Jorge Lanata: “La Argentina con 50% de pobres no es la Argentina que conocimos. Hay que pensarla de vuelta”

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En una charla en exclusiva con Infobae, Jorge Lanata se animó a revelar aspectos de su vida personal que habitualmente prefiere mantener en reserva. Siendo adulto se enteró de que es adoptado, y si bien en ese momento escogió solo hablar sobre ello en uno de sus libros, ahora se quita la coraza del superperiodista para mostrar su lado íntimo.

Vestido de traje, sentado en su escritorio, frente a una enorme PC, Lanata nos da la bienvenida recordándonos que no le gusta mucho dar entrevistas. Periodista y productor, entiende el juego, se resigna y se entrega para hablar de todo. Obediente, se ubica donde le indicamos, ofrece café, agua y, lo más importante, su gran predisposición para que el trabajo salga bien.

Se lo ve entero y cansado. Cuando se ríe transmite una energía especial. Tal vez esa sonrisa sea el recordatorio más paradójico de que este hombre ha superado grandes problemas de salud y aun así sigue trabajando como si nada o, mejor dicho, como si el trabajo fuese su mejor medicina.

En lo personal confiesa que del 1 al 10, en salud, se siente un 7: “No me voy a morir, tengo muchas cosas que hacer, no es momento”. Sobre su identidad confiesa que lo que más le dolió fue el hecho de que todos sus familiares le mintieran y, además, el sentimiento de saber que si fue adoptado es porque alguien lo abandonó.

Por otra parte, asegura que en lo laboral no tiene motivo para quejarse: “Perdón porque diga esto, pero es así, nosotros hace diez años que hacemos el programa político más visto de la Argentina con PPT”, afirma orgulloso.

También hubo tiempo para hablar de actualidad. Sobre las elecciones pronostica que el Gobierno va a perder por más que en las PASO y que tanto a la sociedad como a los políticos les cuesta aceptar que los cambios son lentos: “Si los políticos dijeran la verdad tendrían que decir: ‘Esto va a cambiar en treinta años, si cambia”.

Entrevista Jorge Lanata por Mariana Dahbar 22/10/2021
Jorge Lanata

—¿Qué necesita hoy para estar bien?

—Yo querría poder salir de los medios y escribir tranquilo. Pero es raro eso, porque, por un lado, tengo todo como para hacerlo y no lo hago. Este año laburé mucho, hice radio, tele, diario los sábados, e hice los documentales para Disney. Fue mucho laburo. Quisiera poder trabajar un poco menos y escribir más.

—¿Y por qué no lo hace?

—Creo que, gradualmente, lo voy a ir haciendo, pero hoy no puedo. Y no es por una cuestión económica. Hoy necesito laburar en lo que laburo, digamos. No puedo darme el lujo de dejar la tele o la radio.

Lanata periodista

—¿Cuál es el balance de sus programas este año?

—Perdón porque diga esto, pero es así: nosotros hace 10 años que hacemos el programa político más visto de la Argentina con PPT. Diez años. Y hace diez años que estamos recontra primeros en la radio. Tenemos casi el 35 o 38% de la audiencia, y el segundo tiene el 12 por ciento. Es decir, no tengo ningún motivo para quejarme. Nos fue todo este tiempo realmente muy bien.

En la televisión sufrimos el embate de la baja de la televisión abierta, pero bueno, estamos en el velorio de la televisión abierta, que, a mi entender, en el mejor de los casos, va a mutar a entretenimiento y noticias. Pero bajó muchísimo el encendido. Hoy hacemos 12 puntos, 11, 10, que es como hacer 20 puntos cuando teníamos 20. Cambió mucho.

—Supongamos que en 2022 le llega otra propuesta laboral que le cierra a la perfección en lo periodístico y en lo económico. ¿Qué requisito debe incluir el combo para que Lanata diga que sí?

