Rogelio Frigerio: “No creo que la gente nos haya votado porque nos quiere reivindicar”

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Luego de cuatro años como ministro del Interior de Mauricio Macri, Rogelio Frigerio terminó 2019 decidido a tener un tiempo de introspección y autocrítica para tomar distancia del microclima de la política. Aunque era visto como uno de los pocos funcionarios que intentaron enderezar el rumbo de la Casa Rosada ampliando la coalición y convocando a otros actores, la dura derrota electoral que depositó al Frente de Todos de nuevo en el poder también lo golpeó y lo obligó a un proceso natural de distancia.

Dos años después, tras varios meses recorriendo la provincia y determinado a volver a la arena política desde un lugar con otro perfil, Frigerio se lanzó a su primera experiencia como candidato y enfrentó al peronismo en Entre Ríos en los comicios de medio termino con un resultado aplastante: Juntos por el Cambio obtuvo el 51,78% de los votos contra el 29,51% del Frente de Todos y el ex ministro ganó la interna de la oposición con casi el 65% de los sufragios y será quien encabece la lista para acceder a la Cámara de Diputados en noviembre.

Sin embargo, Frigerio, que tiene aspiraciones de gobernar el distrito en 2023, pone paños fríos al triunfo de la oposición en casi todo el país y asegura que nadie se lo puede atribuir, aunque reconoce que es un gran impulso de cara a las próximas presidenciales: “Si le demostramos a la gente que aprendimos de los errores del pasado, creo que tenemos una oportunidad”.

— ¿Qué significa la victoria del domingo en Entre Ríos en particular y a nivel nacional?

— Una enorme responsabilidad. Para mí es eso, es la responsabilidad de que la gente haya elegido de alguna manera expresar con su voto bronca con la política en general, con el gobierno en particular, bronca porque no puede llegar a fin de mes, bronca porque no se puede conseguir un trabajo, bronca porque hay miedo siempre a perder el que tiene un empleo, bronca porque el gobierno no se ocupa de la seguridad, del narcotráfico, de la educación. Y también una clara señal, a mi juicio, de esperanza ¿no? De expectativa a ver si la oposición puede presentarle a la sociedad una propuesta superadora a futuro. Una propuesta que arranque aprendiendo de los errores del pasado de todos, de todos aquellos que alguna vez tuvimos responsabilidad en el manejo del gobierno. Y yo creo que eso votó la gente y nosotros con muchísima humildad tenemos que seguir escuchándolos, la gente necesita a los políticos escuchando mucho más a la población. Creo que el Gobierno estuvo cerrado en sí mismo y eso también la gente no lo dejó pasar por alto. Y tenemos que estar muy convencidos de que la gente nos votó en parte para ponerle límites al kirchnerismo y en parte para apostar a algo distinto a futuro, superador de todas las cosas que se vieron hasta ahora.

— ¿En Entre Ríos este fue su primer paso para posicionar su candidatura a gobernador o tiene que ratificar en noviembre?

— No, en noviembre se va por los puntos. En noviembre es donde ponemos en juego los diputados y los senadores que hacen falta en el Congreso para ponerle límites al kirchnerismo, para que el kirchnerismo no pueda ir por todo. En noviembre es donde se juega gran parte del futuro de la Argentina y de Entre Ríos. Aquel que crea que esta es una elección en la cual uno puede posicionarse para algún cargo futuro o pueda hacerse conocido no está entendiendo la gravedad de la situación que vive el país. Esta es una elección trascendente para la Argentina. Y por supuesto que también, como dije antes, no solo porque tenemos la posibilidad de decirle basta al kirchnerismo y de ponerle límites, sino también porque creo que un triunfo de la oposición va a generar expectativas favorables para el futuro a nivel nacional y por supuesto también a nivel de Entre Ríos. Pero para el 2023 falta muchísimo, sobre todo en este país.

