Denunció que un «drogado» entró a su casa, comió, robó y manoseó a su hija de 7 años

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Una mujer de 29 años denunció que un sujeto que presuntamente estaba bajo los efectos de estupefacientes entró a su casa y, además de comer y sustraer dinero, manoseó a su hija 7 años y besó a dos hermanitos. El sospechoso, identificado como Jairo Daniel Fuentes (26), fue detenido cuando intentaba huir y ahora está sospechado de cometer abuso sexual, hurto y amenazas, dijeron fuentes judiciales.

El hecho ocurrió cerca del mediodía del sábado pasado en el Barrio La Rinconada II de Pocito. Según la mujer, llamada Yuliana, estaba cocinando cuando observó que el sujeto abrió la puerta reja de la vereda, entró y enfiló hacia su hija mayor, que estaba jugando con un perrito en el patio delantero de la vivienda. En ese momento -dijo-, Fuentes tomó a la nena por la espalda y desplazó sus manos hacia abajo, tocando con fuerza sus partes íntimas. «Salí y se la empecé a tironear. Me la dio, la metí adentro y salí corriendo a pedir ayuda», explicó la madre, quien creyó que el delincuente iba a irse detrás suyo. Pero estaba equivocada: «Se metió a la casa e hizo de todo. Me abrió la heladera, comió una suprema y gomitas, me revisó un placard, hasta entró al baño. Y se guardó $1.800 que estaban sobre el microondas». Eso no fue todo, porque según la denuncia además destapó a un bebé de 2 años que estaba acostado y le dio un beso «baboso» -describió la madre-, y lo mismo hizo con otra pequeña, de 5 años, a quien además le dijo que «mañana voy a venir y te voy a matar con un cuchillo» cuando no se dejó manosear, consta en la acusación.

La mujer relató que pese a sus desesperados gritos los vecinos evitaron entrometerse. Sólo logró que un conocido se arrimara para pedirle al delincuente que saliera. El sujeto eso hizo y ella aprovechó para cerrar con candado y llamar al 911. La pesadilla no terminó ahí porque Fuentes se había dejado adentro su campera y una mochila. «Saltó las rejas. Yo estaba con el celular, me lo quiso quitar y me dio un golpe en el hombro que todavía me duele. Después vuelve a saltar para salir y me dice «yo voy a volver, yo sé quién sos y vos vas a saber quién soy yo, gua… cul…». Salió corriendo y yo salí detrás en la moto», contó.

La Policía llegó justo cuando el delincuente huía y lo apresaron a los pocos metros.

«Yo me juntaba con su hermano cuando era chica. No sé por qué ha hecho algo así. Él dice que venía en el colectivo y se equivocó. Dicen que quiso entrar a tres casas más y no pudo. A mí me decía: «Doña, me he equivocado, me mandé cualquiera». La primera noche mi hija más grande no pudo dormir, lloraba y decía «ahí viene, me va a agarrar». Ese día se descompuso y la tuve que llevar al hospital. Ahora no quiere ir a la escuela. No quiero que lo suelten, tenemos miedo. Yo tengo pesadillas, esa noche me desperté y lo vi parado al lado de la cama, casi me morí», aseguró Yuliana.

«Lo único que hacemos es trabajar, no molestamos a nadie. Yo a la Policía ya le dije que si lo llegan a soltar voy a hacer justicia por mano propia, cortita, lo que le ha hecho a mis hijos no puede quedar así», señaló Germán (35), pareja de la mujer.

(Fuente: Diario de Cuyo)