—Que no me molesten, que me dejen laburar. Los tipos contratan a Lanata y después me quieren cambiar. Afortunadamente eso me pasa cada vez menos. En la radio nunca me dicen nada. En la tele tampoco. En ese sentido no me puedo quejar. Pero si yo fuera a otro medio, lo que quiero es que me dejen laburar tranquilo, digamos, que me dejen ser yo. Cuesta mucho ganar libertad, y yo traté, con los años, de ir ganándola. Suena medio a discurso hippie, pero es verdad. Debés tratar de ser cada vez más vos mismo.

Uno cuando es chico quiere ser San Martín, Perón, tu papá, un tío. En cambio, después te das cuenta de que no, de que lo que tenés que hacer es ser vos. Y yo también me di cuenta de eso ya en Página 12, hace muchos años; de que en la medida en que yo fuese más y mejor me iba mejor. De golpe hacía cosas que eran un delirio, pero a mí me gustaban, todos estaban en contra, y funcionaban, entonces eso me dio más ímpetu para profundizar en lo que se me ocurre.

Jorge Lanata PPT
Jorge Lanata: "Perdón que lo diga, pero nosotros hace 10 años que hacemos el programa político más visto de la Argentina. 10 años. PPT”

—Volviendo al tema de los requisitos, que le respeten el horario, ¿debiera ser uno?

—(Risas). Mirá, uno en los medios aprende a ser puntual. En general, en otras profesiones nadie es puntual. Vas al médico y te atiende una hora después. Acá yo voy de 10 a 14, no puedo llegar a las 14, si lo hago no hay programa. Tengo que llegar a la hora que tengo que llegar. Y sí, tuve una diferencia con Longobardi por el tema de las entregas. Yo un día hice silencio porque, en realidad, le avisé antes que si al otro día seguía pasando lo mismo iba a hacer silencio, lo hice y él se ofendió. Por ejemplo, la entrevista que estamos haciendo con Infobae estaba pautada para las 16. Vos llegaste 15:55, está perfecto. Pero si vos hubieras llegado 16:20, te estarías cagando en mi tiempo. Es desconsiderado de tu parte. Tenemos que poder respetar los tiempos de cada uno.

—¿Quiere decir que Longobardi se cagaba en su tiempo?

—No me quieras sacar un título.

—No, no le quiero sacar un título, le pregunto.

—Yo lo que digo es que cuando vos no respetás el tiempo de los demás, le estás cagando su tiempo.

Jorge Lanata - Chano
Jorge Lanta conduce Lanata Sin Filtro. De lunes a viernes de 10 a 14 hs. en Radio Mitre.

—Desde que empezó a trabajar en el medio hasta hoy, ¿a qué fue lo que más le costó adaptarse?

—En este laburo uno tiene que elegir entre ser persona y ser periodista. A veces este laburo te hace comunicarte con gente de mierda, con tipos que sabés que te están mintiendo, con tipos que sabés que te están enroscando. Y a veces uno es más persona y los manda al carajo, y otras veces más periodista y no dice nada. Eso fue, digamos, lo que más me costó con el tiempo.

Después, aprender a que no siempre vas a tener los resultados que esperás con las notas que hacés. Porque a veces las cosas tardan en llegar. Por ejemplo, cuando escribí el libro sobre los atentados de la AMIA y la embajada, uno que se llama Cortinas de humo, fui re criticado por la colectividad judía, por la gente. Y diez años después se probó que teníamos razón. Pero hubo que esperar diez años, cuando sacaron a Galeano y a los fiscales. Yo esto lo dije a los dos meses del atentado, pero claro, nadie lo quería escuchar. Bueno, esas cosas también se tienen que aprender: a que no todo se da en el momento que creés.

Lanata íntimo

—¿Cómo está de salud?

—Bien. El otro día me preguntó alguien: cómo estaba yo de salud, del 1 a 10. Empezó rara la pregunta, pero le dije 7. No está tan mal.

—¿En algún momento tuvo miedo de morirse?

—No, no me voy a morir, tengo muchas cosas que hacer. No me puedo morir. En serio te digo, yo siento que no es el momento. Me faltan hacer varias cosas.

No me puedo morir. Siento que no es momento, me faltan hacer varias cosas

—¿Qué cosas le faltan hacer?

