Aníbal Pineda, camarista federal: “Si no se actúa contra el narcotráfico, la situación que vive Rosario se puede extender a todo el país”

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Aníbal Pineda, vicepresidente de la Cámara Federal de Rosario (Quique Galletto)

Aníbal Pineda es camarista federal de Rosario desde 2017. Antes había sido secretario de un Tribunal Oral Federal de Rosario. Tiene 48 años, está casado, es padre de dos hijos adolescentes y desde hace 20 trabaja en la Justicia federal de Rosario. Nació en esa ciudad y es hincha de Central. No viene de la familia judicial: su madre fue empleada doméstica y él a los 13 años vendía canastos de mimbre casa por casa.

En la actualidad es vicepresidente de la Cámara Federal de Rosario, el tribunal que revisa las decisiones de los jueces que investigan casos de narcotráfico. Su jurisdicción no solo abarca los cuatro juzgados federales de la ciudad donde se creó la bandera. Se le suman los dos de la ciudad de Santa Fe, uno en Venado Tuerto, uno en Rafaela y dos en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. El camarista federal resuelve expedientes de narcotráfico todos los días y fue uno de los expositores en el Encuentro Nacional de la Justicia Federal que organizó la Asociación de Jueces y Juezas federales (AJUFE) el jueves pasado en Rosario. En ese Encuentro la Corte Suprema de Justicia de la Nación en pleno respaldó a los jueces que investigan casos de narcotráfico.

Pineda habló con Infobae para tratar de explicar el fenómeno del narcotráfico, sus causas, las consecuencias y algunas probables soluciones para un problema que en Rosario genera muertes casi a diario.

-Usted que trabaja en la Justicia federal desde hace dos décadas, puede explicar cómo se llegó al estado actual.

-No se vio venir el crimen organizado a gran escala y se multiplicó mucho el consumo con eso se generó un mercado económico muy grande que deriva en un flujo de dinero muy alto. En Rosario se instalaron dos bandas muy violentas (Los Alvarado y los Cantero, conocidos como Los Monos) con una pata policial en ambas. La disputa entre esas bandas empezó hace unos diez años. Luego se sumaron distintos clanes de diferentes barrios que reportaban a una de las dos bandas principales. La lucha por el terreno para vender droga derivó en un pico de violencia muy alto. A partir del 2013 Rosario triplica la media nacional de homicidios. Y nunca se lo pudo bajar. Eso sucede en una ciudad como Rosario con altos índices de pobreza y desocupación y mucha marginalidad desde hace décadas.

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(Quique Galletto)

-¿Tiene alguna relación lo que sucede en Rosario con la sospecha de que el puerto es una vía de salida de droga hacia Europa?

-No vinculo al puerto con uno de los motivos de la violencia. No hay causas judiciales que indiquen eso. No tenemos causas de grandes cargamentos detectados en el puerto para salir al exterior. Hay decomisos de drogas que vienen en barcazas de Paraguay pero son para la venta local. Lo que antes se hacía en camiones ahora viene en barcazas o avionetas. Los cargamentos de drogas detectados en Europa y provenientes de Argentina no salieron del puerto de Rosario, salieron de de otros puertos del país. La violencia narco no se genera por el puerto ni por la venta de droga a gran escala. La genera el narcomenudeo y en el consumo. La violencia la ejercen quienes manejan la distribución. No se relaciona con la exportación de droga. Según estadísticas, el 70 por ciento de las muertes violentas de Rosario se origina en disputas territoriales barriales.

-¿Por qué en la última décadad no se pudo disminuir la violencia que genera el narcotráfico en Rosario?

