Del miedo a hablar en público al trencito carioca: la faceta de “Wado” De Pedro que sorprendió hasta a Máximo Kirchner

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Su historia de vida no es desconocida pero su faceta descontracturada sí. Hijo de desaparecidos y criado en Mercedes, Eduardo ‘Wado’ De Pedro había puesto una condición para integrar el Gabinete de Alberto Fernández: no hablar en público. Su dificultad en el habla – al menos eso creía – le imposibilitaba expresarse en actos públicos como deseaba. Hoy, ya con dos años frente al Ministerio del Interior, concientiza y hasta bromea con su tartamudez. Su nueva faceta en redes sociales sorprendió a su amigo Máximo Kirchner, quien se burló del trencito carioca que protagonizó en una fiesta de jubilados de su pueblo natal.

“Me hicieron reír, y siempre es bueno reírse de uno mismo. Gracias pero no abusen”, les advirtió con humor a su equipo de comunicación. El ministro se enteró de la existencia de la cuenta de Twitter “La Remisería” por su amigo Máximo Kirchner, líder de La Cámpora y jefe del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados. El usuario en la red social se creó sin conocimiento de ”Wado” para proveer de información “de manera alternativa, con el detrás de escena de cada día de trabajo y actividades” a los periodistas y acreditados en la Casa Rosada, según describieron los creadores a Infobae.

El incidente del “trencito carioca” es una secuencia de fotos y un video que lo muestra en medio de una multitud de jubilados de Mercedes, en la Fiesta del Salame Quintero, donde bailaban al ritmo de “Despeinada” de Palito Ortega. Casi por accidente, el ministro terminó bailando y sumándose al trencito.

“Cuando se enteró, al principio se sorprendió de que nadie le hubiera dicho nada antes, pero le gustó y se rio de él mismo”, confesaron en su entorno. Pero el segundo video fue el que más se viralizó y cosechó mensajes de felicitaciones. Se trata de un compilado de actividades oficiales mezclado con furcios durante las grabaciones de spots de campaña.

En una de las escenas se lo ve en un acto donde una colaboradora se acerca y le cambia el micrófono por los problemas de interrupción. “Ojo que puedo ser yo eh.. el de la falla. ¿Qué va a ser? Es lo que hay”, remata entre risas y aplausos.

La tartamudez y su miedo a hablar en público

La “falla” a la que hace referencia es su problema en el habla. Quienes lo conocen aseguran que la disfluencia o tartamudez que padece desde su infancia lo representó “siempre en su historia como una dificultad a superar tanto en su vida privada como pública”.

En su participación en el ciclo de Telefe llamado “Minorias”, describió -al borde del llanto- que la tartamudez lo condicionó en toda su vida, hasta en simples actos como “no poder ir a hablarle a la chica que te gusta”.

En su trayectoria en la militancia, y hoy ya en la función pública, también se vio condicionado. La tartamudez fue una marca en su vida, pero no le impidió crecer dentro de la compleja estructura política y de poder que tiene la Argentina. Fue vicepresidente de Aerolíneas Argentinas, diputado nacional, secretario general de la Presidencia y miembro del Consejo de la Magistratura.

El propio “Wado” confiesa que a fines del 2019, cuando Alberto Fernández lo convocó para integrar el Gabinete, llamó a su esposa para contarle la noticia. A la noche, cuando llegó a su casa, se encontró con unos viejos libros de oratoria que su pareja le había preparado en la mesa del comedor. Sorprendido, pero distante por el desafío que implicaba retomar esas lecturas y prácticas, advirtió: “No, mirá que acordé con Alberto que aceptaba si no tenía que hablar en público”. La respuesta fue una sonrisa irónica y descreída. “Una vez tenía razón ella”, remata el ministro entre los suyos cuando hoy observa sus participaciones y discursos públicos.

Entre los funcionarios de la Casa Rosada – que conocen su recorrido – destacan que siempre le costó hablar en público, pero reconocen que en estos dos años ha hecho un verdadero esfuerzo por superarse y ya prácticamente habla a diario en algún acto de gobierno.

Su historia

“Los médicos han establecido que las personas que sufren esta condición se puede relacionar a dos factores: uno, a experiencias traumáticas en el pasado, y la otra con una anormalidad estructural en el hemisferio izquierdo del cerebro”, analizan desde su entorno en busca de una explicación a su condición en su pasado.

“Wado” es hijo de Enrique De Pedro y Lucila Revora, dos militantes peronistas desaparecidos durante la dictadura militar. Su padre estudiaba derecho y participaba políticamente en la Juventud Peronista y Montoneros. Fue asesinado en abril de 1977. Tiempo después, un grupo de tareas encontró la casa de la madre en el barrio porteño de Floresta. Llegaron con bombas y hasta un helicóptero.

Un secuestrado habría dicho que en esa casa había 150 mil dólares. La mujer logró acomodar a su bebé de once meses -le decía “Pichu” o “Wado”- en una bañadera para protegerlo del tiroteo. Lucila Révora desapareció aquel 11 de octubre de 1978. Estaba embarazada de su nuevo compañero, Carlos Fassano (presidente del Centro de Estudiantes de Derecho de la UBA), fusilado ese mismo día.

Al bebé lo dejaron en casa de unos vecinos. Más tarde, otros hombres llegaron en un Falcon verde, se presentaron como sus tíos y se lo llevaron. Nadie sabe dónde estuvo “Wado” los siguientes tres meses. La única certeza es que la familia de Lucila, que era de Mercedes, lo buscó desesperadamente. Un tío encontró a un comerciante del barrio con vínculos con Suárez Mason.

De Pedro junto a los principales dirigentes de la agrupación ultra kirchnerista La Cámpora (Télam)
De Pedro junto a los principales dirigentes de la agrupación ultra kirchnerista La Cámpora (Télam)

Después de muchas idas y vueltas, el 13 de enero de 1979 alguien llevó al ahora hombre de La Cámpora hasta la catedral de Mercedes. Recién entonces su familia logró recuperarlo. Creció en Mercedes, rodeado de tíos y primos. Él lo cuenta en su perfil de Facebook: “Una vida típica de un tranquilo pueblo del interior argentino. Mientras crecía en esa ciudad donde se había criado mi mamá. A medida que pasaron los años, comencé a interesarme cada vez más por la historia de mis padres”.

Cuando puso sus pies en la Capital Federal empezó a militar en H.I.J.O.S., una agrupación de derechos humanos que lo acercó a la política territorial. Gracias a esa militancia entró en el radar de Cristina Kirchner. A un costado de la vida política se dedica a producir miel y salame quintero en un campo que tiene en Mercedes y que lo heredó de su madre. Actividades paralelas y alejadas de la rosca política en la que está inmiscuido desde hace tiempo.

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