—Hacer un par de buenos libros.

—¿Cuándo va a comenzar con ellos?

—Y…, no sé.

—¿Cuál fue la mayor traición o desilusión de su vida?

—La mayoría tienen que ver con el laburo, no tanto con la vida personal. Pero, a ver, lo primero que se me viene a la mente es que la mejor manera de perder a un amigo es darle trabajo, porque siempre termina mal. En el laburo me pasó. Yo en una época hacía Día D, y en un momento mi equipo se quedó con el programa, y bueno, fue un desastre. En ese momento estaban Paenza, Zloto, Tenembaum. Después Tenembaum, en un Martín Fierro, años más tarde, me dijo: “Ya prescribió, ¿no?”. Eso para mí fue fuerte. Me enseñó que cuando vos estás laburando y alguien te dice que se quiere ir, lo que tenés que hacer es dejar que se vaya. No tenés que retenerlo, porque una vez que tiene en la cabeza la idea de querer irse es mejor que se vaya y pruebe. En nuestro laburo es muy complicado el tema del microclima. Hay que aprender que la gente tiene que poder irse y hacer su propia experiencia.

—¿Cuándo se da cuenta de que se tiene que ir de un lugar?

—Cuando me copio a mí mismo.

—¿Le pasó?

—Sí, en Hora 25, en la radio, hace muchos años, en un momento dije: “No, yo estoy haciendo Lanata, no lo tengo que hacer más”. Por otro lado, en Página 12 desarrollamos un estilo que al día de hoy lo siguen copiando y en realidad es una mala copia de lo que era. Pero cuando vos te das cuenta de que lo que hiciste pasa a ser una fórmula es una cagada. Yo soy muy profesional laburando, pero en el fondo quiero laburar como un no profesional, quiero poder jugar. Mientras puedas jugar, divertirte, eso vale. Cuando se transforma en un trabajo, cagaste, porque ya está, es como que no tenés nada más para dar.

Entrevista Jorge Lanata por Mariana Dahbar 22/10/2021
Jorge Lanata: "Este laburo te hace comunicarte con gente de mierda. A veces uno es más persona y los manda al carajo, y otras veces más periodista y no dice nada”

—¿Tiene enemigos en el medio? ¿Se quedó enojado con algunos colegas o compañeros de trabajo?

—No… no sé, yo creo que no, pero realmente no lo sé. Yo no estoy mirando alrededor. Yo siempre digo que para mí no hay ni alrededor ni atrás, hay solo adelante. Seguro debe haber gente que tenga una relación conflictiva conmigo, pero yo no tengo idea. No odio a nadie. A mí no me gustaría odiar, me parece muy miserable. Hay gente con la que corté contacto, pero no tengo cuentas pendientes en ese sentido.

—¿Qué sueños le quedan por cumplir?

—Mirá, es raro eso porque yo tengo 61, ya soy grande. Cuando era chico pensaba que en el año 2000 iba a tener 40, e iba a ser viejísimo. Y ya tengo 60, imaginate, pero yo no me siento de 60, y laburo como si no tuviera 60, porque laburo un montón. Para mí es difícil equilibrar qué quiero hacer. O sea, yo estoy laburando, voy a hacer más programas, voy a hacer otros documentales nuevos, voy a hacer la segunda temporada de H, que es lo que estamos haciendo para Disney. Tengo un montón de cosas para hacer. No siento que estoy en el final de mi carrera. Me falta.

—Tiene 61 años, a los 55 se enteró de que era adoptado y en ese momento dejó el tema ahí. Ya pasaron varios años: ¿le modificó en algo saber que es adoptado? ¿Se le vino algo a la cabeza?

—En principio fue shockeante. Lo que más me dolió fue el hecho de que todos me mintieran. Que gente que yo quería mucho me mintió, mi tía, mis primos. Eso es lo que me pareció más feo. Después, respecto de si yo quise o no, o si querría averiguar, para mí hubiera sido muy fácil porque tengo contactos, podría ir al hospital tal y pedir el archivo. Pero después pensé: ¿para qué? Si yo estoy yendo para adelante. A mí no me preocupa a esta altura saber de dónde vengo. Venga de donde venga, ya soy yo, no es que me estoy formando. Y yo, en todo caso, soy Lola y Bárbara, no soy para atrás. Entonces me olvidé.

