Otro caso de presunta mala praxis en el Rawson: el parto terminó con la muerte de un bebé

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El caso de las dos médicas del Hospital Rawson investigadas por la muerte de una niña tras sufrir un accidente en septiembre, no es el único hecho de presunta mala praxis. La Unidad Fiscal de Investigaciones de Delitos Especiales tiene en la mira a otros profesionales de la salud del mismo nosocomio por las posibles maniobras violentas realizadas contra una embarazada durante el trabajo de parto y que aparentemente provocaron lesiones al recién nacido que falleció días después.

Todavía no hay imputados concretos, pero las primeras actuaciones van muy avanzadas en la UFI de Delitos Especiales y no descartan que los próximos días formalicen la imputación por el posible delito de homicidio culposo a raíz de la muerte del pequeño Lorenzo Samuel Narváez, revelaron fuentes judiciales.

Lo que estarían investigando es el presunto accionar negligente de los médicos o personal que ayudó en el nacimiento de ese niño, el domingo 13 de junio último. La denuncia por mala praxis contra el personal de Maternidad del Hospital Guillermo Rawson la radicaron Nadia Barrionuevo y Carlos Narváez, los papás del bebé, el 7 de julio. Esto es un día antes que falleciera el niño.

Recuerdo. Nadia y Carlos se retrataron en muchos momentos durante el embarazo.

La mamá contó que estaban felices por ese bebé. Venía cumpliendo con todos los controles y estudios. El niño estaba sano, la fecha prevista para su nacimiento era el 6 de junio, pero la médica que la atendió le dijo que esperara más tiempo, aseguró.

Viendo que el tiempo transcurría, decidieron internarla el 13 de junio. Nadia Barrionuevo señaló que la medicaron para apurar el trabajo de parto hasta que a la 1 del día 14, rompió bolsa. “Ahí empezó todo. Perdía líquido, pero un médico decía que no había roto bolsa. Dos enfermeras decían que sí. Eso fue horrendo, por el dolor y el manoseó. Los tres me metían las manos para saber si el bebé estaba saliendo”, relató en referencia al supuesto maltrato que sufrió en esos momentos, lo que se denomina violencia obstétrica.

La chica de 25 años, que era primeriza, contó que fue la peor noche de su vida. “Me pedían que hiciera fuerza en la camilla. Me hacía caminar. Llegaron a hacerme abrir las piernas, con un pie sobre una banqueta y parada, para que empujara. En otro momento me pusieron apoyada contra una camilla y pie, con las piernas abiertas, para que siguiera empujando”, detalló. A las 8 de la mañana la llevaron a una sala y los profesionales pusieron en prácticas las maniobras llamadas “kristeller”, que consiste en apoyar y presionar su vientre con las manos y los antebrazos para empujar al bebé por nacer, explicó.

“Sentía como se me subían encima y me presionaban la panza. No daba más del dolor. Así me tuvieron horas hasta que sentí que algo se cortó dentro mío y nació mi bebé. Ahí todo fue un silencio total. Me quedé callada y mi hijo no lloraba. Después veo que se llevaban a mi hijo en brazos. Estaba morado y con la cabeza para atrás”, aseguró Nadia. Al rato le comunicaron que Lorenzo –así se llamaba el niño- estaba en grave estado. “Yo lloraba, no entendía nada. Mi marido entró a verme, pero estaba destrozado y se arrodilló a llorar al lado de mi cama”, relató.

Una fiesta. Era tan espero ese bebé que lo celebraron con un baby shower.

Según la familia, los médicos le dijeron primero que el niño se había asfixiado con el cordón umbilical. Posteriormente descubrieron que presentaba una hemorragia en el hígado por una lesión. “Nosotros sabíamos que mi hijo estaba grave por el trabajo de parto. Si mi hijo estaba sano. ¿No entendemos por qué no me hicieron cesárea si el parto venía mal o tenía problemas con el parto normal? Les pregunté y la médica me dijo que: ‘en una clínica privada, una puede elegir hacerse una cesárea. Pero en un hospital público no, porque cuesta dinero’. Todo se hizo mal. Por eso nos asesoramos y realizamos la denuncia en la Justicia”.

El pequeño permaneció internado en terapia pediátrica más de tres semanas y finalmente falleció el 7 de julio a las 11 de la mañana. “Un ratito antes había estado en la sala con él. No entendía, no lo podía creer. Nos cansamos de llorar. No lo pudimos superar. A los tres días lo sepultamos, pero ni siquiera quisimos velarlo. No lo íbamos a soportar”, agregó.

Hasta entonces, el fiscal Francisco Micheltorena ya había iniciado las primeras actuaciones. Tras el fallecimiento, pidieron el secuestro de la historia clínica y ordenaron practicar la autopsia al cadáver del bebé. La médica forense María Beatriz Vázquez llegó a la conclusión de que el niño murió como consecuencia de una hemorragia interna por un hematoma en la zona del hígado, explicó Barrionuevo. La sospecha es que esa lesión fue producida por la presión ejercida sobre el abdomen de la madre y el propio niño que aún no nacía.

“Quiero que investiguen a la médica obstetra y a todos los que estuvieron en el parto. Sé que nadie me va a devolver a mi hijo. Nosotros lo seguimos llorando. Tengo ansiedad y a veces no duermo. Estoy yendo a un psicólogo para que me ayude. Pero nadie más puede pasar por todo lo que yo viví en el hospital y no puede morir otro niño de esta manera”, cerró la joven. El caso continúa en su etapa inicial en la UFI de Delitos Especiales, pero puede derivar en una causa penal contra parte del personal de Maternidad del Hospital Guillermo Rawson.

(Fuente: Tiempo de San Juan)