Ludmila recibió el alta: «hubo coincidencias milagrosas»

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Dicen que las casualidades no existen, sino que están las causalidades. Ludmila Milagros Bejarano tiene 17 años de edad y el pasado 26 de enero «volvió a nacer» tras sufrir un paro cardiaco que duró 6 minutos. La joven había sido mordida el 23 de ese mes por una araña, coincidente en sus colores con una viuda negra, y producto del veneno su cuerpo había empezado a fallar. Fue en la casa que habita con su familia en Alto de Sierra, Santa Lucía.

Después de 25 días internada, este miércoles recibió el alta y volvió a su casa. La alegría de la familia y la emoción se multiplicaron pero con esto también el recordar por todo lo que pasó estando al borde de la muerte. En ese traer a la memoria, una serie de coincidencias llamaron la atención de su familia. «Fue un milagro», asegura Ludmila y su madre a Diario La Provincia SJ.https://googleads.g.doubleclick.net/pagead/ads?client=ca-pub-3316593835714084&output=html&h=250&slotname=7782974655&adk=392292958&adf=700197302&pi=t.ma~as.7782974655&w=300&lmt=1645182277&psa=1&format=300×250&url=https%3A%2F%2Fwww.diariolaprovinciasj.com%2Fsociedad%2F2022%2F2%2F18%2Ftras-la-mordedura-de-una-arana-ludmila-recibio-el-alta-hubo-coincidencias-milagrosas-168379.html&flash=0&wgl=1&uach=WyJXaW5kb3dzIiwiMTAuMC4wIiwieDg2IiwiIiwiOTguMC40NzU4LjEwMiIsW10sbnVsbCxudWxsLCI2NCIsW1siIE5vdCBBO0JyYW5kIiwiOTkuMC4wLjAiXSxbIkNocm9taXVtIiwiOTguMC40NzU4LjEwMiJdLFsiR29vZ2xlIENocm9tZSIsIjk4LjAuNDc1OC4xMDIiXV1d&dt=1645182430934&bpp=4&bdt=225&idt=164&shv=r20220216&mjsv=m202202090102&ptt=9&saldr=aa&abxe=1&cookie=ID%3De59c928395ea226e-225b86aec07b00fe%3AT%3D1644835572%3ART%3D1644835572%3AS%3DALNI_MZcyXOw1nrqD957otA27qJsOqapoA&prev_fmts=0x0%2C728x90&nras=1&correlator=7811751764948&frm=20&pv=1&ga_vid=933427460.1611139538&ga_sid=1645182431&ga_hid=939098597&ga_fc=1&u_tz=-180&u_his=4&u_h=1080&u_w=1920&u_ah=1040&u_aw=1920&u_cd=24&u_sd=1&dmc=8&adx=750&ady=1444&biw=1903&bih=880&scr_x=0&scr_y=0&eid=42531398%2C44750773%2C44758229%2C21067496&oid=2&pvsid=2645864584536019&pem=733&tmod=886406927&uas=0&nvt=1&ref=https%3A%2F%2Fwww.diariolaprovinciasj.com%2F&eae=0&fc=1920&brdim=0%2C0%2C0%2C0%2C1920%2C0%2C1920%2C1040%2C1920%2C880&vis=1&rsz=%7C%7CpeEbr%7C&abl=CS&pfx=0&fu=0&bc=31&ifi=3&uci=a!3&btvi=1&fsb=1&xpc=ceu4UVu2R1&p=https%3A//www.diariolaprovinciasj.com&dtd=167

Los médicos que la atendieron pusieron todos sus conocimientos en práctica pero la familia siente que hubo también señales que no pasaron desapercibidas. Es que cuando sufrió el paro cardíaco, la chica se «encontró con su abuela» que le dio un buen reto y la «mandó de regreso a casa». Fue en el momento en el que el equipo de salud la reanimaban para que su corazón volviera a latir aquel 26 de enero.

Ludmila con la foto de su abuela y abuelo

«Sí creo en los milagros. Mi abuela me hizo volver. La vi y me decía que me vaya ya a mi casa», recordó la joven quien perdió a su abuela en agosto pasado. La mujer, que se llamaba Santa (porque nació un Jueves Santo), murió a los 58 años de edad tras contraer coronavirus y tener una complicación pulmonar. Apenas 6 meses pasaron de su muerte y, Ludmila aseguró, que estuvo presente en el momento más difícil de su vida. 

En ese momento que su abuela le hablaba en su cabeza, su voz se mezclaba con la del doctor Javier Ponce que fue quien la reanimó en el hospital para que no muriera. «Escuchaba cuando yo me iba que él me gritaba ‘Ludmila, quedate'», agregó la joven que sabe que los médicos y enfermeras hicieron todo para que ella no muriera, y está sumamente agradecida, al igual que su familia por el trato que recibieron en el Hospital Rawson. 