Ahora, si vos me preguntás: “¿Me gustó enterarme?”. No, no me gustó, porque la idea de haber sido abandonado no me gusta. Y si a mí me adoptaron es porque alguien me abandonó. Pero bueno, fue así la vida. También de algún modo hasta me pareció gracioso todo, porque mi vida es una cosa más rara… A mí me pasó de todo, pero esto fue como la frutilla del postre: “¡Y encima era adoptado!”(risas).

—¿Le gusta la soledad?

—Estoy bien solo. Me gusta estar solo cada tanto. También solo quiere decir ni siquiera escuchando música, solo escuchando el silencio. Es lindo. Cuando estuve mal hace dos años, que se me había roto la columna, estuve cuatro meses mirando el techo. Y cuando estoy internado no veo la tele ni leo libros, nada, me quedo así y pienso.

—¿En qué piensa cuando está internado?

—De todo. La vida, cosas, qué sé yo…

—¿Se replantea algo?

—No, pero pienso. No me aburro.

Sarah Stewart Brown Trasplante
Jorge Lanata: "Cuando estoy internado pienso, no me aburro"

—¿Cree en Dios?

—Sí, claro. A ver, yo te voy a dar dos motivos. Uno, tengo dos hijas. El hecho de que a una mujer adentro le crezca una persona, que después es un individuo que tiene destino, y que hace cosas, y que tiene personalidad. Es un milagro que eso pase. Realmente te digo, es increíble. Por otro lado, yo creo que en el universo hay un orden. No es que es todo caos. Llamalo a ese orden Dios o como quieras. Lo que no creo es que haya un Dios que hace lo que yo le pido si rezo, aunque a veces rezo. Y me parece que somos muy chicos para conocerlo, también. Yo sería como un agnóstico, digamos, creo que Dios existe, pero que no se lo puede conocer.

—Habló de la gran producción de ser mamá. ¿Se acuerdan del día que nacieron sus hijas?

—Sí, cómo no. Yo una vez esto lo escribí, nunca me voy a olvidar de la cara de Andrea cuando nació Bárbara y de la cara de Sara cuando nació Lola. Nunca. Es una cara como de satisfacción plena, pero también de violencia, en el sentido de que les acababa de pasar algo que dolía. No sé cómo explicarlo. Pero no, nunca me voy a olvidar.

—Le regalo una caja con todas las cosas que perdió en su vida. La abre y puede recuperar una, ¿cuál sería?

—Y…, me hubiera gustado tener mamá.

Sobra la actualidad

—¿Qué cosas siente que la gente no quiere escuchar?

—Nos cuesta mucho vernos. Nos duele vernos. La gente es como que no quiere verse. Falta una mística en la política en Argentina. Y entonces es muy difícil, porque todo es como muy gris. Melconian le dice “berretalandia”, y está bien el nombre. Es un lugar donde todo va en decadencia, nunca llegamos al fondo, siempre estamos ahí y cada vez estamos peor. Esas cosas nos cuesta verlas. Nos cuesta ver que los cambios son lentos, que los cambios verdaderos son lentos. Queremos que los cambios sean rápidos, y no es así. Si los políticos dijeran la verdad tendrían que decir: “Esto va a cambiar en treinta años, si cambia”. Pero no se animan a decir eso porque tendrían que decir también: “Va a cambiar en treinta años si estudiamos más, si laburamos más, si somos mejores”. No va a cambiar porque sí.

Alberto Fernández Cristina Kirchner
Jorge Lanata: “Todo indica que el Gobierno va a perder por más”

—¿Cómo ve las elecciones del 14 de noviembre?