-Desde el 2013 gobernaron todos los partidos mayoritarios tanto en la provincia como en la Nación. El crecimiento del narco y la violencia que conlleva marca un fracaso de una lógica de funcionamiento del sistema. Cuando cambian los oficialismos cambian las políticas públicas para abordar el problema. Hay que cambiar la dinámica ante esta situación de crisis extrema. Tienen que dejar de comportarse como oficialismo y oposición: ninguno pudo resolver la situación solo. Porque actuaron de forma aislada. No se ha podido fijar una política pública común. Hay que diseñar un plan de seguridad que se mantenga en el tiempo independientemente de qué partido gobierne. Los tres poderes hemos fracasado: no se puede abordar el conflicto solo con la justicia y con el derecho penal. Hay que abordarlo desde todos los frentes y en diferentes sentidos. Hace falta consenso frente a un situación extrema como la que se vive en Rosario. Es un momento oportuno para que los tres poderes del estado cambien la lógica de oficialismo contra oposición y se lancen políticas públicas comunes como la que el Estado español diseñó para combatir a la ETA. Acá el enemigo es el narcotráfico.

-¿Qué se debería hacer?

-Hay que romper la inercia de querer solucionar el problema del narcotráfico, crimen organizado y consumo solo desde el punto de vista judicial o del derecho penal. La justicia no previene, no puede evitar que el delito se cometa. Hay que investigar y condenar al que vende droga, al ofrece cobertura policial, política o judicial. Hay que encarcelarlos sin dudas. Son los otros poderes los que deben prevenir. Hay que empezar a buscar formas de abordar el problema desde otros puntos de vista. Es necesaria una mirada más sincera. La problemática del consumo de estupefacientes es real. Hay que ocuparse también del mercado además de quién gerencia el mercado. Es como si un día el Estado prohibiera la venta de combustible y cierre las estaciones de servicio pero permite seguir usando los autos. En menos de un día de vigencia de la prohibición va a nacer una estructura de comercio ilegal de combustible. Hay que condenar y encarcelar al que vende combustible de manera ilegal por supuesto. Pero también hay que generar una política para reducir el uso de los autos. Me gusta la analogía con los autos porque a los autos los tenés todo el tiempo a la vista, como sucede con los consumidores de droga. Todos los vemos.

-¿Cómo se logra?

-Reduciendo el consumo, reduciendo la demanda y recuperando adictos. Para eso hacen falta políticas de educación y de salud. Eso es lo prioritario. Además hay que pensar y rediscutir qué hacer con la marihuana que hoy significa el 40 o 50 por ciento del ingreso de los narcos.

-¿Piensa en legalizar el consumo de marihuana?

-Hay una solución intermedia previa a la legalización que es fomentar el autocultivo. En la Cámara hemos firmado fallos en los que dijimos que si a alguien lo encuentran con cinco plantas de marihuana y si no hay pruebas de que vendía la marihuana producida, esas cinco plantas serían para consumo personal lo que no es delito. Reitero, que hay que establecer políticas de salud y de educación. Creo que primero hay que educar al consumidor para que no consuma, hacerle entender que es perjudicial y en forma paralela repensar si no es conveniente fomentar el autocultivo. Eso es menos nocivo para la sociedad porque si le compra a los narcos les está dando recursos para que sean más poderosos. Sería una forma de quitarles ingresos.

-¿Cómo se percibe el poder del narcotráfico?

-Hay que entender la relación directa entre el alto consumo y el poder conómico del narco que lo hace cada vez más grande mientras su oponente está cada vez más raquítico. Compra armas, voluntades e invierte en equipamento y termina disputándole el poder al Estado. Disputan poder con el ministerio de Seguridad porque controlan el territorio e imponen sus reglas a balazos. Y además disputan poder con el ministerio de Acción Social porque una vez en el territorio brindan ayuda a los más necesitados para lograr aceptación en las zonas donde venden droga.

-¿Dentro de la jurisdicción de la Cámara Federal de Rosario hay casos de narcotráfico o solo se circunscribe a la ciudad?

-En toda la jurisdicción narcotráfico pero en Rosario hay más violencia. Narcotráfico hay en todo el país. Debería ponerse atención para solucionar este problema en todo el país porque si se consolida la matriz delictiva exitosa como parece que ha sucedido en Rosario, no va a faltar mucho tiempo para que ese modelo se traslade a otros lugares. Porque una matriz exitosa puede ser copiada en otras provincias o ciudades que tienen las mismas características de consumo, de pobreza o de violencia que tiene Rosario. Por eso tiene que haber un interés de todos en resolver el problema. Si no se actúa contra el narcotráfico la situación de Rosario se puede extender a todo el país.

