Leandro Santoro apuntó contra los “candidatos celebridades” de la oposición y pidió consenso para una reforma judicial

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entrevista Leandro Santoro
Leandro Santoro (Fotos: Maximiliano Luna)

Leandro Santoro enfrenta uno de los panoramas electorales más complicados para el Frente de Todos: enfrentar al PRO en la ciudad de Buenos Aires, su principal bastión desde hace 14 años. Sin embargo, confía en que el resultado les permitirá sumar legisladores y diputados.

El legislador de origen radical asegura que no fue elegido para encabezar la boleta por ser amigo de Alberto Fernández o por desempeñarse bien en los medios, sino por su compromiso militante, algo que le permitió no ser “vetado” por ninguna de las facciones internas.

En diálogo con Infobae, Santoro aseguró que tiene expectativas realistas sobre su futuro rol en el Congreso. “No es que llega uno y todo cambia, sos uno más en 257”, dice con una sonrisa. También defendió la gestión de la emergencia sanitaria y llamó a buscar mayores consensos con la oposición.

— Usted ya fue candidato a vicejefe de gobierno. ¿Cómo es hacer campaña en el bastión del PRO?

— A mí me trata muy bien la gente. Gente que me dice que no me va a votar pero que me respeta y me reconoce el esfuerzo y la militancia. El hecho de que hace 18 años que no ganamos una elección es indistinto. Así que para mí es un placer.

— Eso es en el plano personal. ¿Y en el plano político?

— Es una elección muy rara. Primero por la pandemia que altera la forma de vincularte con la gente. En segundo lugar, porque la tele también ocupa un lugar distinto del que ocupaba hace un par de años atrás. Que los programas de televisión tengan tan bajo rating y que los programas de los canales de noticias sean tan de nicho hace que sea muy difícil llevarle el mensaje a la gente que por ahí no está tan informada.

— ¿Qué cree que se puede hacer diferente esta vez?

— Todas las campañas son distintas y comparar es injusto. Yo voy a tratar de ser lo más claro posible, lo más amable posible, para que la discusión no se centre en cómo uno dice las cosas sino en las cosas que uno dice. Tratar de discutir el futuro y cómo salimos de la pandemia. Ser lo más ideológico y propositivo posible. Ojo, para mí la ideología es algo positivo, no hay que confundir ideología con dogmatismo.

— Con Victoria Tolosa Paz tienen en común ser “albertistas” y desenvolverse bien en los medios

— No puedo hablar sobre por qué eligieron los bonaerenses a Vicky. Yo creo que en la Ciudad se premió mucho el esfuerzo personal, no solamente la televisión. Me parece que se buscó un poco cierta integralidad: uno no solamente milita en la televisión, yo también milito en los barrios, en la Legislatura. Por ejemplo, nosotros no elegimos actores o celebridades para que encabecen las listas, elegimos cuadros políticos. Esto también es un punto de contacto con lo de Vicky. Al ser un cuadro político también te permite sintetizar las distintas tendencias que tiene el Frente de Todos. Creo que esa es la característica común. No elegimos celebridades o elegimos comunicadores, elegimos cuadros políticos.

— ¿Qué lectura hace de que otros espacios encabecen con figuras conocidas?

— Me parece que es legítimo. Si necesitan de celebridades para comunicar su mensaje habla del mensaje que ellos tienen para proponerle a la sociedad, no me parece mal.

— ¿Qué dice del mensaje?

— Que tiene determinadas características. Si vos en tu plataforma estás en contra de la interrupción voluntaria del embarazo no me parece mal que Granata sea candidata. Me parece que es coherente. Son estrategias, son estilos, son miradas de la política. Me parece que en nuestro espacio tranquilamente podría haber alguna persona que provenga de la cultura, pero difícilmente se elija a alguien para encabezar una lista porque sea mediático solamente. Son dos cosas distintas.

Leandro Santoro
La boleta de diputados por la ciudad de Buenos Aires está encabezada por Leandro Santoro y Gisela Marziotta (Maximiliano Luna/)

— En la Ciudad casi no quedaron fuerzas políticas por fuera de las dos grandes coaliciones. ¿Los beneficia?

— Había, pero la dinámica la licuó. Hay una dinámica centrífuga. Yo creo que si nosotros crecemos es porque nos expandimos hacia el medio. El cambio de posición de Martín Lousteau no es gratis. En el año 2017 la gente lo votó como opositor. Dos años después pasó a integrar el bloque de Juntos por el Cambio. Por eso Larreta tuvo hasta 2019 mayoría absoluta de los dos tercios y pudo vender Costa Salguero.

— Rodríguez Larreta logró sumar espacios que podrían ser aliados del Frente de Todos, como el socialismo o el GEN.