Cuando quedó internada no quería desprenderse de la medalla de San Jorge

Por otro lado, Ludmila destacó que cuando despertó en su cabeza resonaba la oración a San Jorge, del cual ella es devota hace años. Este santo es patrono de la salud y casualmente en su oración se destaca que venció al dragón y a la araña. «Yo soy devota desde hace años, me se de memoria su oración», destacó Ludmila. 

El duro camino que atravesó

La joven aún tiene muy presente el día que la araña la mordió. «Ese día fuí al baño, me apoyé en el marco de la puerta y salió del huequito del marco y me picó. Cuando quise matarla huyó. En ese momento me molestaba como si fuera un mosquito. Al otro día estaba bien, me levanto, fui a comprar y en el quiosco empecé a sentirme mal», comenzó relatando y agregó: «Fue como a las 10.30. Estaba mareada, empecé a transpirar mucho pero pensé que era porque no había desayunado. Cuando llegué ya no podía caminar ni hablar y me senté. Luego me acosté en el sillón pero ya no aguantaba y tenía frío. Cuando pasé al dormitorio ya tenía muy hinchado».

A partir de esto, el brazo se le hinchó y con su madre fueron al hospital Rawson donde un análisis de sangre indicó que el veneno no estaba en la sangre. Ante esto le dieron un corticoide y un antialérgico. Luego la enviaron de nuevo a casa. Sin embargo al bajar del colectivo empezó a vomitar y su mal estado se aceleró.

«Cuando bajamos del colectivo empezó con vómitos. Llegamos como a las 21 horas y se acostó pero seguía con vomito pero después se quedó helada. Ella decía que no aguantaba más. Llamamos a la policía y vino un motorizada que llamó al 107 y les dijo ‘mandame la ambulancia porque la chica se me muere acá'», recordó la madre de Ludmila, Rosana.

Para ese momento el veneno ya había atacado la bilirrubina y su color de piel había desaparecido. Tras un nuevo análisis detectaron que el veneno se había expandido y comenzó el intenso trabajo para recibir el antídoto para curarla.

«Llegaron los análisis de la guardia y tenía todo el veneno en la sangre. El médico me dijo ‘ya nos ponemos en campaña para conseguir el antídoto porque acá no hay’. Me dijo que llamaron al Garrahan pero tampoco ellos tenían, así que llamaron a una clínica privada para conseguirlo. 48 horas después, del martes para el miércoles, llegó y se lo aplicaron», destacó la madre quien dijo que esa demora hizo que ella entrara en paro cardíaco el 26 de enero pero el esfuerzo de los médicos revirtió el cuadro.

«El nos dijo que tenía falla múltiple de los órganos. Tuvo el paro y empezaron a fallar los riñones, pulmones y el páncrea se había complicado. El doctor sospechaba que el veneno había llegado a la cabeza. Nos decía que si el veneno inflamó el cerebro y éste golpeó el cráneo y habían 2 opciones de lo que pasaría. Si esto había pasado, nos dijo, que la íbamos a llevar en un cajón o en una cama como un bebé», apuntó la madre.

Sin embargo, el diagnóstico comenzó a revertirse y con medicación, diálisis y transfusiones lograron sacarla adelante. Ahora sus riñones están funcionando muy despacio pero bien y la única secuela hasta ahora se generó en esos órganos. Para ello tiene que tomar mucha agua pero sobre todo una medicación especial. Además debe seguir con las curaciones del brazo y en pocos días deberá ingresar otra vez al quirófano para una reconstrucción del brazo.

El municipio de Santa Lucía mandó a fumigar la casa donde viven pero el sueño de la familia ahora es que ese lugar esté en condiciones para vivir o ir a otro lado más apto. Para ello necesita si los sanjuaninos pueden ayudarlos para cambiar el techo de caña por uno que sea más seguro y si es posible mejorar el lugar en condiciones edilicias.

«Estoy muy agradecida a todos. Mis compañeras permanente están conmigo y me mandan mensajes. Quieren que vuelva porque me extrañan», contó Ludmila que agradeció a todos los sanjuaninos que la ayudaron donando sangre mientras estaba internada. Por aquel entonces necesitaban 12 dadores y se presentaron 175. Esa donación permitió reponer en algo la baja que tenía el banco de sangre de la provincia.

«Gracias por hacerme el aguante aunque no me conozcan», finalizó. 

El teléfono para darle una mano con la casa: 264 5503462 (sólo whatsapp).