—Todo indica que el Gobierno va a perder por más. Hoy hablaba fuera del aire de algo que pasó esta semana, acerca del tema de que los empresarios no quisieron lo de los precios máximos. Esa es la mejor demostración de que el Gobierno no tiene poder. De otra manera los empresarios nunca se hubieran animado, porque, como les dije en la cara en su momento, en IDEA en Mar del Plata: los empresarios argentinos son muy cagones. Muchos de ellos tienen negocios con el Estado, reciben subsidios. No se quieren pelear. Si esta vez se animaron a pelearse es porque Alberto no tiene ningún poder. Entonces no les dio miedo. Yo creo que el Gobierno va a perder y creo que va a ser un problema. No es lo que yo quiero, o sea, yo quiero que pierda o no estoy de acuerdo con el Gobierno, pero creo que sería un problema que perdiera porque al no tener poder le quedan dos años y esos dos años van a ser muy movidos.

El Gobierno está preocupado por diciembre, que es la eterna preocupación de todos los años, pero ahora se junta todo, porque se junta el dólar, la deuda, la elección y diciembre. Entonces vamos a tener un fin de año complicado, creo. Y después faltan dos años más.

Esto que el Gobierno plantea de llamar a un diálogo es muy difícil cuando los escuchás. ¿Cómo se pone de acuerdo gente tan distinta? Unos hablan de la economía de la planificación, del Estado; los otros hablan de liberar los precios, de competir. Es muy difícil, ¿dónde está el punto medio de eso? No creo que se pueda hacer desde el Gobierno solo. No sé cómo puede seguir. Y a la vez yo no descarto, por ejemplo, que Cristina para no cargar con la derrota patee el tablero, que de golpe saque a su gente. Podría pasar. Y ahí no sé cómo sigue la historia.

Todo indica que el Gobierno va a perder por más

—¿Por qué cosas cree que habría que preocuparse?

—Bueno, en principio de que la gente pierda la paciencia. La gente en Argentina es tranquila, pero cada tanto pierde la paciencia. Hay que preocuparse porque vamos a ser un país con 60% de pobres. Hoy tenemos 50%, podemos llegar a tener 60%. ¿Vos me entendés que la Argentina es muy distinta con 50% de pobres? No es la Argentina que conocimos. Hay que pensarla de vuelta.

Va a ser muy complicado el tema, yo creo que todavía no dimensionamos el millón y pico de chicos que se quedaron afuera del sistema educativo y el año que no hubo clases. Eso es muy complicado, no es gratis. Ya de por sí la mitad de los pibes no termina el secundario, si encima no tuvieron clases un año, si encima quedó un millón afuera, en este momento en el que lo importante es la economía del conocimiento, es complicado. No va a haber gente para laburar, porque no va a estar capacitada. Yo creo que por todo eso hay que preocuparse.

Me preocupa que la gente pierda la paciencia y que vamos a ser un país con 60 % de pobres

—Afirmó que el Gobierno no tiene poder. ¿Quién tiene poder hoy en Argentina?

—Nadie. Argentina está funcionando por inercia. A ver, el Gobierno no tiene poder porque quiere imponer precios máximos y no puede. Quiere modificar el resultado electoral y no puede. No sabe qué hacer con la deuda.

Acá hay un tema que es el siguiente: el Gobierno tiene que pagar la deuda en diciembre. Y ahí se les acaba la plata. Después quedan muy pocos fondos en el Banco Central. En marzo tiene que pagar un montón de deuda, no me acuerdo ahora la cifra, pero un montón. Antes de marzo tiene que arreglar con el Fondo. Pero no quieren arreglar con el Fondo por lo que eso significa, porque tienen que ajustar. Bueno, están en una trampa. ¿Y qué es lo que yo creo que muestra la inexistencia de poder? Que nadie decide. El problema es que nadie está decidiendo nada. Los presupuestos están superejecutados. El otro día hubo una reunión de Gabinete, ¿vos viste todos los que son? Hay veinticuatro ministros, es una cosa increíble. Hay ministerios que yo qué sé qué carajo hacen. Y ahora agregaron a la portavoz…

No descarto que Cristina, para no cargar con la derrota, patee el tablero, que de golpe saque a su gente. Y ahí no sé cómo sigue la historia

—¿Cuál es la mayor mentira del Gobierno?