— Sí. Eso es un acierto de Larreta. Larreta incorporó una parte del progresismo de la Ciudad.

— ¿En qué falló el Frente de Todos que no pudo incorporar ese progresismo?

— Siempre cuando sos oficialismo es más fácil incorporar que cuando sos oposición. Y después también creo que nuestra identidad se construye esencialmente sobre el PJ. Entonces, hay sectores a los cuales les resulta más fácil hacer política donde no está el peronismo. El caso del Partido Socialista, por ejemplo, es típico.

— El manual de campaña del Frente de Todos que trascendió hace pocos días plantea un equilibrio difícil entre explicar la situación económica que se recibió de Macri pero no atacarlo

— Los manuales de estilo son muy importantes para tener en cuenta pero nunca determinan el discurso de un candidato. De ningún candidato. O sea, nosotros no somos robots que repetimos el programa que nos instalan en la cabeza. Eso no sucede acá. No sé qué pasará en otro lado. Y a mí menos. Yo voy a tener en cuenta todas las recomendaciones de la campaña porque es lo que corresponde porque soy parte de un proyecto colectivo. Ahora, no discuto nunca personas, discuto ideas. A veces lamentablemente la dinámica de la discusión política te lleva a tener que personalizar, pero trato de salir rápido. Yo con Macri no tengo un problema personal, ni con Larreta, ni con Vidal.

— ¿El oficialismo tiene el tic de contrastar constantemente todos los temas con el macrismo?

— La pesada herencia.

— Es como un latiguillo ante las críticas: “El gobierno de Macri era peor”

— Lo que pasa es que el texto está condicionado por el contexto. Tú discurso y tu acción de gobierno está muy condicionada por lo que recibiste y por lo que heredaste, eso es indiscutiblemente así. Después los partidos políticos tratan de construir con la sociedad una explicación, una narrativa. Acá el concepto relato tiene una carga negativa, pero en realidad no hay gobierno sin relato, sin una narrativa que unifique el discurso con el pasado, con el presente, con el futuro. Entonces explicar lo que estás haciendo es muy importante, y explicar desde dónde partís es también, para que la gente pueda evaluar si lo que hiciste está bien o está mal. Juzgar al gobierno de Alberto sin tener presente que Macri tomó deuda por 100.000 palos verdes a devolver en 5 años sería muy injusto.

— ¿Por qué en el conurbano está arraigado el kirchnerismo y al cruzar la General Paz, en pocas cuadras, pasa lo mismo con Juntos por el Cambio? ¿Es una cuestión de nivel de ingreso, de clase?

— No creo. Nuestro proyecto es fuerte en los sectores suburbanos y el de ellos es fuerte en los sectores rurales y los sectores urbanos. Hay códigos de construcción de sentido en los centros urbanos que la derecha logró comprender mejor que nosotros. Y hay decisiones de gobierno que nosotros no hemos podido vincular a los problemas concretos de la gente. El Estado, por ejemplo, en algunos lugares suburbanos está muy presente porque cuando a vos te pasa algo llevas a tu nene a la salita o al hospital público. En la ciudad de Buenos Aires casi todos tenemos prepagas u obras sociales y vas a una clínica privada. El Estado está pero no tanto en las cosas cotidianas de tu vida. Es muy común en las comunidades más pequeñas tratar de encontrar una respuesta a los problemas concretos en el Estado. Y en los centros urbanos es más común que se resuelva desde lo privado. Creo que la relación con lo público y lo comunitario es distinta. Nosotros en la ciudad de Buenos Aires nos hemos vuelto más cosmopolitas y nos hemos vuelto más individualistas, entonces tenemos muchos consumos privados y pocos consumos públicos.

entrevista Leandro Santoro

— En retrospectiva, ¿qué debería haber hecho diferente el Gobierno en cuanto al manejo de la pandemia?

— Todo lo que hicimos se pudo haber mejorado. Pero creo que a pesar de los inconvenientes que tuvimos se hicieron muchas cosas que con otro proyecto político hubieran sido impensadas. No sé si otro proyecto político hubiese frenado con los tarifazos, congelado los alquileres, distribuido las vacunas gratuitamente. La gente sabe que con nosotros, a pesar de todo, eso está garantizado. Y también es importante cómo empezamos a salir. Nosotros asumimos la responsabilidad de activar los mecanismos de crecimiento económico y de distribución del ingreso y lo vamos a hacer, lo que pasa que en medio de todo este quilombo apareció la pandemia. Yo entiendo que cuando la economía mejore como consecuencia de que mejore la economía mundial y que en la Argentina se empiecen a recuperar esas ramas que están paralizadas por el virus, como gastronomía o turismo, la cosa va a funcionar mucho mejor.

