Alfredo Leuco: “Hay luces amarillas encendidas en el tablero de la democracia, la crisis social es muy grande”

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Entrevista a Alfredo Leuco
(Alejandro Beltrame)

Alfredo Leuco se siente un privilegiado por tener trabajo y amar lo que hace, aunque asegura que como sociedad estamos viviendo el momento más triste de la historia. Si bien la pandemia no le trajo demasiadas complicaciones y nunca tuvo COVID, extraña abrazar a sus amigos y familia.

En una charla a fondo con Infobae, desde un luminoso piso en Recoleta, el periodista habló de todo. Aclaró que, sin querer ser pájaro de mal agüero, tiene una mirada muy negativa del Gobierno en todos los aspectos.

También opinó sobre los privilegios presidenciales, de las debilidades y candidatos de la oposición, de las violaciones a libertad de prensa durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner y del país que se viene. “Hay que estar muy atentos porque la crisis social es muy grande”, advirtió. Y aseguró que “es responsabilidad de todos contribuir para que la situación no se desmadre como pasó en el 2001”.

—A dos años de pandemia, ¿cómo la sobrelleva?

—Me siento un privilegiado por varios motivos: primero porque sigo trabajando de lo que amo y cobrando un sueldo, porque el programa de radio y el programa de televisión siguen al aire. Me siento un privilegiado porque como verás tengo una hermosa ventana, un balcón donde puedo mirar la calle y trabajar mirando un árbol, el aire libre. Sí es cierto que la pandemia me ha afectado como a todo el mundo en muchísimas cosas. Tal vez me cuesta más hacer lo que antes hacía, me cuesta más tiempo. Suponete una columna editorial. En general, para escribir para la radio una columna, que al aire dura 7 minutos, a veces, tardaba una hora, porque la produzco, la trabajo, armo juegos de palabras, busco información. Bueno, hoy, tal vez, en lugar de una hora tardo una hora y veinte, una hora y cuarto. Hay menos reacción y me parece que eso también genera que uno tenga menos reflejos. Pero bueno, no me puedo quejar. Hago radio desde mi casa, no voy a la radio desde que empezó la pandemia. Con ese aparatito que se llama T-Line. Es una consola, es la que usan los relatores de fútbol cuando van a la cancha a hacer los partidos. Entonces sale con una calidad digital al aire y desde casa. Y a la tele voy con muchísimos cuidados. Así que no me ha afectado brutalmente salvo lo que le afecta a todo el mundo: la imposibilidad de ver a los amigos, abrazarse, juntarse, etcétera.

—A 18 meses de este gobierno, ¿cómo lo vive como ciudadano?

— Como ciudadano, como ha dicho Guillermo Oliveto, estamos atravesando el momento más triste de la historia. ¿Por qué dice que es el momento más triste? Es difícil, es muy subjetivo, pero él es un especialista en medir cuáles son los estados de ánimo de la sociedad, el consumo, sus preocupaciones, y él habla de lo que no se ve públicamente. Únicamente, ¿qué vemos? Inseguridad, problemas de desocupación, empresas que cierran, gente que fallece y que muere por la pandemia, pero él dice, y coincido, que puertas adentro de las casas se está registrando una suerte de implosión silenciosa. ¿Y en qué se refleja? Los jóvenes; muchos jóvenes que se quieren ir del país o se van o tienen pensada la posibilidad de irse. Eso genera un impacto familiar brutal, tristeza de los padres, estrés de todo tipo. Ha crecido la violencia intrafamiliar en todas las encuestas. Ese tipo de situaciones me hacen pensar que Oliveto tiene razón, que estamos viviendo un momento realmente muy triste. Creo que vamos a salir, por supuesto, porque los pueblos no se suicidan. Vamos encontrando las soluciones lentamente. Y ahí hay un altísimo nivel de responsabilidad del gobierno, como de cualquier gobierno que le toca tomar decisiones, pero en varios planos este gobierno ha tomado las peores decisiones.

—En lo personal, ¿siente hoy esa tristeza?