—Bueno, creo que lo que más indignó a la gente fue una cosa menor, que es lo de la fiesta de Olivos. Porque mucha gente se tomó en serio que no había que salir, y le cambió la vida, hay personas que no vieron a su familia meses, gente grande. Y después ver las imágenes del cumpleaños de Fabiola fue muy fuerte. El vacunatorio VIP fue otra cosa también muy dura. Y después, bueno, si vos pensás en Alberto hace cinco años y en Alberto hoy, es toda una mentira junta.

Fabiola Yáñez - quinta de olivos - cumpleaños cuarentena  -  Alberto Fernández
Jorge Lanata: "Lo que más indignó a la gente fue una cosa menor, que es lo de la fiesta de Olivos. Porque mucha gente se tomó en serio que no había que salir, y le cambió la vida"

—¿Cómo lo ve hoy al Presidente?

—Hay una cosa increíble que pasa, ayer hablaba de este tema. Uno tiene que agarrar la foto de un tipo cuando llega a la presidencia y cuando se va, es increíble cómo destruye a la gente. Alberto está ojeroso, gordo, blanco, no se lo ve bien. Pero bueno, eso es la presidencia, hace eso. Yo creo que Alberto recién ahora tomó conciencia del problema en el que está. De cómo va a seguir. Qué hace con Cristina. Hasta dónde le puede dar bola y hasta dónde tiene poder para no darle bola.

—¿Y qué cree que va a hacer?

—No sé, esa es la incógnita de siempre.

—Antes de finalizar la entrevista, le voy a dar un celular. En él hay cuatro videos con algunos momentos de su profesión. Usted va a darle Play a cada uno de ellos y responder lo que sienta al verlos. ¿Listo?

PLAY 1- Programa Hora Clave (Año 1990)

—A mí me causa gracia este video, y agradezco que esté, porque en el microclima está todo este tema de “No, porque Lanata cambió su posición política”. Esto es del año 90. Yo decía lo mismo que digo hoy. Lo mismo. Yo soy un liberal de izquierda. ¿Qué quiere decir? Soy liberal porque creo en el individuo, soy de izquierda porque miro alrededor. En las mismas palabras, fui esto toda la vida. Y está bueno que exista esto, porque es como mi manera de decir: “Mirá, hermano, en el 90 yo decía esto”.

PLAY 2- Pase de programa de radio: Longobardi- Lanata (radio Mitre)

—(Risas) Qué hijo de puta, mirá lo que… No me voy a pelear con Longobardi. Ya está, basta.

PLAY 3- Pregunta Luciana Geuna: “¿Está muy enamorado, Lanata? ¿Se va a casar?

—Qué hija de puta. Ay, Dios santo. Yo no creo que para estar con alguien haya que casarse. De hecho, yo he tenido relaciones de muchos años sin casarme. Pero realmente no lo sé, a lo mejor me caso, a lo mejor no. Aunque sí, podría. No me parece importante. Lo que me parece importante es querer a alguien y que esa persona te quiera a vos. Todo lo demás es literatura. Mirá la pregunta de Luciana, qué turra.

PLAY 4: Tiene un minuto para responder: ¿A qué personas le agradece?

— Mira, yo a veces le agradezco a Dios lo que me pasa. Le agradezco a un maestro que tuve en la primaria, que se llamaba Luis Iglesias, que fue el que me dijo que con un recorte de diario policial podías escribir un cuento. Le agradezco a un montón de gente que me enseñó. Yo era un chico, vos pensá que a los 14 años estaba laburando en la radio. Bueno, a todos los grandes que estaban a mi alrededor. Todos, de alguna manera, algo me enseñaron.

Agradezco a Sara por Lola, a Andrea por Bárbara. Hay mucho para agradecer, yo tengo mucha gente para agradecerle.

Entrevista Jorge Lanata por Mariana Dahbar 22/10/2021
Jorge Lanata en entrevista con Infobae.

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