— Un caso concreto. ¿Cómo crees que ve la sociedad el acuerdo con Pfizer?

— Creo que finalmente la sociedad terminó comprendiendo que la Argentina hizo siempre todo lo posible. Tal vez le debamos a Patricia Bullrich, cuando denunció la posibilidad retornos le puso voz a algo que se escuchaba por lo bajo. Al decirlo como lo dijo obligó a que la propia empresa saliera a decir que no fue así. Lo que había era una discusión contractual y no había ningún tipo de prejuicio ideológico ni de intención de ninguna cosa extraña.

— ¿Por qué no se hizo el ajuste en el contrato antes?

— ¿Por qué no cambiaste la palabra?

— La famosa “negligencia”

— Yo no creo que haya sido una palabra. Aclaro que no fui diputado ni estuve en los debates de la comisión. Esa palabra estaba en la ley que votó también la oposición. Yo no creo que sea real que fue por una palabra, evidentemente los tipos tenían intereses muy fuertes, trataban de protegerse contra los juicios que podían llegar a venir como consecuencia de que son una multinacional gigante que estaban vendiendo miles de vacunas que nadie tenía del todo claro si iban a servir o no. En un contexto donde además Pfizer deja de entregar, se comprometieron a entregar 200 millones de vacunas a Brasil y le entregaron 2 palos. Las negociaciones nunca se interrumpieron, en todo caso se demoraron. Alberto tuvo la intención de contratar Pfizer, yo esto sí lo hablé con él. La misma empresa te hubiese dicho que fue por una palabra, como te dijo que no pedimos coimas, evidentemente los abogados de estos muchachos deben ser tipos muy profesionales.

— Otro caso puntual, la presencialidad de las escuelas

— La presencialidad siempre es mejor que la virtualidad, siempre. Pero si tenés 3 mil casos diarios en la ciudad de Buenos Aires es una locura porque hay países enteros que con 3 mil casos cerraron todo. Nosotros teníamos 3 mil casos en 200 kilómetros cuadrados, entonces en ese momento lo que correspondía era pasar a otra fase, a una fase virtual, y ayudar a los pibes para que tuvieran conectividad y dispositivos. En todo caso abrir para aquellos que no lo tenían.

— Finalmente cuando Rodríguez Larreta se diferencia de la Nación e implementa el sistema mixto no hubo una explosión de casos como se denunciaba

— Porque ya estaba bajando la curva, hoy tenemos 600 casos por día, no 3 mil, primer punto. Ojo, a los chicos nunca se los testeó, los pibes pueden ser portadores asintomáticos. Los datos que tenemos son muy frágiles porque no es que la Argentina se descolgó del mundo y dijo vamos a cerrar las escuelas, Alemania, Francia, Uruguay, Chile, todos los países desarrollados capitalistas occidentales, tomaron una decisión frente a una suba de casos menor de la que vivimos en la ciudad de Buenos Aires en ese momento. Ahora fijate qué hipócrita que es la discusión. Más de la mitad de la matrícula de primaria públicas en Ciudad va a jornadas simples, ¿No te parece que deberían estar pensando en llevar la doble escolaridad a obligatoria, mucho más en la post pandemia? No forma parte de la agenda de gobierno. Si están tan preocupados por las horas que perdieron, ¿cuál es el plan que nos van a proponer? Estamos hablando del distrito más rico de la Argentina donde el porcentaje de presupuesto en educación disminuye un punto por año hace 14 años. Incluso se subejecutó el presupuesto para infraestructura escolar durante la pandemia, en el año 2020, y en el año 2021 se recortó.

— ¿No cree que el Gobierno tiene un problema para explicar por qué con medidas más restrictivas tuvo peores resultados que países que aplicaron menos restricciones, como Chile, México o Uruguay?

— Yo no sé si en tantos países como en la Argentina hubo sectores de la política que boicotearon las medidas de cuidado. Era una minoría, pero algo estaba fallando. Me parece que no hubo un mensaje lo suficientemente sólido de parte de la política y de los líderes de opinión. En segundo lugar también hay características culturales y demográficas que hacen que una enfermedad como esta se pueda acelerar en su circulación o ralentizarse. Nuestro país es un país que transgrede mucho la norma también, es una característica cultural. Carlos Nino, un filósofo del derecho que a mí me gusta leer mucho, habla sobre eso, sobre las dificultades que tiene la transgresión y cómo eso conspira contra los intereses comunes.

— ¿Cuáles van a ser las primeras temáticas a impulsar cuando entre al Congreso?