—No, no, yo no. Yo increíblemente estoy en un muy buen momento. ¿A qué me refiero cuando hablo en lo personal? Primero lo que tiene que ver con mi familia. Tengo la satisfacción, el orgullo de que a mi hijo, que es lo que más quiero en la vida, le está yendo extraordinariamente bien. Es conductor de Radio Mitre, hacemos el pase con él, cosa que disfrutamos todos los días, una charla de 10, 15 minutos al aire de cualquier cosa. Diego tiene su propio programa de cable en TN. Es el conductor de Telenoche, que es el noticiero emblemático, histórico de la Argentina, y va a cumplir apenas 32 años. En el plano familiar tengo una relación extraordinaria pese a que acaba de fallecer mi padre hace una semana, pero bueno, murió a los 98 años rodeado de nietos, de bisnietos, de una familia feliz. Se fue silenciosamente, rodeado de todos nosotros. O sea que aún en el dolor que me produce la muerte de mi padre siento el orgullo de la vida que vivió y cómo nos relacionamos familiarmente.

Y, en lo personal, lo que me ha afectado es que no puedo ir a darle un abrazo a mis amigos, como Jorge Fernández Díaz, uno de mis mejores amigos, y hace tranquilamente un año y medio que no lo veo. No lo veo porque, bueno, él se está cuidando, yo me estoy cuidando. Y tengo muchísimas ganas de ir y darle un abrazo, y quedarnos hasta las cuatro de la mañana hablando, comiendo y tomando algo. Extraño ese tipo de encuentros.

Soy bastante amigo de Palito Ortega, que vive acá enfrente. Y muchas veces nos juntábamos a comer asado con él, con Campanella, por ahí con Oscar Martínez. Y bueno, hace un año y medio que no. Te cuento una cosa divertida: a Palito le encanta hacer asado, es un gran asador. Disfruta la ceremonia de prender el fuego y charlar con los amigos. Y ahora muchas veces los domingos me dice: “¿Estás en tu casa?”, le digo “Sí” y me responde: “Te mando asado”. Hace asado y me lo manda con una bandejita de plástico envuelto en papel metálico.

—¿Qué le manda?

—Siempre manda un choricito, una morcilla, una tira de asado, un poco de lomo. Yo le pago con un vino. Así que fijate vos cómo, de qué manera solucionamos esto que normalmente hubiese sido encontrarnos en la casa de él a comer un asado. Esas cosas sí las padezco, la imposibilidad de estar más cerca de los amigos y de la familia. Después, lo demás, a mí no me ha afectado. Toco madera. No tuve COVID. Y me cuido muchísimo.

—¿Cómo evalúa al gobierno de Alberto Fernández en plena pandemia y a midad de la gestión?

—Muy mal. No quiero ser pájaro de mal agüero, pero no puedo engañarme a mí mismo ni engañar a la gente. Yo tengo una mirada muy negativa del gobierno en todos los planos. Alberto Fernández, si no es el peor presidente de la historia democrática, le pega en el poste. Es un hombre que ha demostrado falta de capacidad y de liderazgo. Ha cometido errores de todo tipo. Se ha manejado con soberbia, con agresividad. Y yo creo que ha sido sometido por Cristina. Esto ya es una conjetura porque realmente no lo puedo probar, pero me pregunto, ¿qué le pasa a Alberto Fernández? El otro día escribí una columna basándome en que él es arquero desde chico y ahora en los picados en Olivos juega al arco, entonces, hay una frase de los hinchas de fútbol que dice: “Che, no te pido que atajes una, pero las que van afuera no las metas adentro”. Alberto se ha cansado de meter pelotas adentro del arco, de hacerse goles por su incapacidad. Y yo digo, ¿qué le pasa? Porque más allá de lo ideológico, después si querés hablamos de la mirada, del rumbo ideológico, digo las cuestiones prácticas, concretas, donde todo lo hace mal. Creo que le ha afectado emocionalmente el sometimiento de Cristina. Cristina le ordena, lo somete casi a la esclavitud. Entonces eso hace que esa persona pierda capacidad de análisis, pierda autoestima, pierda claridad de liderazgo, y esa mezcla es lo que tenemos: 50 % de inflación, un millón y medio de nuevos pobres, de las 25 empresas más importantes del país, 20 de ellas multinacionales, se han ido de la Argentina. No sé, 105 000 muertos y va creciendo la cosa. No podían comprar la Pfizer porque era terrible y ahora compran la Pfizer. Insisto, me cuesta encontrar un mérito del Gobierno.

Alberto se ha cansado de meter pelotas adentro del arco, de hacerse goles por su incapacidad

—¿Alberto es un esclavo de Cristina?