Rogelio Frigerio 1920
Rogelio Frigerio durante su discurso tras la victoria en Entre Ríos

— Bueno, pero quedó bien posicionado.

— Bueno, sin dudas por ahora ¿no? Insisto, hay que ratificarlo en noviembre.

— ¿Qué importancia le da a la unidad que hubo en toda la oposición en la mayoría de las provincias?

— La unidad es fundamental. La unidad es el primer paso. Después de la unidad viene la ampliación, que también requiere de mucha generosidad y humildad. No alcanza con lo que tenemos hasta ahora, necesitamos crecer. Pero el primero paso es fortalecer la unidad. Y yo creo que las internas, las PASO, sirvieron y mucho para ese objetivo porque las internas permiten la diversidad también, los matices ¿no? Y también dan la sensación para el que no está hoy en Juntos por el Cambio que puede tener la posibilidad de sumarse y de que sea la gente la que elija quiénes van a ser los que representen nuestras ideas y nuestros valores y no una mesa desde Buenos Aires que definía antes todas las listas ¿no? Me parece que eso es muy bueno. Es un paso adelante muy importante para Juntos por el Cambio. Haber permitido estas diecisiete internas en nuestro país creo que es también el primer paso hacia un Juntos por el Cambio más grande, con mayor capacidad no solo de ganar la próxima elección sino también de gobernar mejor, que es lo que la gente nos está pidiendo. Yo le asigno a la unidad un valor fundamental. Pero es el primer paso, es unidad primero para crecer, para ampliarnos. Para con mucha generosidad convocar a otros con los cuales seguramente también nos unen muchos valores y muchas ideas y sobre todo nos une lo que se jugó en esta elección ¿no? Decirle al kirchnerismo que la gran mayoría de los argentinos no está de acuerdo con ese norte al cual el kirchnerismo está llevando el país. Y hay muchos, muchos dirigentes políticos, muchos militantes, que no forman parte hoy de Juntos por el Cambio que tampoco están de acuerdo con ese norte al cual el kirchnerismo está llevando a la Argentina y creo que hay que analizar la posibilidad de sumarlos.

— Comparando con 2019 cuando se armaron las candidaturas, ¿qué cambió con respecto a este año que se logró ese nivel de unidad?

— Bueno, se perdieron las elecciones primero ¿no? Y creo que eso es a veces bueno para hacer replanteos, para mirar para atrás y ver en qué te equivocaste, para no comerte el microclima. Me parece que eso para nosotros pudo haber sido saludable ¿no? Independientemente que obviamente para el país no por lo que estamos viendo. Pero creo que ese ejercicio de introspección que hicimos muchos después de la derrota creo que sirve. Hoy creo que no está en duda ni la unidad ni la necesidad de ampliar. Y como bien planteas vos hace un año y medio o dos años eso sí estaba en duda. Con lo cual creo que esto es un avance muy importante hacia un futuro donde además tenés un Juntos por el Cambio con figuras con reconocimiento, prestigio, experiencia de gestión, que tampoco tenías en el 2015 cuando formamos Cambiemos. Y eso también enriquece nuestra propuesta, puede enriquecerla.

— ¿Colaboró que Mauricio Macri estuviera en un segundo plano?

— Yo creo que esto se hubiera dado independientemente de la decisión que hubiera tomado, que tomó el ex presidente Mauricio Macri. Me parece que esto es lógico que suceda ¿no? Una conducción más horizontal del espacio. Me parece que es natural que suceda en una coalición que pierde una elección como la que perdimos nosotros en el 2019. El liderazgo del espacio, salir de esta conducción horizontal y pasar nuevamente a una conducción más vertical se va a dar después de las PASO del 2023 donde quede definido quién es el que conduce a Juntos por el Cambio. Para eso falta mucho tiempo. Como dije antes, la buena noticia es que hoy tenés una oferta mucho más rica en calidad y en cantidad que la que había en el 2015.

