El operativo clamor para que Cristina Kirchner sea candidata sembró más incertidumbre sobre el destino de la estrategia electoral del peronismo

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Axel Kicillof Cristina Kirchner
Cristina Kirchner aseguró que no será candidata en ningún cargo, pero en el kirchnerismo quieren que revea su posición

¿Aceptará Cristina Kirchner ser la candidata del Frente de Todos? ¿Todo el peronismo avala el operativo clamor que tuvo varios capítulos la última semana? ¿Y si no es Cristina, entonces quién? ¿Massa? ¿Scioli? ¿Wado? ¿Kicillof? Las preguntas empezaron a girar como un trompo por las oficinas peronistas luego de la mesa nacional del último jueves.

La idea de pedirle a la Vicepresidenta que sea candidata sembró más incertidumbre sobre la estrategia de cara a las elecciones. Lejos de servir para marcar un rumbo más claro en la discusión interna sobre las candidaturas, el plan de convencimiento borroneó el horizonte. El peronismo tiene que enfrentar una elección que se le avecina muy compleja y no tiene candidatos competitivos.

Detrás de la movida política para que CFK sea candidata hay un ejercicio de presión para que Alberto Fernández claudique en su plan de reelección. El kirchnerismo ya le pidió al Presidente, de diferentes maneras, que decida si va a ser candidato o no. Es la forma pública de presionarlo para que defina. A su espalda el mundo K espera la renuncia a la candidatura más temprano que tarde.

Fernández está lejos de tomar una decisión. Tiene la pelota en su poder porque los mismos dirigentes kirchneristas se la dan. Fue Máximo Kirchner el que último jueves en el PJ dejó en claro que es inviable que se le haga una interna al Presidente durante las PASO. Es imposible de explicar hacia afuera y, además, una eventual derrota del Jefe de Estado, dejaría un vacío de poder enorme con medio año de gestión por delante.

Mesa nacional frente de todos
El operativo clamor para que CFK sea candidata empezó a tomar forma y volumen (Télam)

El Presidente y su círculo chico de dirigentes leales resisten la presión K. Empezaron a encontrar cierta comodidad en el lugar que les toca estar. En el kirchnerismo los nervios ya ganaron terreno porque existe la necesidad de empezar a ordenar las candidaturas en los municipios y las provincias. De abajo hacia arriba. Además, entienden que Fernández no tiene posibilidades reales de ganar una elección. Les incomoda su presencia en el vértice de la pirámide.

Quienes inflan el operativo clamor para que Cristina Kirchner sea candidata dicen una parte de lo que resultaría ser la verdad objetiva. La Vicepresidenta es la dirigente del peronismo que mayor caudal de votos junta, según la mayoría de las encuestas. Lo que no aceptan es que el techo electoral es muy bajo. CFK perdería en cualquier escenario de balotaje.

“Si Cristina no se presentó en el 2019 porque no tenía los votos necesarios para ganar, por qué lo haría ahora, con un 100% de inflación en la espalda y un gobierno partido”, reflexionó un importante consultor, que en sus trabajos de campo viene advirtiendo un panorama electoral muy complejo para el Frente de Todos.

Esa misma lógica se aplica en el peronismo del interior. El kirchnerismo inició el operativo clamor porque no hay candidatos fuertes y, el que todos miran como la principal opción, no se cansa de repetir que tiene un cargo incompatible con una candidatura presidencial. Sergio Massa volvió a aclarar esa posición en la mesa nacional del PJ y algunos dirigentes empezaron a creer que el ministro de Economía tal vez no juegue.

Maximo Kirchner - Mesa nacional frente de todos
Máximo Kirchner aseguró que es inviable que haya una PASO con el Presidente como participante (Gustavo Gavotti)

El 6% de inflación de enero sacudió a todo el oficialismo. El plan “Massa candidato” que tienen en la mayoría de los campamentos del Frente de Todos sufrió una fisura importante y los interrogantes empezaron a multiplicarse. Si Cristina no es competitiva, Alberto no mide y Massa no es candidato por los condicionamientos de la economía, quién se hace cargo de competir con la camiseta oficialista.

En esa hoja de ruta el kirchnerismo tiene dos nombres detrás del ministro de Economía. Uno es Eduardo “Wado” de Pedro, el otro es Axel Kicillof. El primero recibió el apoyo de un gobernador del norte en la tarde del domingo, pero le falta se conocido por la mayoría; el segundo aparece en las encuestas como uno de los mejores candidatos del oficialismo pero quiere evitar, de todas las formas posibles, que la Vicepresidenta lo designe para jugar la elección presidencial.

“Si Alberto o Cristina no compiten, Wado tiene todas las condiciones para ser candidato”, sostuvo Ricardo Quintela, mandatario de La Rioja, que además destacó que el dirigente camporista es el ministro con el que los gobernadores del PJ tienen mejor relación. Fue un espaldarazo en un momento donde crece el interrogante sobre el futuro de la estrategia electoral.

Mientras el peronismo discute el rumbo de las candidaturas, Daniel Scioli se prepara para saltar a la arena electoral. Quienes lo frecuentan aseguran que está con muchas ganas de ser candidato a presidente y que en un lapso breve empezaría con una serie de recorridas por el interior del país. Dicen que está activo y con ganas de salir a jugar.

Alberto Fernández acto Malvinas
Alberto Fernández mantiene su decisión de competir por la reelección (Crédito: Casa Rosada)

El embajador argentino en Brasil podría ser una carta inesperada en el juego electoral. Incluso una posibilidad para el kirchnerismo, donde la mayoría tiene en claro que si CFK desinfla el operativo clamor, no hay un nombre propio que pueda alinear a todo el peronismo y que pueda pelear el voto del centro. Scioli dice en privado lo que ya ha demostrado en público. Nunca traicionó al kirchnerismo, pese al destrato al que fue sometido cuando fue candidato en el 2015.

En el peronismo esperan que el Presidente se defina en el corto plazo. Estirar su decisión implica, según entienden algunos dirigentes, una pérdida de tiempo que el oficialismo podría utilizar para perfilar al candidato de la fuerza política. Fernández no está dispuesto a que lo presionen, pero no tiene el apoyo necesario para sostener su indefinición hasta último momento. Quienes lo frecuentan sostienen que esa definición se estirará hasta abril.

Si la decisión final se retrasa, el kirchnerismo avanzará cada vez con más voracidad sobre el Presidente. Será el detrás de escena de múltiples reuniones que seguirán marcando la agenda peronista y que tendrán como objetivo trazar una estrategia común. Después de un año y medio de una interna furiosa, en el Frente de Todos se dieron cuenta que necesitan un candidato fuerte para retener el control de la Casa Rosada.

Si pierde uno, pierden todos. Lo saben y empezaron a actuar en consecuencia, aunque las diferencias sigan existiendo y el kirchnerismo busque condicionar al Presidente, como lo hicieron en la reunión del jueves, donde le marcaron la agenda y lo corrieron del centro de la escena con la visita sorpresa de Máximo Kirchner.

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