—Sí, no tengo dudas. En términos jurídicos se dice “ha sido reducido a la esclavitud”, ¿en qué sentido? Político, por supuesto. Casi no tiene autonomía. Alberto no toma decisiones si no es por orden de Cristina. Y eso es grave institucionalmente, no es solamente un tema personal. ¿Sabés por qué? Porque la Constitución Nacional dice que el Poder Ejecutivo es unipersonal. Una persona es presidente, nada más. Y en este caso, Daniel Sabsay, que es uno de los más grandes constitucionalistas, dice: ”Estamos viviendo un régimen vicepresidencial”. Esa es una anomalía desde el punto de vista constitucional, hay una persona que no es presidenta y, sin embargo, está ejerciendo la presidencia. Hay muchas formas de llamarlo, por supuesto, yo lo llamo, con el mayor de los respetos, ella es la jefa del jefe del Estado. Y además él lo reconoce, ella es mi jefa política y está todo el tiempo. Eso afecta incluso al propio oficialismo. El propio Frente de Todos, que no sabe bien para qué lado ir. Están en una situación complicada como partido político y eso instala complicaciones de todo tipo para la Argentina.

—Comparó al Presidente con un arquero, ¿cuál fue el peor gol que se metió o que le metieron?

—Ha tenido fracasos muy grandes. Para mí el más terrible es haber dicho, muy suelto de cuerpo: “Yo prefiero tener 10% más de pobreza que no 100.000 muertos”. Eso lo dijo en una entrevista, está grabado, de vez en cuando se lo pasan, yo también lo he pasado al aire, y es el anticipo, es la crónica de un fracaso anunciado. Porque dijo 10% más de pobres, y ha tenido mucho más de pobreza y ya tiene mucho más de 100.000 muertos. Creo que eso resume las dos cosas más graves que están pasando en la Argentina. Hemos tenido una cuarentena larguísima, importante y muy fuerte. Tuvimos dos cuarentenas. Y somos el país que más contagio tiene, del mundo, por millón de habitantes, bueno, algo hemos hecho mal.

—¿Lo ve a Alberto Fernández reelecto?

— La verdad es que es difícil porque falta muchísimo. En estas elecciones de medio tiempo, fuera de las elecciones presidenciales, creo que no, que le va a ir mal al gobierno; tampoco creo que le va a ir muy mal, pero más allá de las encuestas a uno el olfato le dice que hay muchísima gente que votó a Alberto Fernández ilusionada y que ahora va a buscar otras opciones.

Creo que el kirchnerismo, el cuarto gobierno kirchnerista, va a tener menor cantidad de votos y menor cantidad de diputados en las próximas elecciones. Ahora, candidato a presidente en el 2023, a lo mejor empiezan a mejorar las cosas, uno no tiene la bola de cristal, no sé qué va a pasar en el 2023, el kirchnerismo todavía tiene un núcleo duro de votantes y de militantes muy fuerte, y eso lo convierte en una coalición competitiva siempre, pero insisto, si fuera hoy yo creo que no es reelecto ni de casualidad.

—¿Cómo ve a la oposición y a sus peleas internas?

—Muy dividida. Me parece que la oposición se equivoca si se pasan factura entre sí, que es lo que están haciendo en estos últimos días. Creo que es un error, porque deberían competir por la positiva, deberían competir por quiénes son los mejores proyectos, quién hace las críticas más certeras, los diagnósticos más precisos, esa es la buena competencia de las PASO. Si siguen tirándose con adjetivos calificativos negativos y con chicanas me parece que están logrando que en el ciudadano haya cierta desilusión de la política en general.

—¿Quién es el líder de la oposición?

—Creo que no hay con claridad un conductor, hay uno que se ha corrido de la escena que es Mauricio Macri, y hay otro que entró en la escena como Horacio Rodríguez Larreta, que ha cometido muchos errores últimamente. A la hora de cerrar las listas, creo que se ha manejado con una excesiva ansiedad, en lenguaje cotidiano decimos que Horacio Rodríguez Larreta se comió la cena antes del almuerzo, o sea se apuró pensando en 2023 y tenía que resolver esta situación; han quedado muchos heridos en el cierre de listas, y hoy no hay un liderazgo claro. Hay un sector, de la sociedad, opositor que se siente reflejada en la muy buena gestión que ha hecho Horacio Rodríguez Larreta y ese es un tipo de liderazgo, hay otro que se siente más reflejado en el coraje para enfrentar al gobierno de Patricia Bullrich, por ejemplo, que también quiere ser candidata a presidente, y después el Radicalismo, otro que se puede plantear como candidatura a presidente y como líder del espacio; hay que ver cómo le va a Facundo Manes en las elecciones, si le va muy bien entra en carrera. Gerardo Morales lo ha dicho también, es un gobernador de buena gestión que tiene bastante apoyo del Radicalismo. Es decir, no hay alguien como en su momento era un poco Macri, que era un primus entre pares, era entre todos los dirigentes el que estaba, hoy están todos medio parejos.

