Jesús Rodríguez habló de Malvinas, del juicio a las Juntas Militares y la “falla congénita” del Frente de Todos: “Termina mal”

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Fue protagonista, a veces asistente y otras espectador, en la primera o en la última fila. Pero Jesús Rodríguez nunca se despegó del escenario donde se representa la democracia argentina. Le tocó empezar hace ya 40 años como joven diputado, y último ministro de Economía que tuvo Raúl Alfonsín antes de entregar el mando. Ahora es presidente de la Auditoría General de la Nación y desde ese lugar institucional habló con Infobae sobre el futuro, el presente y el pasado.

Inevitable, el dirigente que irradia alfonsinismo se refirió a la gesta de la restauración democrática y el compromiso con la Justicia, sin olvido ni venganza para las violaciones a los derechos humanos cometidas por bandidos con gorras desde el Estado o facinerosos mesiánicos que prometían con malicia el hombre nuevo.

En la extensa entrevista en la redacción, el auditor subrayó la necesidad de restablecer la institucionalidad como condición para salir del estancamiento económico y la postración de millones de argentinos que ven cada día empeorar sus condiciones de vida. Y destacó los registros inéditos de la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner: “Será el gobierno que más endeudó al país, el primero del siglo con inflación de tres dígitos y que dejará a los argentinos más pobres que cuando asumió”, afirmó.

Definiciones salientes del reportaje

1- “Muchos argentinos en el siglo pasado estuvieron atraídos por la idea de que era posible resolver las controversias políticas a través de la violencia, de las armas. O por el terrorismo, que concebía que el poder nace del fusil, o los gobiernos militares con represión, a veces ilegal, y terrorismo de Estado”.

2- “Lo de Malvinas fue una aventura trágica que terminó muy mal. Alfonsín mostró un liderazgo político que no se dejó llevar por la idea del Vox Populi Vox Dei. Se dio cuenta de que eso terminaba mal desde el principio de la aventura. Y no importó si los líderes partidarios, sindicales, sociales, todo el mundo acompañaba”.

3- “El kirchnerismo nos quiere hacer creer que la vigencia de los derechos humanos empezó recién en el año 2003″.

4- “Este es el mejor momento de la historia argentina entre los precios de los productos de exportación y los precios de los productos de importación. El contexto internacional no es hostil para la Argentina, todo lo contrario”.

5- “En la pandemia, la economía argentina cayó 10% y el mundo, en promedio, 3%. La Argentina triplicó el incremento de la pobreza del promedio de los países de América Latina. Argentina está en el lugar número 15 de fallecidos por habitantes”.

6- “Fue sabia la decisión de Mauricio Macri de no ser candidato. Habla muy bien de él. De contribuir con esa decisión al fortalecimiento institucional de Juntos por el Cambio”.

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7- “El Frente de Todos es un dispositivo de poder que tiene una falla congénita, es una anomalía. No hay antecedentes de que sólo una persona haya decidido las dos candidaturas más importantes de la Argentina: presidente de la Nación y gobernador de la provincia de Buenos Aires”.

La tríada del Frente de Todos. Cristina Kirchner, Alberto Fernández y de lado, Sergio Massa.
La tríada del Frente de Todos. Cristina Kirchner, Alberto Fernández y de lado, Sergio Massa. (POOL/)

8- “Cuando el centro del poder, cuando el núcleo de las decisiones está afuera de la Casa Rosada, todo termina mal”.

9- “El presidente Fernández habrá endeudado a la Nación en más de 100 mil millones. Tenemos este año, por primera vez en el siglo, una inflación de tres dígitos. Habrá más pobres y el ingreso por habitantes, PBI per cápita, será menor que en 2019″.

10- “El peronismo tiene distintas pieles a lo largo de la historia, pero tiene una regularidad: descreer de la independencia de los poderes, subestimar la relevancia que tiene los controles recíprocos y, en general, no considera relevante el estado de Derecho”.

11- “Aquí no hay una oposición tirando piedras, ni buscando que el presidente y el Gobierno se vayan escupiendo sangre. Y eso hace la diferencia sustancial de aquel momento con este”.