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El camarista federal de Rosario Aníbal Pineda disertó en el Encuento de jueces organizado por AJUFE (Quique Galletto)

-¿El narcotráfico corrompe a la policía?

-Sí, la policía está corrompida por el narcotráfico y eso es parte del problema. No contesto en base a sensaciones lo hago basado en causas. En la justicia federal de Rosario se condenó al Jefe de la Policía de Santa Fe (Tognolli) por narcotráfico. También al Jefe de la Brigada de Drogas Preligrosas de la provincia (Alejandro Druetta).Se condenó a una delegación de la Policía Federal de Rosario por narcotráfico. La delegación de la Federal de Santa Fe también condenada. Se ha condenado a comisarías enteras, a jefes de comisarías. La policía que es parte del problema tiene que ser parte de la solución porque es Imposible pensar una solución a esto sin la policía. Porque es la policía la que tiene que hacerse cargo del territorio.

-¿Corrompe a los agentes penitenciarios?

-El mismo poder de corrupción que genera el dinero del ingreso del narco, se vuelca a las cárceles. Hay un flujo de dinero importante que entre otras cosas se destina al pago para que les permitan seguir trabajando mediante la utilización de celulares desde la cárcel. De ese modo se permite el contacto con el exterior para seguir manejando la organización, ordenar homicidios y realizar extorsiones.

-¿Eso sucede en las cárceles federales?

-En la jurisdicción más afectada por el narcotráfico no hay cárceles federales. Entonces los presos por casos federales se alojan o en cárceles provinciales con otro tipo de delincuentes o en cárceles federales que quedan en Buenos Aires, Chaco o Río Gallegos. Este tipo de connivencia entre penitenciarios y narcos está extendido y comenzó a notarse más cuando los jefes de las organizaciones fueron detenidos. Y se detectó en cárceles provinciales y federales.

-¿El narcotráfico corrompe al poder político?

-Creo que sí, no hay ninguna causa que me refleje eso, pero imaginar que corrompe a la policía y no puede escalar en la política sería extraño. Tal vez no le hizo falta corromper a la política porque con el manejo de la policía fue suficiente porque la policía santafesina tuvo autogestión en algunos períodos.

-¿El narcotráfico corrompe al Poder Judicial?

-Puede corromper. Por ahora no hay causas concretas en el fuero federal, por ahí hubo algunos en la justicia provincial. Corromper puede corromper a todos. Incluso hay jueces federales que fueron condenados por narcotráfico en otras jurisdicciones. No podemos salvar a ningún poder del Estado de la posibilidad de ser corrompido.

-Las investigaciones por narcotráfico las realiza la Justicia federal mientras que la justicia provincial investiga otros delitos, ¿hay superposición?

-Las bandas de crimen barrial que venden droga también cometen los delitos conexos que son de competencia provincial. Están los que matan, los que usurpan casas por medio de balaceras, los que extorsionan, los que cobran protección. Las bandas se dedican a la droga y con ese poder se dedican a cobrar peaje a los vecinos y comerciantes. Ante esta situación los fiscales provinciales avanzaron en investigaciones por homicidio y extorsiones y terminaron desbaratando bandas importantes de narcotráfico. La caída de las dos bandas más importantes de Rosario se inició por causas por delitos investigados por la justicia provincial. Los presos terminan siendo los gerentes del negocio del narcotráfico.

-Hubo críticas muy duras desde el poder político provincial a la justicia federal por ciertas tardanzas en casos de narcotráfico ¿Cómo las explica?

-Habría que analizar causa por causa. Los fiscales tuvieron investigaciones exitosas y otras que no. Hay que reconocer que los fiscales provinciales desbarataron a los dos clanes mas relevantes. La justicia federal tuvo éxito en investigar estructuras policiales. Hubo investigaciones que no fueron exitosas.

-¿Por qué fracasaron?