Se reunió la mesa nacional de Juntos por el Cambio
La mesa nacional de Juntos por el Cambio

— ¿Y a quiénes ve en esa carrera para liderar?

— Bueno, obviamente a Horacio que lo ha manifestado públicamente y que además ha hecho apuestas en esta elección que claramente le han salido bien. Pero también está en el PRO Patricia Bullrich, están los gobernadores radicales, Cornejo, Lousteau. Hay por lo menos media docena de dirigentes que tienen hoy conocimiento público, buena imagen y experiencia que pueden tener pretensiones válidas de aspirar a conducir el espacio.

— Si se repiten estos números en noviembre en la mayoría de las provincias vamos a tener un Congreso con varias figuras, sobre todo de Juntos por el Cambio. ¿Cómo imagina esa convivencia?

— Muy buena. Además somos todos dirigentes que venimos trabajando juntos desde hace mucho tiempo, nos conocemos bien. Eso no va a ser un problema. Al contrario, creo que puede enriquecer la discusión en el Parlamento que va a ser o podría llegar a pasar a ser ahora con un triunfo de la oposición en noviembre un lugar donde realmente se discutan las cosas. Hasta ahora ha sido en el Senado una escribanía prácticamente y en la Cámara de Diputados la oposición ha tenido siempre que tener una posición defensiva, impedir con esos seis diputados que le faltaba al kirchnerismo que pudieran ir por todo en varias leyes muy trascendentes para la República. Creo que si se equilibra un poco la relación de fuerzas el Congreso puede pasar a ser central en la discusión política de los próximos dos años.

— ¿Por qué cree que solamente dos años después de perder en primera vuelta de la manera que se perdió la gente se volcó a votar nuevamente por Juntos por el Cambio?

— Bueno, primero creo que aquel que crea que este voto tiene un dueño, un nombre y apellido, se equivoca. Este es un voto de la gente a mi juicio por lo menos que tiene estas dos aristas. Por un lado la necesidad de expresar que la mayoría del pueblo argentino no está de acuerdo con el norte al cual nos está llevando el kirchnerismo y por el otro lado también expresar la necesidad que tiene la gente de que haya una propuesta superadora a todo lo que se ha hecho mal por lo menos desde la recuperación de la democracia a esta parte. Pero esto no tiene un dueño, este triunfo no tiene un dueño. No creo yo que la gente nos haya votado porque nos quiere reivindicar. La gente nos votó porque necesita que le pongamos un límite al kirchnerismo y porque necesita una esperanza, necesita saber que hay dirigentes que están pensando en cómo poder finalmente después de tanto tiempo empezar a resolver los problemas. Aunque sea cambiar de problemas, la Argentina hace 50 años que tiene los mismos problemas cada vez más agravados, y eso habla claramente de nuestra decadencia, de nuestro estancamiento. Yo creo que la gente expresó esas dos cosas: pónganle un límite al kirchnerismo y trabajen para ofrecernos una propuesta superadora de todo lo que vivimos hasta ahora y de lo que nos ha llevado a un lugar tan triste donde el 50% de los argentinos vive por debajo de la línea de pobreza y sobre todo los jóvenes, que en su gran mayoría son pobres y que sobre todo no tienen expectativa ni siquiera de construir un futuro en la Argentina. Me pasa en Entre Ríos, te diría que el comentario más generalizado cuando nos abren la puerta de los hogares entrerrianos es ‘hagan algo para que los jóvenes no se tengan que ir de la provincia o del país. Hagan algo para que puedan construir un futuro acá dónde eligen vivir’. Yo creo que esa es la mayor responsabilidad que nos llevamos de esta elección.

Rogelio Frigerio
El ex ministro del Interior visitó los estudios de Infobae (Franco Fafasuli/)

— Estuvo muy presente la agenda joven en esta elección. ¿En Juntos por el Cambio usted ve que está representado eso?