12- “Un candidato a presidente en Juntos por el Cambio de origen radical le hace bien a la coalición, le ofrece alternativas a los ciudadanos, amplía la coalición, genera condiciones para ganar en primera vuelta y fortalece para el balotaje”.

13- “Nuestra coalición debe tener en cuenta una regla de tres E: Escuchar, Entender y Explicar lo que vamos a hacer”.

14- “En el mundo hay 8.000 millones de personas. Creo que son 500 mil millones de kilómetros cuadrados de superficie de la Tierra. No hay ni un ciudadano ni un centímetro cuadrado gobernado por las ideas que expresa el Javier Milei”.

15- “La calidad institucional explica buena parte de los resultados económicos y sociales de los países. Existe una relación directa, un orden de causalidad entre la fortaleza de las instituciones y los resultados económicos y sociales”.

La entrevista a Jesús Rodríguez en Infobae

Del pasado que vuelve

– Estamos por cumplir 40 años ininterrumpidos de democracia. Le pido una reflexión sobre esto y su experiencia acompañando a Raúl Alfonsín, siendo incluso diputado con menos de 30 años.

Vamos a tener la décima elección presidencial desde el año 1983, cuando se produjo la inauguración democrática. En estos 40 años hay intensos claroscuros. De un lado tenemos algo decisivo, fundamental, extraordinario mirando la historia, que es haber dejado atrás y abandonado la violencia como método de acción política.

Muchos argentinos en el siglo pasado estuvieron atraídos por la idea de que era posible resolver las controversias políticas a través de la violencia, de las armas. O por el terrorismo, que concebía la historia como que el poder nace del fusil, o los gobiernos militares con represión, a veces ilegal, y terrorismo de Estado.

Y del otro lado, la parte no luminosa de esa historia, es que la institucionalidad que conseguimos no fue suficiente para construir un patrón de crecimiento que garantice desarrollo individual y progreso social.

– Alfonsín decía que con la democracia se come se cura y se educa. ¿Hoy podemos decir lo mismo?

Diría que debiéramos ser capaces de formular ese patrón de crecimiento productivo de una Argentina integrada al mundo, que esté en condiciones de consolidar la democracia. Ese es el desafío que tenemos por delante.

No contesté antes qué significó Alfonsín en esa inauguración democrática. Me gustaría poner una dimensión de la cual se habla poco, que es la cuestión internacional.

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Cuando Alfonsín inició su presidencia, la Argentina era un islote democrático en un océano de dictaduras y autoritarismo. Su gestión y su compromiso hizo posible que inmediatamente hubiera democracia en Uruguay, después en Brasil, más tarde en Paraguay y finalmente en Chile.

Eso no fue el resultado del azar, sino que era una convicción estratégica que tenía Alfonsín, que la democracia en la Argentina no se iba a consolidar si no había democracia en la región. Estas cosas le ponen una relevancia sustantiva a esa experiencia política del presidente Alfonsín.

– Me interesa una reflexión suya sobre el 2 de abril, la Guerra de Malvinas. Alfonsín que fue una de las pocas voces que criticó lo que estaba ocurriendo, en medio de un fervor patriótico masificado.

Lo de Malvinas fue una aventura trágica que terminó muy mal. No solo por los muertos, nuestros mártires, sino pensemos en los suicidios de los soldados que se produjeron después. Muy dramático, triste, es un parte muy oscura de la historia argentina, más allá del heroísmo de mucha gente.

Alfonsín ahí mostró un liderazgo político que no se dejó llevar por la idea del Vox Populi Vox Dei. Se dio cuenta de que eso terminaba mal desde el principio de la aventura. Y no importó si los líderes partidarios, sindicales, sociales, que todo el mundo acompañaba. Eso iba a terminar mal.

Fue un rasgo de Alfonsín muy importante, pero que se expresó no sólo en ese caso, sino que me gustaría citar otro ejemplo. Durante la campaña, en los actos, Alfonsín señalaba en relación a la represión ilegal y el terrorismo de Estado que había tres niveles de responsabilidad: los que dieron las órdenes, los que las cumplieron y los que se excedieron en las órdenes. Él anunció que iba a derogar la “ley de autoamnistía” y que no iba a consentir el silencio por lo que había pasado, pero sin espíritu de revancha.