—¿Por qué cree que Macri se alejó?

—Macri decidió alejarse, me parece, porque sintió que el gobierno nacional iba hacer eje en él, en su gestión, para castigar a los candidatos de Juntos por el Cambio o de Juntos, ahora, entonces me parece que se corrió del centro de la escena para no perjudicar a los candidatos. Un gesto de mucha generosidad de parte de Macri, porque muchas otras personas se quedan más allá de que puedan dañar o no con su figura.

—¿Cómo ve las candidaturas de María Eugenia Vidal y de Diego Santilli?

—Personalmente, no me parece bien que los candidatos se crucen de distrito, no entendí por qué y creo que a mucha gente le pasa lo mismo. ¿Por qué María Eugenia Vidal se viene de nuevo a la Ciudad y no entendí por qué Santilli, que viene militando hace 20 años en la ciudad, se va a la provincia de Buenos Aires? Esto es parte de lo que te decía recién de tratar de acelerar los tiempos, de no tomarse el tiempo tranquilo. Los candidatos naturales no eran esos, el candidato natural en la provincia era María Eugenia Vidal y el candidato natural en la ciudad, para mí, era Patricia Bullrich, eso hubiese ordenado las listas, porque el líder en la política tiene que cabalgar o navegar sobre las realidades que existen y no forzarlas todo el tiempo para llevar la realidad a lo que él quiere, porque eso le genera conflictos como los que están apareciendo ahora. Así que esa es la primera crítica que yo le hago, haberse cambiado de distrito. De todas maneras creo que son dos dirigentes importantísimos; en el caso de María Eugenia Vidal va a ganar las elecciones con mucha diferencia, porque van a plebiscitar la gestión de Rodríguez Larreta, que es buena, y Santilli tiene una pelea mucho más dura, vamos a ver qué pasa en las elecciones internas, creo que está con mayor intención de votos que Manes, pero no pondría las manos en el fuego, vamos a ver qué decide la gente.

Entrevista a Alfredo Leuco
(Alejandro Beltrame)

—¿Qué opina de Facundo Manes y su pase a la política?

—Creo que es una gran incógnita. Tiene prestigio como médico neurólogo, es un hombre que tiene posgrados en universidades extranjeras, sumamente preparado desde lo intelectual, un académico importante, un hombre de fustes, pero la política no es lo mismo que la academia, por eso digo que es una incógnita y por eso es tan interesante y tan importantes las PASO, de qué manera se maneje, de qué manera responda las preguntas, de qué manera organice. Un político tiene que ser un constructor de consensos y de organización política, de qué manera va construyendo eso, cómo se presenta ante la sociedad, vamos a ir despejando esa incógnita, todavía solamente lo puedo juzgar cómo es profesionalmente, que es un hombre de excelencia.

Facundo Manes es una gran incógnita

—¿Qué opina de la gente nueva que se suma, como: Cinthia Fernández o Carolina Losada?

—Me encanta, yo no discrimino, creo que la política no es para los profesionales, para los abogados, la política es para todos los ciudadanos, cada uno puede aportar desde lo suyo, y creo que la política debe tener siempre una dinámica y una renovación que le hace bien, algunos, luego, se irán porque no les gusta, pero siempre es positivo, es sangre nueva. A mí me parece que más allá de un candidato u otro, que me puede gustar más o menos, en general, soy periodista político, amo la política, y como te dije recién no hay solución para un país si no es con mejor democracia y no hay mejor democracia que con mejores partidos y con mejores políticos, así que bienvenida sea toda la gente que, con buena voluntad, con buenas intenciones, se quiere sumar a la política, no importa a qué se dedique.

—¿Le ofrecieron participar en política?