— Bueno, por supuesto que creemos que es una agenda que hay que representar o que hay que intentar representar, y para eso hay que entender cuáles son los problemas. Yo te digo, el principal problema de la juventud es que no se siente parte y que no cree que pueda ser parte de una recuperación de la Argentina porque cree que no le dan lugar. Y tienen razón. No debe haber cosa más difícil en la Argentina que conseguir un primer empleo. Primero porque no hay mucha oferta laboral. Y segundo porque tampoco hay una educación que entrene, que capacite a nuestros jóvenes para los desafíos complejos del trabajo del siglo XXI. Entonces la política se tiene que ocupar de eso básicamente, del trabajo y de la educación. Y eso es lo que la gente ve que la política y que este gobierno no hacen. No se ocupa de eso, no se ocupa del trabajo y no se ocupa de la educación. Y son dos cosas fundamentales para contener a esa juventud que no se siente parte de lo que está pasando en la Argentina. Me parece que esa es nuestra responsabilidad también. Yo en la campaña hablé de eso, de trabajo y de educación. Y de seguridad también, de la droga. Hace dos años casi que en la Argentina no se habla del tema del narcotráfico como si hubiera desaparecido, y está tremendamente presente. De nuevo, otra de las cosas que escuchábamos en los hogares entrerrianos cuando nos abrían las puertas de sus casas es que la droga es algo que le quita el sueño a los entrerrianos. La posibilidad de que entregue la droga a los hogares y tome de rehenes a los hijos es una preocupación que les quita el sueño a los argentinos. No puede ser que el gobierno mire para otro lado y haga como que no existe más ese problema. Tenemos que volver a darles una pelea cuerpo a cuerpo a los narcotraficantes. Tiene que ser esa también una prioridad y en eso también la juventud lleva las de perder.

— Del lado del Gobierno, cuando se sufre una derrota como la del domingo, ¿qué es lo primero que hay que mirar?

— Hay que hacer una buena lectura del mensaje de las urnas. Hay que entender en este caso que la gente ve a un Gobierno muy alejado del pueblo, muy alejado de las preocupaciones del pueblo. Ve a políticos que hablan de cosas que a la gente no le importan y no hablan de las cosas que les quitan el sueño a los ciudadanos. Digo, cuando uno ve un programa de televisión o enciende la radio lo que ve son políticos hablando de otros políticos, políticos pasándose facturas, echándose culpas sobre la situación, no haciéndose cargo, ve a políticos chicaneando, agrediendo, denunciando. Y la gente, por lo menos lo que yo creo, lo que necesita es ver a políticos trabajando para ver cómo resolvemos estos problemas que desde hace tanto tiempo nos acompañan. Yo creo que ese es el gran desafío. Y eso es lo que está alejando a la gente de la política. Por supuesto que hay una grieta en la Argentina cada vez mayor, pero hay otra grieta que separa la política de la gente. Y esa también es una grieta que tenemos que ir achicando, que tenemos que tratar de superar. Necesitamos políticos que hablen de los problemas de la gente, no de los problemas de la política. Que no defiendan a la corporación política. Que no defiendan los privilegios de la política. Y que empiecen a anteponer los intereses de la gente y el sentido común antes que la ideología y los intereses de los políticos y de los partidos políticos. Esa es la forma en la cual vamos a reconciliar a la política con la ciudadanía. Y es muy importante para la salud de la democracia que eso ocurra.

— ¿Usted cree que cuando se habla de la calidad del debate, son los políticos los que deben elevarlo?