Mucha gente, espontáneamente, en los actos le decía “¡paredón a los milicos que vendieron la Nación!”. Y Alfonsín, candidato, paraba ese canto y los reconvenía, les decía que sobre la base de la venganza y de la muerte no se iba a construir una Argentina.

Esa idea de liderazgo político que no se deja llevar ni por el clima, ni por la emocionalidad social, creo que es un rasgo distintivo que merece ser tenido en cuenta en estos momentos en que está la política tan cuestionada.

Raúl Alfonsín no solo enfrentó paros nacional, amenazas de golpe de Estado, sino que debió entregar antes el mando por una crisis económica devastadora.
Raúl Alfonsín no solo enfrentó paros nacional, amenazas de golpe de Estado, sino que debió entregar antes el mando por una crisis económica devastadora.

– Hablemos del peronismo frente a los derechos humanos en esa época y el peronismo de hoy que lidera el kirchnerismo.

Vamos a decir las cosas como son: había “formaciones especiales”, como llamaba en esa época el general Perón a los grupos guerrilleros de raíz peronista que asesinaron a Pedro Eugenio Aramburu o los que mataron a José Ignacio Rucci.

El peronismo se dio la tarea de disputar políticamente con ellos no con la ley sino con las armas. Ocurrió Ezeiza, las Tres A (la Alianza Anticomunista Argentina), y la Argentina fue un infierno. Si se pretendía atacar al diablo con las armas del diablo, solo podía tener una consecuencia: el infierno.

El peronismo en el gobierno firmó el decreto que hablaba de aniquilar a la subversión y eso fue la antesala del terrorismo de Estado institucionalizado. Pero ya habíamos tenido bandas armadas que salían de los ministerios a cazar personas con otra ideología.

Luego, consecuente con esa historia, en la elección del año 83, decían que la “ley de autoamnistía” era válida. El presidente de Alfonsín dijo que no se podía pensar en construir el futuro ni sobre la revancha, pero tampoco sobre el olvido, que hubiera sido una claudicación ética.

Por eso la CONADEP, el procesamiento a los máximos guerrilleros, y el juicio a los comandantes, algo inédito. La CONADEP fue una institución que se creó por primera vez en el mundo para recuperar datos, información, evidencias, que luego se repitió en otros países. Mandela creó una Comisión de la Verdad, en Sudáfrica. Hubo en Centroamérica y en tantos otros países.

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– Fue un modelo…

Sí, fue un modelo. Después viene el juicio. La película “Argentina, 1985″ cuenta una historia. Y el kirchnerismo empezó en el 2003. 1985 está antes que el 2003. Nos quieren hacer creer que la vigencia de los derechos humanos empezó recién en el año 2003.

– Sobre esto quiero compartir un interrogante. Está la película 1985, el radicalismo presentó el documental “La mejor juventud”, está el libro de Juan Manuel Abal Medina, y se estrenó una película del juicio a las Juntas. ¿Por qué está tan presente ese tema?

No lo sé, pero es bienvenido que haya una conversación pública sobre lo que fueron en Argentina las consecuencias de la violencia política, el terrorismo de Estado, y el camino de la ley para afrontarlo, con el juicio y los juicios en tribunales, con todas las garantías, con veedores internacionales. Fue una muestra de que hay un camino sano que viene del respeto a la ley para afrontar los problemas.

Uno de los filósofos que acompañó al presidente Alfonsín en este abordaje de cómo tratar el terrorismo de Estado, Carlos Nino, escribió un libro extraordinario que se llama “Un país al margen de la ley”. Ahí presenta una metáfora de qué le pasa a los países que no cumplen la ley: imagina una ciudad donde no haya reglas de tránsito ¿qué pasa? O hay anarquía, con todos los autos entremezclados y chocando, sin respetar cruces en las calles, o hay dictadura, la ley del más fuerte, con un camión que le pasa por encima a los autos pequeños.

La ley, el respeto a las normas, el cumplimiento de los preceptos institucionales es la única garantía de una convivencia civilizada en una sociedad. Lo tenemos que aprender, es un registro cultural que debemos incorporar.

– ¿Ese respeto por la ley o la vigencia de las instituciones y el Estado de Derecho tiene la misma fortaleza ahora que en esa época?