—No me ofrecieron porque algunas veces, que me han intentado ofrecer, no de ser candidato, sino por ahí ser un funcionario o manejar algo que tenga que ver con los canales o con la radio, siempre dije lo mismo: me encanta la política y algún día, si estoy hecho económicamente, si me va bien y ya no tengo que trabajar, tal vez me dedique a la política; pero mientras tanto no, porque soy una persona honrada y me gusta vivir bastante bien. Con los sueldos que se cobran en el Estado no se puede vivir bien, entonces me dedico a la actividad privada.

—No todos son sueldos bajos, hay otros que son altos…

—Bueno, delincuentes como Amado Boudou cobran una pensión de 500 mil pesos, pero un subsecretario del Estado gana tres o cuatro veces menos que la misma responsabilidad en la actividad privada, como un gerente o un subgerente. Yo no digo que eso lo obligue a robar, pero hay muchos dirigentes políticos y funcionarios sindicales que han robado, eso yo no lo haría ni de casualidad, desprecio a la persona que le roba al Estado. Ahora, si alguna vez me va muy bien y me siento satisfecho y digo: “Bueno, ya estoy, tengo mi casita, tengo la posibilidad de ayudar a mi hijo y estoy bien”, me encantaría dedicarme a la política.

Si algún día estoy hecho económicamente, tal vez me dedique a la política

—¿Qué le gustaría hacer? ¿dónde se ve?

— En lo periodístico me ha dado muchas satisfacciones olfatear, tratar de advertir cuáles son los próximos escenarios, qué es lo que puede ocurrir, y eso en política es muy importante: anticiparse a lo que viene para facilitar, bueno, actuar sobre la realidad. Entonces a mí me gustaría hacer ese tipo de cosas, análisis político de la actualidad para tirar las líneas de lo que probablemente pueda ocurrir y estar con la mano levantada preparado para afrontarlo.

—¿Y qué siente que se viene?

—¿Qué se viene? Qué buena pregunta, yo no quiero ser apocalíptico como ha sido Julio De Vido, que ha hablado de una implosión social, o Domingo Cavallo, que ha dicho que se viene una hiperinflación, yo no creo que ocurran esas situaciones, pero creo que hay que tenerlas en cuenta, son como luces amarillas encendidas en el tablero de la democracia. Todos los dirigentes políticos, a todo nivel, presidente, gobernadores, intendentes tienen que estar muy atentos porque la crisis social es muy grande, y deberíamos todos contribuir a que no se desmadre la situación. ¿Qué significa esto? Que vayamos a una situación similar a la del 2001, con la gente protestando en la calle, con situaciones de violencia, no advierto que van a ocurrir, pero sí que hay que estar atento para que eso no ocurra. Si no se hace nada esa posibilidad nefasta crece, si los gobiernos, insisto, y los partidos políticos de todos los pensamientos ideológicos tienen presente eso, lo podemos evitar y podemos tratar de salir adelante una vez que la pandemia vaya terminando, pero eso es lo que se viene: hay una situación de peligro a la cual no hay que temerle, pero hay que tenerla en cuenta a la hora del trabajo.

—¿Qué pensó cuando la vio a Cristina Kirchner declarando?

—Yo creo que Cristina Fernández de Kirchner es la persona que más daño le ha hecho a la República Argentina, y que más daño le sigue haciendo, y la que más daño le puede seguir haciendo. Tiene, para mí, un alto poder de convicción, es una líder política muy astuta, carismática y sumamente peligrosa porque promueve los valores del autoritarismo, la agresividad, la corrupción, la impunidad, la venganza, me parece que Cristina es una líder absolutamente tóxica y negativa para la Argentina.

—¿Qué extraña del gobierno anterior?

—El gobierno de Macri no se metió con la libertad de prensa, por lo menos yo no sentí que hubiese generado persecución al periodista, ni actitud agresiva, ni hostil. Este gobierno sí, es mucho más apretador, mucho más agresivo con el periodismo y a la hora de ejercer el trabajo por supuesto uno siempre prefiere moverse en la libertad absoluta.

—¿Actualmente se siente condicionado o tiene miedo?

—No, no tengo miedo porque el momento más terrible,en cuanto a la libertad de prensa en la Argentina, no es este, fue el segundo gobierno de Cristina. Ahora no tiene todavía los instrumentos para generar lo que hizo en su segundo gobierno, fue el momento de menos libertad de prensa, desde el retorno de la democracia, donde hubo aprietes de todo tipo, con la pauta publicitaria, con escraches públicos, con juicios populares, ese fue realmente el momento más grave, bueno, además también sufrí algún ataque.