-Hay muchas razones. Una son las fallas estructurales. Hace 43 años que no se crea una fiscalía federal en Rosario. Hace 43 años que no se crea un juzgado federal en Santa Fe. Tenemos 35 por ciento de cargos vacantes. No se implementa el sistema acusatorio. En cambio las fiscalías provinciales tienen herramientas procesales para investigar más rápido.

-¿La Justicia federal de Rosario tiene alguna estructura que le permita investigar lavado de dinero del narcotráfico?

-Las fiscalías no. Pero existe la fiscalía especializada a nivel nacional que es la Procelac. Pero no hay contadores en la justicia federal de Rosario para ayudar con estos casos. Ni en las fiscalías ni en los juzgados. De todos modos hay algunos condenados por lavado. Pero el lavado en una fase más precaria, más primaria como puede ser la compra venta de dólares y las compra venta de bienes muebles o inmuebles. No hay causas de estructuras empresariales de lavado. Lo que no quiere decir que no exista.

-¿Tiene la justicia federal tecnología adecuada para combatir al narcotráfico?

-Le doy un ejemplo para reafirmar que la respuesta es no. Un fiscal federal de Rosario cuando secuestra un celular lo tiene que mandar a peritar a Buenos Aires a dependencias de la Gendarmería y de la Policía Federal. Hoy te dan un turno para hacer el peritaje que anda por los ocho o diez meses, en algunas causas el plazo para hacer el peritaje es de más de un año. No sirve para nada tener información sobre el contenido de un teléfono diez meses después de haberlo secuestrado. La utilidad es casi nula para avanzar en la investigación. Sirve para condenar a los eslabones inferiores que ya fueron detenidos. Pero no permite avanzar hacia las estructuras de lavado de dinero o de distribución porque cambian permanentemente de celular. Lo mismo sucede con las computadoras o las notebooks secuestradas.

-¿Hay diferencias también en ese aspecto con la justicia provincial?

Sí. Tienen un programa que les permite a los fiscales provinciales, obtener la información unas horas después de haber secuestrado un celular. Con esa misma información realizan nuevos procedimientos que permiten escalar en las investigaciones.

-¿Piden colaboración a la justica provincial para usar el sistema?

-Hubo un convenio que no terminó de concretarse.

-¿Qué otras diferencias hay entre la justicia provincial y la federal?

-La Justicia provincial tiene el sistema acusatorio hace ocho años. Y funciona muy bien porque hay fiscales calificados, comprometidos y porque tienen la posibilidad procesal de dirigir la investigación y tomar medidas de prueba de manera independiente. Tienen herramientas. Y las usan bien. En Rosario hay tres fiscalías federales-solo una con fiscal titular- y en la misma zona hay 90 provinciales. Hay una asimetría de recursos que hace que sean más exitosas las investigaciones de las fiscalías provinciales.

-En Rosario no se instauró el sistema acusatorio en la justicia federal.

-No, hay un sistema mixto. Los jueces son los que dirigen la investigación aunque delegan muchas causas en los fiscales. Todas las medidas de avance de la investigación dependen de las decisiones de los jueces, en un sistema escrito, mucho más lento. Cada fiscal federal maneja 1800 causas. Si se pudieran profundizar todas desde el punto de vista investigativo sería muy interesante.

-¿Los funcionarios judiciales fueron amenazados?

-En la Justicia provincial hubo varios casos. Los fiscales más emblemáticos fueron amenazados, sufrieron balaceras y tienen custodia. Las casas de los jueces provinciales que condenaron a Los Monos fueron baleadas.

-¿Y en la Justicia federal?

-Hace unos días quisieron meterse en la casa del juez federal Carlos Vera Barros. Yo no sé si fue un hecho delictivo común o relacionado con el narcotráfico.

-¿Tiene miedo?

-Sí. Tengo miedo. Mi familia también. No tenemos custodia. Pero si no ponemos estas cosas en discusión vamos a terminar totalmente absorbidos por el crimen organizado y vamos a entrar en una etapa de la sociedad que va ser invivible para todos en Rosario. Eso nos va a cambiar la vida para peor.

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