En aquella época se pudo hacer el juicio. Fue tan importante porque el juicio permitió que no hubiera justicia por mano propia. Pensemos lo que significó en Argentina esa orgía de violencia, esa ordalía de sangre que vivimos. El juicio, la idea de Justicia, de hacer las cosas bien, evitó la existencia de juicios por mano propia. En Europa, después de la guerra, en Francia les cortaban el pelo a las mujeres, había mujeres que eran lapidadas, se perseguía a los que habían sido colaboracionistas, gente asesinada por vecinos. Aquí no hubo nada de eso. ¿Y por qué? Porque hubo justicia y por que hubo ley.

Desafíos del presente

– Le pregunto sobre la auditoría que le pidió Sergio Massa a la UBA sobre la conveniencia o no del canje de bonos en dólares por bonos en pesos. ¿Qué piensa de eso y por qué no hace la Auditoría de la Nación?

Tiene puntos de contacto con lo que hablamos recién. Hay que respetar la ley. La Auditoría es una institución prevista en la Constitución Nacional, que es la asistencia técnica del Congreso. Lleva adelante el estudio y el análisis de los actos de la administración del Poder Ejecutivo para el control que tiene que ejercer el Congreso sobre lo que hace el Ejecutivo.

Eso es un control ex post, posterior. Lo que pretende el ministro es casi como un asesoramiento, y eso le corresponde hacerlo a otros. A la Procuración del Tesoro, al cuerpo de abogados del Estado, a la Sindicatura General de la Nación.

Lo que advierto aquí es una búsqueda de cobertura frente a las críticas que ha tenido la iniciativa. Es una situación muy vulnerable, frágil que vive la Argentina, que tal vez se evidencia en el siguiente dato: hace algo más de un mes, el anuncio público oficial era que íbamos a recomprar deuda -títulos que vencían dentro de 20 años- los íbamos a rescatar anticipadamente por un criterio de solvencia. Se iba a mostrar la fortaleza de la situación económica argentina. Un mes después, con los mismos argumentos de la fortaleza de las cuentas públicas argentinas, en lugar de comprar anticipadamente deuda, estamos vendiendo títulos públicos en poder del Estado. Son dos iniciativas completamente contrapuestas para un único objetivo. Alguno de los dos no es correcto.

Sergio Massa pidió a la UBA una auditoría sobre el canje de bonos dolarizados en poder del Estado.
Sergio Massa pidió a la UBA una auditoría sobre el canje de bonos dolarizados en poder del Estado. (AGUSTIN MARCARIAN/)

– ¿Y para usted, cuál es?

Hay que hacer un esfuerzo enorme para recuperar los equilibrios macroeconómicos. La estabilidad macroeconómica es el principio de la solución de los problemas.

– Pero en una situación como esta, sin poder político y con una sequía feroz, las consecuencias de la guerra, de la pandemia, esa estabilidad luce casi imposible.

¿Podemos hablar de las supuestas consecuencias de la guerra y de la pandemia que explican la situación actual?

– Sí, claro.

Es el mejor momento de la historia argentina en la relación que existe entre los precios de los productos de exportación y los precios de los productos de importación. Nunca antes la Argentina estuvo tan bien en ese sentido. Dicho de otro modo, el contexto internacional no es hostil, todo lo contrario. Entonces, la guerra no es un problema en términos de lo que estamos hablando.

Vamos a la pandemia. La pandemia afectó a todo el mundo, independientemente de la condición social, de las creencias religiosas, del lugar geográfico. Afectó a todo el mundo y todos los gobiernos tomaron decisiones para enfrentar ese problema. Pero los resultados no fueron idénticos.

Cayó la actividad económica, en promedio 3%, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional. La Argentina 10%. Diez versus tres. Como consecuencia de la caída de la actividad económica, aumentó la pobreza. En América Latina, por ejemplo, si comparamos la Argentina con otros 18 países de América Latina, de acuerdo con la CEPAL, la Argentina triplicó el incremento de la pobreza del promedio de los países de América Latina, en el año 2020.

El indicador que usa el mundo para ver cuál fue el impacto en la salud como consecuencia de la pandemia son fallecidos por habitantes. Argentina está en el lugar número 15 de fallecidos por habitantes.