— Por supuesto. A ver, yo puedo dar mi ejemplo en Entre Ríos, en mi provincia. Nosotros hicimos propuestas concretas. Porque, digo, más allá de que la gente nos pedía que pongamos el hombro en esta elección para ponerle límites al kirchnerismo, más allá de que la gente exige que le mostremos que hay luz al final del túnel, que hay una esperanza de una propuesta superadora, también están eligiendo en el caso de Entre Ríos diputados nacionales. Diputados que tienen que ir al Congreso y presentar proyectos concretos. Cómo piensan que se pueden solucionar algunos de los problemas desde el Congreso. Y por eso nosotros presentamos proyectos concretos vinculados con lo que entendemos son las principales preocupaciones de la gente, el trabajo, la educación y la seguridad. Proyectos concretos, proyectos concretos para el primer empleo. Proyectos concretos para las economías regionales. Proyectos concretos vinculados con la educación, con la calidad de la educación. Proyectos concretos vinculados con la seguridad. Y la verdad que nos dimos vuelta y no había ninguna otra lista que hizo lo mismo. No veíamos proyectos en otras listas con los cuales pudiéramos debatir y confrontar, y ponernos de acuerdo también, porque probablemente si hubiera existido ese debate hubiéramos podido sumar a otros dirigentes, otros candidatos a nuestras propuestas y nosotros también nos hubiéramos podido sumar a las propuestas de otros candidatos. Pero eso no ocurrió porque el debate pasaba por la chicana, por la denuncia, por la acusación, por hablar de otros políticos. y la gente está cansada de eso y yo creo que también eso terminó plasmándose en la votación.

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Alberto Fernández saliendo de Casa Rosada, una postal que se repitió toda la semana (Gustavo Gavotti) (Gustavo Gavotti +549 11-5865-9679/)

— ¿Qué cree que significan las renuncias que se presentaron en el gobierno nacional?

— Creo que después de una elección como esta, y claramente de un fracaso en la gestión del gobierno, me parece algo natural, que debe ocurrir así. Todos los ministros frente a esta realidad le tendrían que estar presentando la renuncia al Presidente para que disponga qué hacer. Lo que llama la atención es que, por lo menos lo que se vio en estas horas, es que las renuncias son de ministros que responden a un sector. Al sector más vinculado con La Cámpora, con la actual Vicepresidente. Y eso no está bueno porque eso marca claramente que hay una fractura, algo que todos evidenciábamos, que todos veíamos, pero que así planteado a pocos días de esta derrota me parece que no está bueno para la gobernabilidad. La decisión de no aceptar las renuncias que inicialmente presentaron por los medios de comunicación ministros que dependen de un sector de la coalición pero sí desplazar a otros más identificados con el Presidente, no creo que ayude a la imperiosa necesidad de generar gobernabilidad y a la imagen de un gobierno donde sigue estando cada vez más en duda quién es el que finalmente toma las decisiones. El resultado de las elecciones demandaba sentido común por parte de los gobernantes, todo lo que hicieron esta semana fue lamentablemente en sentido contrario. Este es un solo gobierno, donde manda el kirchnerismo. Creo que todos tenemos que ser también muy responsables y muy conscientes de la gravedad de la situación por la que atraviesa el país en todos los órdenes.

— ¿Se sienten más cerca de volver a gobernar Argentina después del domingo?

— Yo creo que si hacemos una buena lectura de lo que está pasando, si no nos la creemos, si tenemos la humildad necesaria, si somos además generosos en la convocatoria, y sobre todo le demostramos a la gente que aprendimos de los errores del pasado, creo que tenemos una oportunidad. Porque el norte al cual había apuntado la Argentina en la gestión anterior a mi juicio era el correcto, en lo que fracasamos fue en el camino ¿no? En la trayectoria a ese norte que había planteado en su momento el presidente. Y creo que si nosotros realmente hacemos un ejercicio de autocrítica profundo, serio, y le proponemos a la sociedad algo superador de todo lo que se vivió en la Argentina hasta ahora en el pasado podemos llegar a tener otra oportunidad de ahora sí enfrentar esos problemas que llevan tanto tiempo en la Argentina y bueno, y a partir de eso también empezar a cerrar las grietas, todas las grietas que hay hoy en la sociedad.

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