Evolución de los planes sociales en San Juan

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No son nuevos, nacieron en Argentina a mediados de la década del ’90. Los planes sociales, pensados para generar empleo transitorio para personas desocupadas, se terminaron transformando en una herramienta de contención social para sectores desprotegidos, también en una herramienta de poder en el terreno de la política y en una suerte de administración de pobreza porque los planes jamás alcanzaron para cubrir las necesidades básicas de una familia. En el 2002 había 40.155 beneficiarios de planes sociales en San Juan, los conocidos planes Jefes y Jefas de Hogar. A 20 años de la mayor crisis económica y social en democracia, hoy se contabilizan en la provincia 13.500 planes. Qué impacto tienen en el circuito económico local y el nacimiento de un término lingüístico que abrió una grieta moral entre “los que trabajan” y los que “cobran de arriba”.

El Centro de Estudios e Investigaciones del Conicet elaboró un informe que indica la cantidad de beneficiarios de planes sociales en los últimos 20 años. En el 2002, en San Juan se contabilizaban 40.155 titulares de planes; en el 2003 se alcanzó la cifra más alta con 41.525 beneficiarios, luego fue bajando hasta tocar su piso más bajo en el 2010 con 1.596 planes. Los números se dispararon hasta nuevamente alcanzar un pico en el 2017, cuando en San Juan se registraban 20.000 beneficiarios de planes. Hoy el número es de 13.500, según datos del Gobierno de San Juan.

El plan social vigente en el país es el Potenciar Trabajo, que paga $18.000 mensuales. Las altas y las bajas a los planes Potenciar Trabajo se dan en una unidad de gestión. El Gobierno de San Juan es una unidad de gestión como así también lo son varias organizaciones sociales habilitadas y algunos municipios. La Provincia maneja 3.500 planes, menos que algunas agrupaciones.

EVOLUCIÓN PLANES EN SAN JUAN

2002 40.155

2003 41.525

2004 36.845

2005 31.715

2006 28.232

2007 18.143

2008 12.358

2009 8.389

2010 1.596

2017 20.000

2022 13.500

El ministro de Desarrollo Humano, Fabián Aballay, contó que se realizó un monitoreo para conocer uno por uno a los titulares del Potenciar que maneja el Gobierno de San Juan. A todos se les consultó si querían acceder a capacitaciones y el 96% no solo suscribió, sino que además asiste regularmente a los cursos que se dictan en la UOCRA, la Cámara de la Construcción y la Unión Industrial. Para enlazar a los beneficiarios con el mundo del trabajo formal, se lanzó el programa Vincular, que estrecha lazos entre los capacitados y empresarios que buscan personal.

Aballay analizó el panorama local y aseguró que en su mayoría quienes reciben planes renuncian a la ayuda estatal cuando consiguen un trabajo formal. Este fenómeno se registró en otro momento histórico. Del 2002 al 2012 la cantidad de beneficiarios de planes sociales disminuyó notablemente en Argentina por la recuperación económica.

La asignación por hijo no es un plan, es un programa de asistencia para asegurar cierta cobertura social para niños y adolescentes y lo cobran tanto trabajadores de la economía formal -asignación familiar- como también aquellos que están fuera del circuito tradicional de la economía -Asignación Universal por Hijo-. Se paga hasta por cinco hijos y por menor de 18 años el Estado llega a otorgar hasta $7.331. Este pago es a través de la ANSES, no hay intermediarios. Lo mismo sucede con el Progresar, que es una beca para estudiantes universitarios y con la tarjeta Alimentar.

Hermes Rodríguez, conocido empresario y al frente durante años de la Cámara de Comercio, dijo que gracias a los planes sociales se mueve fuertemente el circuito económico en los departamentos. Capital es la única comuna que no siente de igual modo el impacto. “En los departamentos de la periferia y en los departamentos alejados aumenta fuertemente el consumo cuando se cobran los planes, todo ese dinero se destina al consumo, nadie ahorra un plan social”, aseguró.

Planes: el origen

Los primeros planes sociales se diseñaron en el último tramo del gobierno del radical Raúl Alfonsín, momento en el cual por la hiperinflación cayeron en la indigencia millones de familias argentinas. Los planes comenzaron a otorgarse durante la presidencia de Carlos Menem, quien en 1995 lanza el programa Trabajar hasta que se terminó adoptando el Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, el programa de empleo más significativo de los implementados por el Ministerio de Trabajo de la Nación.

El objetivo del Programa Trabajar era “generar empleo transitorio para personas desocupadas”. Los beneficiarios eran “seleccionados entre aquellos trabajadores desocupados que no se encontraran percibiendo prestaciones de seguro de desempleo ni estaban participando de ningún programa de empleo del Ministerio de Trabajo de la Nación”. Mientras se ejecutaba el proyecto para el que eran asignados, recibían una ayuda económica no remunerativa individual y mensual de hasta $200 a cargo del Fondo Nacional de Empleo.

El plan social menemista se activó cuando la convertibilidad y el neoliberalismo empezó a mostrar sus efectos, con una desocupación que llegó a los dos dígitos. Llegó a haber 649.896 beneficiarios.

A través de un decreto y durante la presidencia de Eduardo Duhalde, se creó el Plan Jefes y Jefas de Hogar. Este programa consistía en el otorgamiento de un beneficio económico de $150. Julio César Neffa, Brenda Brown y Agustina Battistuzzi en “Políticas públicas de empleo III 2002/2010”, publicado por el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales del Conicet, explicaron el contexto en el que se creó este programa. “Los problemas generados durante la recesión (1998-2002), el fin de la convertibilidad y la devaluación, desencadenaron la crisis más grave de la economía argentina a lo largo de la historia. Las recomendaciones de la mesa del diálogo social fueron tomadas en cuenta en el momento de dictar el decreto que dio lugar al derecho familiar de inclusión social: Plan Jefes y Jefas de Hogar Desocupados, que tendría vigencia mientras durara la emergencia nacional”, detallaron.

Con el kirchnerismo bajó el número de planes sociales, pero no solo porque mejoró la situación económica sino porque se creó y se aprobó hasta con el apoyo de la oposición la Asignación Universal por Hijo.

Planero: génesis del término

La especialista Paula Mateos explicó que el término planero se expandió rápidamente. Es una palabra que comunica eficazmente y que condensa lo que siente un grupo social que busca diferenciarse de otro. La lógica funciona en forma de grieta: están los trabajadores que con lo que generan mantienen a los “planeros” y por el otro, los planeros que representan la vagancia, la delincuencia y la marginalidad. Es un término que hace una separación en la que incide la moral y hasta el pensamiento cristiano popularizado con la frase “te ganarás el pan con el sudor de tu frente”.

La investigadora y funcionaria de la Universidad Nacional de San Juan, Laura Garcés, lleva años especializándose en el tema. “Los planes sociales son transferencias de ingresos. Hay políticas sociales que son universales y otras aplicadas a la condición de trabajadores. Pero qué pasa cuando los trabajadores no pueden insertarse en el mundo laboral y esto afecta a millones de personas. Los estados para proteger a estas poblaciones implementan estas políticas sociales, de transferencia de ingresos, para garantizar el salario”, indicó.

Los programas crean un piso que protege a las personas de la indigencia o de la pobreza extrema, pero no permiten salir de la pobreza. En lo que coincidieron la mayor parte de las fuentes es que lo que verdaderamente falta son oportunidades para generaciones y generaciones excluidas del sistema.

(Fuente: Tiempo de San Juan)