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Lo que quiero señalar es que el argumento de que la guerra o la pandemia nos trajo aquí es un argumento cuanto menos incompleto o falso.

– ¿Quiere decir que el Gobierno nos trajo acá?

No tenga usted ninguna duda. Fíjese otra cosa más. ¿Por qué pasa esto?, y se vincula con lo que hablábamos antes: la calidad institucional explica buena parte de los resultados económicos y sociales. Existe una relación directa, un orden de causalidad entre la fortaleza de las instituciones y los resultados económicos y sociales.

Vamos a poner ejemplos. De acuerdo con la revista The Economist hay tres democracias plenas en América Latina, Uruguay, Chile y Costa Rica. ¿Cómo les fue a esos países en términos de actividad económica? Consiguieron reducir la pobreza, reducir la desigualdad y tener un nivel de crecimiento económico que Argentina no tuvo en los últimos 20 años. No, solo eso. Esos tres países tuvieron mejores resultados en términos de fallecidos por habitantes que la Argentina.

Si nosotros no entendemos que así como la calidad institucional fue un factor decisivo para juzgar el terrorismo de Estado y la represión ilegal y la guerrilla en los primeros años 80 -que nos permitió dejar atrás la violencia como método de acción política y afrontar ese problema sin justicia por mano propia- esa misma calidad institucional es la que nos va a llevar a encontrar una solución al problema del estancamiento económico.

– Quiero preguntarle sobre la judicialización de la política y la politización de la justicia. ¿Sirve llevar a los tribunales las peleas políticas?

Es una revelación de la incapacidad del sistema político para afrontar los problemas. También es cierto que aquellos que tienen como modo de funcionamiento negar la división de poderes, cuestionar la rendición de cuentas, no valorar los controles y contrapesos entre los poderes generan las condiciones de los reclamos en los tribunales.

– ¿Qué reflexión le merece que tengamos una ex presidenta y vicepresidenta en ejercicio condenada por corrupción, un vicepresidente como Amado Boudou, también, ministros, secretarios. ¿Qué pasó con la política?

Boudou tiene condena firme. La doctora Kirchner no, tiene todavía espacio para reclamar en nuevas instancias. En todo caso me entristece.

– Le pregunto por Mauricio Macri. ¿Cómo tomó el anuncio del ex presidente de que no será candidato? ¿Fue un acto de generosidad, por la unidad o más bien egoísta, porque no le daban los números para ser candidato?

Me parece que fue una sabia decisión, que habla muy bien de él. De contribuir con esa decisión al fortalecimiento institucional de Juntos por el Cambio.

– ¿Qué es el radicalismo hoy? Hay radicales con el kirchnerismo, con el PRO, con los liberales. ¿Cuál es su identidad?

El radicalismo es el partido nacional más antiguo de la Argentina y también el más moderno. Es el único partido de Iberoamérica que tiene una escuela de formación política online, donde el año pasado más de 10 mil personas, un tercio de ellos de menos de 30 años, se capacitaron en políticas públicas con docentes y académicos de primerísimo nivel. La Unión Cívica Radical es el partido político opositor con más bancas en el Congreso, que ejerce la gobernación en tres provincias, y gobierna 500 municipios. Es la fuerza política que es la columna vertebral de Juntos por el Cambio, no sólo por el despliegue territorial, sino también por la capilaridad social. Y, al mismo tiempo, por esta contribución en términos de ideas y de decisiones institucionales que contribuyen a Juntos por el Cambio, que compitió en cuatro oportunidades y ganó tres elecciones, que representa la demanda de futuro, de transformación y de cambio en la Argentina.

Mauricio Macri - Fundación Libertad
Mauricio Macri se mostró junto a la cúpula de Juntos por el Cambio. Foto Prensa.

– ¿Puede estar en riesgo la unidad de Juntos por el Cambio?

Nadie tiene licencia social para intentar su ruptura.

– ¿Qué mirada tiene sobre la actualidad del gobierno? Internas, un presidente que no se habla con la Vicepresidenta, críticas cruzadas y todos contra todos.