—¿Qué le paso?

—Yo estaba trabajando en Radio Continental y estaba cruzando Avenida de Mayo para entrar por la galería que está al lado del café Tortoni, para entrar a la radio, y dos motociclistas con dos personas arriba de cada moto, vestidos con equipos de lluvia negros, pararon y me atacaron, me pegaron con una especie de bocha de acero de metal en la cabeza, me pegaron muchas patadas, casi me fracturan las costillas y me robaron la mochila que tenía mi computadora donde estaba todo mi trabajo.

—¿Verbalmente le dijeron algo?

—No, no. El mensaje era ese. Al parecer todo indica que era un grupo de tipos que tercerizan la violencia, o sea que alguien les encargó “anda a pegarle a este, anda a robarle, anda a amedrentarlo a este”. Después hay una causa judicial que está en marcha y hay una persona detenida por eso.

—Si muere mañana, ¿estaría contento con su vida, con lo que hizo?

—Sí, absolutamente satisfecho con varios momentos de mi vida. En los últimos tiempos siento que me puedo morir tranquilo porque hay dos o tres cosas que me propuse en la vida y creo que las he podido lograr: primero, yo tengo un lema que heredé de mi padre que es: “No arrodillarte nunca”, yo no me tengo que arrodillar ante nadie, y no me arrodillé nunca ante nadie, tampoco hacer arrodillar a nadie; eso lo he logrado durante toda mi vida, ser rebelde frente a lo que ocurre. Y en segundo lugar, trabajar siempre con libertad y formar una familia o construir, y ayudar a construir un hijo del cual me siento orgulloso. Todas esas cosas las he podido lograr, así que me siento muy satisfecho.

Ping-Pong mix: responda si puede

—¿Sergio Massa o Máximo Kirchner?

— Ninguno de los dos.

—¿Facundo Manes o Diego Santilli?

— Me caen simpáticos los dos, pero quiero ver electoralmente quién representa mejor a la gente en las elecciones.

—¿Alberto Fernández o Cristina Kirchner?

—Cristina, creo que los dos son muy dañinos, pero creo que Cristina lo supera ampliamente.

—¿Patricia Bullrich o María Eugenia Vidal?

—Creo que Patricia Bullrich ha representado mucho mejor la bronca, la rebeldía y la resistencia de la gente, sobre todo, en las calles.

—¿Ernesto Tenembaum o Reynaldo Sietecase?

—Ninguno de los dos, pienso absolutamente distinto que ellos.

—¿Andy o Juanita?

—Juanita de acá a la luna, a Juanita la quiero mucho, quiero mucho a toda su familia, a Mirtha y a Andy lo respeto, pero me quedo con Juanita.

—¿Lanata o Majul?

—Soy amigo de los dos, creo que son categorías distintas. Luis es un muy buen periodista, pero Jorge es el número uno de los últimos 40 años, ha revolucionado el periodismo, en lo gráfico haciendo Página/12, en la radio y en la televisión, es un innovador, ya casi un rockstar, o sea juega en otra liga Lanata.

—¿Cuál fue el furcio del año?

—Creo que el papelón, que no sea muy dañino, papelón mediático, fue la canción que hizo Ignacio Copani burlándose de los gorilas que pedían las Pfizer y ahora el gobierno trajo las Pfizer y uno no sabe qué va a hacer con ese tema Copani.

—¿A quién no le compraría un auto usado?

—A ninguno de los dirigentes sindicales, ni millonarios, que son varios, empezando por Hugo Moyano.

—¿Cuánta plata en efectivo necesita para vivir?

—Ahora con la pandemia salgo muy poco y en general compro las cosas por internet, pero…

—Si tuviera que salir ¿con cuánto saldría?

—Sí, cuando tengo que salir salgo con un billete de $ 500, de $ 1000, porque insisto, uso mucho la tarjeta.

—¿Cuánto sale el kilo de carne?

—No tengo la menor idea.

—¿Cuánto paga de expensas?

—Muchísimo, no sé la última que vino, pero debo estar pagando arriba de $25000.

—¿Cuánto sale el boleto de colectivo?

—No viajo en colectivo hace, no menos, de 30 años.

—¿Cuál fue el mejor presidente que tuvo?

—Sin duda, Raúl Alfonsín.

—¿La Argentina es?

—La Argentina es un país maravilloso, pero que hay que construirlo, extirpando a los ladrones y a los golpistas.