— Voy a tratar lo ambiental, estoy trabajando en eso. Igualmente uno tiene que ser humilde y saber que es uno más en 257, no es que uno llega y el Congreso cambia. Lo ambiental, lo económico, lo productivo, voy a tratar de ir por ahí.

— Si el oficialismo logra aumentar la cantidad de diputados, ¿cómo cree que va a avanzar el tema de la reforma judicial?

— Creo que hay que buscar los consensos, porque además está comprobado que las mayorías son circunstanciales: lo que hoy sacaste por ley, mañana si no tenés consenso se deroga por ley, a veces se deroga por decreto o se paraliza con una cautelar. Quien dice que la mayoría parlamentaria del oficialismo puede paralizar la República, no conoce cómo funciona la Argentina. Por ejemplo, la Ley de Medios fue derogada por un decreto; la ley que generaba una tarifa social para las telecomunicaciones no está en vigencia por una cautelar que la frenó.

— ¿Se buscará un proyecto medianamente consensuado?

— A ver, yo voy para eso, para aportar en ese tipo de cosas, en el diálogo, en tratar de ayudar al Gobierno a que se equivoque lo menos posible y que la acierte lo más que pueda.

— Martín Tetaz te invitó a firmar un proyecto conjunto por la independencia del Banco Central.

— Sí, lo vi, primero que consiga los votos de su propio partido, porque cuando Macri fue presidente hubo tres presidentes del Banco Central en cuatro años.

— ¿Independizar el Banco Central no es el camino para controlar la inflación?

— No hay una ley que termine con la inflación, sería muy sencillo, otra vez volvemos a la simplificaciones. La discusión de la inflación no se reduce solamente a lo monetario, aunque lo incluye. Me parece que genera una expectativa que no vas a poder cumplir, sacamos esta ley y terminamos con la inflación; jubilamos a este dirigente y se terminan los problemas de la Argentina, no pasan esas cosas.

— ¿Cómo ve la evolución del problema de la inflación?

— Hay que resolver la restricción externa, el problema es el dólar. Parte del problema tiene que ver con la emisión de los pesos y con que el peso tiene dificultades para transformarse en reserva de valor, pero también hay un problema enorme con la emisión de deuda. Cuando emitís deuda generás una presión sobre el tipo de cambio. Hay que aumentar las exportaciones, aumentar la productividad de la economía, aumentar la competitividad, y conseguir los dólares suficientes para poder financiar ese crecimiento.

Leandro Santoro
Daniel Gollán, Victoria Tolosa Paz, Leandro Santoro y Gisela Marziotta

— ¿Cómo se genera este aumento de la productividad?

— Bueno, está claro que tiene que haber más inversión en ciencia y tecnología, está claro que tiene que haber mesas de diálogos entre los sectores del capital y del trabajo, incluso creo que nosotros deberíamos tener una política de integración regional porque la productividad tiene mucho que ver con la competitividad y eso tiene mucho que ver con la posibilidad de conseguir nuevos mercados.

— ¿Sin reforma laboral?

— El problema con la reforma laboral es cuando su objetivo consiste solamente en aumentar la tasa de explotación para aumentar la rentabilidad. Después hay sectores en donde se ponen de acuerdo entre el capital y el trabajo para generar condiciones de trabajo que sean convenientes para todas las partes. También creo que tiene que haber una reforma impositiva y hay que incorporar la necesidad de disminuir la presión fiscal para que esos sectores de la economía que inviertan en tecnología y que tomen mano de obra, la discusión tiene que tener una mirada integral.

— El ministro Guzmán muchas veces parece condicionado por su propio espacio. ¿Cómo se puede llegar a resolver esa tensión?

— Es que Guzmán tiene varios problemas simultáneos: inflación y recesión. Una crisis generada por el sobreendeudamiento del macrismo a la que además se suma la pandemia. Entonces el instrumental heterodoxo te sirve para reactivar la economía, pero como consecuencia probablemente te recaliente un poquito los precios; y el instrumental ortodoxo te sirve para estabilizar los precios, pero si lo aplicas en este contexto de recesión te vas a la depresión, se te derrumba la economía. Tenés que resolver dos problemas que son antagónicos y contradictorios pero que conviven.

— Cuando el Gobierno dice que los salarios le van a ganar a la inflación pareciera que justamente va a favorecer la dinámica inflacionaria

— Siempre hay una tensión entre los precios y el empleo; el enriquecimiento y la distribución; entre el Estado y el mercado; entre el sector externo y el mercado interno; campo e industria. O sea, hacer política justamente es calibrar esas tensiones, no creo que sea una cosa o la otra, son siempre las dos, el tema es cómo lo ecualizas. Un ministro de Economía tiene que ir ecualizando para lograr armonía en el crecimiento y en el desarrollo.

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