Es un problema severo, que al mismo tiempo es el resultado de una falla congénita que tiene este dispositivo de poder. Es una anomalía. No hay antecedentes de que una persona -no un Congreso partidario, ni afiliados o una elección interna- haya decidido las dos candidaturas más importantes de la Argentina: el presidente de la Nación y el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Cuando sucede eso -cuando el centro del poder, cuando el núcleo de las decisiones está afuera de la Casa Rosada- termina mal.

Eso que pasa aquí también pasa en la región. En Bolivia hay un conflicto entre Evo Morales y Luis Arce; en Colombia lo hubo entre Iván Duque y Álvaro Uribe, en Ecuador con Rafael Correa. Y en Argentina ni hablemos: acá tuvimos a Isabel Perón, Juan Perón, Cámpora, López Rega, Lastiri. Y podemos seguir.

– De la Rúa…

No. De la Rúa fue resultado de una coalición que no funcionó por la renuncia del vicepresidente.

– De la Rúa no era jefe del radicalismo y con Alfonsín no se llevó nada bien.

Pero había un respeto que no existe hoy.

– Tengo otra opinión pero sigamos.

Sí vale la pena mirar la situación ahora. El presidente Fernández es un presidente distinto a los otros cuatro presidentes peronistas que conocimos desde 1983 para acá.

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– A ver. Es interesante.

Cristina Kirchner y Carlos Menem tuvieron liderazgo social por fuera de la frontera de su partido. Los otros dos que conocimos, Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, eran dirigentes de peso y reconocidos en la estructura del PJ. El doctor Fernández no tiene ninguna de las dos características y ese es un problema, porque habla de un centro de decisiones políticas que está fuera de la Casa de Gobierno y de una figura política que no tiene reconocimiento social, ni liderazgo partidario.

– Es presidente del PJ, al menos formalmente.

Lo que quiero decir es que el principio de la solución de los problemas de la Argentina pasa por la credibilidad política del liderazgo de quien está a cargo de las circunstancias. Eso es débil, vulnerable y frágil desde el primer día.

– Ahora, cada día que pasa se acumula una urgencia, se acumula un desequilibrio, se acumula un problema.

No tenga dudas de que es así. Pero eso fue desde el primer día. ¿Y por qué insisto con esto del primer día? Porque recién ahora muchos descubren que este es un problema. El presidente no consiguió que el Senado, donde tenía mayoría su partido, trate el pliego del Procurador General, no consiguió que los directores del Banco Central tuvieran acuerdo del Senado, no consiguió que tres administradores de la AFI tuvieran acuerdo. Peor. Tuvo que promulgar leyes que no promovía. Y más. Pasará a la historia el presidente Fernández por dos cosas.

– A ver.

Una, por ser el presidente que más decretos de contenido legislativo firmó y, segundo, pasará a la historia por ser el presidente en la historia que más endeudó a la Nación.

– ¿Pero no es Mauricio Macri? Es una idea que no está del todo clara.

No es una idea, es una verdad y una evidencia. El presidente Fernández, cuando termine su mandato dentro de pocos meses, habrá endeudado a la Nación en más de 100 mil millones. Es un dato, no es una opinión, no es una intuición, es una evidencia. Más: tenemos este año, por primera vez en el siglo, una inflación de tres dígitos. Más: el 31 de diciembre de este año, cuando el presidente Fernández cumpla su mandato, los argentinos seremos más pobres que el día en que él inició su mandato. El ingreso por habitantes, PBI per cápita, será menor el 31 de diciembre del año 2023 que el 10 de diciembre del año 19.

– Hablemos del ataque a la Corte Suprema, este juicio político al pleno de los integrantes del máximo tribunal, algo bastante inusual.

Usted sabe que el peronismo tiene distintas pieles a lo largo de la historia, pero tiene una regularidad: descreer de la independencia de los poderes, subestimar la relevancia que tiene los controles recíprocos y, en general, no considera relevante el estado de Derecho.

– Fue el último ministro de Economía de Alfonsín. Lidió con la transición y entregar el gobierno al presidente siguiente, a Carlos Menem. ¿Detecta algunos síntomas o algunas situaciones parecidas de lo que fue esa experiencia con lo que pasa ahora?

Hay una extraordinaria diferencia. Superlativa. Aquí no hay una oposición tirando piedras, ni buscando que el presidente y el Gobierno se vayan escupiendo sangre. Y eso hace la diferencia sustancial de aquel momento con este.

El futuro que se proyecta

– ¿Hay una bomba para el próximo gobierno, como dijo Juntos por el Cambio en una declaración formal?

Hay una situación extremadamente frágil, vulnerable. Ya que hablamos de un tema económico. Un destacadísimo economista argentino, tal vez el único que pudo haber sido Premio Nobel de Economía, el profesor Julio Olivera, que fue rector de la Universidad de Buenos Aires en momentos gloriosos de la universidad reformista argentina, en los 60, señaló: la incertidumbre produce consecuencias más perjudiciales que los propios errores de política económica.

El principal desafío y tarea que debiera acometer la administración del presidente Fernández y Cristina Fernández es proveer certidumbre, generar certezas.

– ¿Con qué? ¿Sobre qué por ejemplo?

No haciendo un tuit 15 minutos antes que el presidente Alberto Fernández se entreviste con el presidente de los Estados Unidos.

– ¿Tiene chances el peronismo de recuperarse para las elecciones?

Me parece que las sociedades aprenden, tienen experiencia y no se suicidan.

– Lo pregunto porque en Juntos por el Cambio hay una creencia de que la elección prácticamente ya está ganada.

Las elecciones se ganan el día que se terminan de contar los votos, no antes.

Gerardo Morales y Facundo Manes, los precandidatos presidenciales que tiene la UCR.
Gerardo Morales y Facundo Manes, los precandidatos presidenciales que tiene la UCR.

– ¿La UCR debe tener candidato a presidente o negociar, pactar, acordar un gobierno de unidad con un vicepresidente radical y participación en el Gabinete y en las listas?

Un candidato a presidente en la coalición de Juntos por el Cambio de origen radical, desde el radicalismo, le hace bien a la coalición, le ofrece alternativas a los ciudadanos, amplía la coalición, genera condiciones para pensar en que es posible ganar en primera vuelta y fortalece, en todo caso, a la coalición en el balotaje.

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– No está de acuerdo entonces con las fórmulas compartidas o cruzadas.

No me parece que sea una buena solución.

– Porque en el radicalismo hay otros que piensan que fórmulas cruzadas es la mejor opción.

Le diría Facundo, si el argumento es que eso fortalece la cohesión, diría que la experiencia argentina no muestra eso.

– ¿Se puede establecer un programa común? Horacio Rodríguez Larreta plantea ideas que no tienen nada que ver con lo que promueve Patricia Bullrich. Como Gerardo Morales y Facundo Manes.

Me permito discrepar. Los cuatro partidos de las cuatro fundaciones oficiales de los partidos están trabajando en un programa que atiende los principales desafíos de la Nación Argentina. Es compartido, común y de todos. Eso será aprobado antes de la elección interna.

– Patricia Bullrich dijo hay que levantar el cepo en el primer día y Horacio Rodríguez Larreta dice que no, que hay que hacerlo paulatinamente. Esa es una diferencia crucial, de rumbo.

Le propongo que esperemos a que esté el programa y luego le pregunta a los candidatos.

– Alfonsín sufrió 13 paros en cinco años y medio, a De la Rúa le hicieron ocho en dos años, a Mauricio Macri cinco. En estos casi cuatro años, ninguno. ¿Qué se viene para los próximos años?

Agrego que Alfonsín sufrió tres intentos de golpe de Estado y un ataque guerrillero a un cuartel, para agregar complicaciones.

Lo que puedo decir es que aspiro a que todos los actores sociales y políticos hayan aprendido lo que significa poner por delante el interés corporativo, sectorial o particular antes que el interés general.

– ¿No se van a venir las piedras, como sospechan en Juntos por el Cambio?

La política también es docencia. Una de las primeras responsabilidades de todos los actores políticos es esa. En el caso de nuestra coalición, si me permite terminar, debe tener en cuenta una regla de tres E: escuchar, entender y explicar lo que vamos a hacer

– La última ¿Qué representa Javier Milei para el sistema político?

Qué puedo decir de Milei. En el mundo hay 8.000 millones de personas. Creo que son 500 mil millones de kilómetros cuadrados de superficie de la Tierra. No hay ni un ciudadano ni un centímetro cuadrado gobernado por las ideas que expresa el doctor Milei.

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