Carolina Amoroso: “Es triste ver a la Argentina encolumnada con referentes del continente que solo causaron enormes tragedias en sus países”

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Carolina Amoroso se define como una persona en formación. Sabe que aún le queda mucho camino por recorrer, pero asegura que el trabajo y la dedicación son sus mejores aliados.

En una charla distendida con Infobae la periodista relató cómo fue vivir “expatriada” durante su niñez y adolescencia, ya que pasó mucho tiempo fuera de Argentina debido al trabajo de su padre. De allí nacieron el amor y la obsesión por la agenda internacional. La conductora de TN Central y TN Internacional, también reveló que llegó a la televisión de manera casi inesperada.

Además, se animó a hacer una radiografía actual del país y compartió el profundo dolor que siente por la situación en Venezuela: “La posición de no condenar enérgica y absolutamente a los represores, ¿dónde deja parada a la Argentina?”.

Dura con el Gobierno, afirmó que existe un desconocimiento absoluto en materia de la política exterior y aseguró que: “Deberíamos tener la vara muy alta para quienes estén en esas funciones, no es cualquier cosa”. Calificó a Alberto Fernández como un líder opacado, al ex presidente Mauricio Macri como un hombre que “todos suben al ring” y señaló que desconoce cualquier característica dentro del cuadro político de Máximo Kirchner.

—¿En qué momento de su carrera se encuentra hoy?

—En un momento espectacular en cuanto a las posibilidades de búsqueda desde lo periodístico. Estoy en TN Central, en el segundo tiempo, de 19.30 a 21, ahí tengo todo el vértigo cotidiano de la coyuntura, pero también tengo la posibilidad de que la urgencia, esa agenda cotidiana, no se termine comiendo todo mi hacer periodístico porque tengo la posibilidad de hacer informes, de estar en un proyecto documental como Argentina Penélope, y de estar en TN Internacional que, bueno, está puesto mi corazón ahí porque tengo un interés muy fuerte por la agenda internacional. Si me lo decías, años atrás, cuando esto todavía me parecía un sueño, no me lo creía.

—¿Por qué tiene el corazón puesto en la agenda internacional?

—Creo que tiene mucho que ver con mi historia. Tengo una historia de expatriada. Mi padre es petrolero y vivimos en distintos lugares de América Latina. Viví con mi familia cuatro años en Venezuela, dos años en Ecuador, unos años en el norte de México, ahí nomás de la frontera con Estados Unidos, en una ciudad que se llama Reynosa, luego, unos cinco años en Río de Janeiro. Así que tuve la oportunidad de conocer esa América Latina profunda que, al menos hasta ahora, tiene mi corazón. Sigue siendo para mí un territorio que me asombra, que me despierta fascinación para el análisis y que también me duele mucho, porque nuestra América Latina está atravesada por muchos flagelos, por muchas injusticias, que son también las que me mueven a querer desarrollar esta tarea.

—¿Qué extraña de esa América Latina?

—Bueno, yo pasé mi tránsito de la niñez a la adolescencia en Venezuela. Yo vivía en un lugar del interior de Venezuela que se llama El Tigre, en el Estado de Anzoátegui, en el oriente venezolano. Me acuerdo de que cuando nosotros llegamos algunas personas en Caracas nos decían: “Pero eso es monte y culebra”. A mí me fascinó, allí aprendí a bailar, a amar la comida de la calle, la arepa de carrito, las rumbas, esa experiencia de la sabiduría Caribe, del ser, que aquí no tenemos. Así que a mí Venezuela me dio eso. Y esa mirada diáfana, que sigo viendo en muchos venezolanos que son parte de la diáspora, a mí me marcó desde muy temprano, la sigo extrañando.

—¿Cómo veía a la Argentina desde lejos?

— La Argentina era mi familia. La Argentina era el lugar de la nostalgia. Pero siempre la asocié con un territorio donde se extraña un pasado mejor. Siempre en mi cabeza la Argentina era un lugar que me despertaba nostalgia, pero era un lugar donde la nostalgia era parte del ser colectivo. Era parte del rasgo identitario, que sí es bien distinto a lo que sucede en otros países de nuestra región, donde la identidad quizás está dada por otras cosas.

Entrevista-a-Carolina-Amoroso
(Gastón Taylor)

Siempre asocié a la Argentina con un territorio donde se extraña un pasado mejor

—La llama un periodista extranjero y le pregunta cómo está la Argentina hoy, ¿cuál es su radiografía?

—Yo creo que la Argentina está atravesada por muchas frustraciones, y me parece que la pandemia corrió el velo de muchas de esas frustraciones latentes, porque en muchos casos las agravó. Estamos hablando de los problemas socioeconómicos, las desigualdades estructurales, los déficits en los pilares que hacen al desarrollo de un país y a que un país dé posibilidades de desarrollo humano, como el acceso a la educación, a la salud. Justo en Argentina Penélope cubrimos eso, tomamos ese concepto del país que teje y desteje su desarrollo, esa frustración de sentir que hay un futuro mejor posible pero que, de alguna manera, ese futuro mejor no llega.

—Viajando de país en país, ¿cuándo sintió que quería ser periodista y cómo llegó de eso a la conducción?

—Mirá, para mí es bastante más accidental o menos planificado de lo que seguramente es para otras personas. Yo estudié Licenciatura en Comunicación en la Universidad de San Andrés. En ese momento, la Universidad tenía una especialización que era Estudios Culturales, y a mí siempre me gustaron mucho las artes, creía que quería hacer algo vinculado con el teatro, después con la crítica del arte. Y tuve casualmente un profesor de taller de televisión, que me dijo: “Fijate porque por ahí tenés una mirada interesante para trabajar en medios”. Bueno, entré a trabajar en una productora que hacía programas, en ese momento, para Canal (á) y ahí me empecé a enamorar de la mirada periodística. De cómo el periodismo era una forma de ver la vida y de organizar una historia. Luego hice la Maestría en Periodismo de Di Tella y de La Nación. Entré a trabajar en La Nación y la entrada a esa redacción y en su mística fue un camino de ida. Ahí dije: “Bueno, nos casamos” (risas).

Carolina Amoroso
@amorosocaro

Y ¿cómo llegué a la conducción? Bueno, la verdad es que fue bastante sorpresivo para mí encontrarme con la conducción. A mí siempre me gustó mucho salir a la calle, hacer informes y demás, me imaginaba haciendo mucho de eso o haciendo coberturas. La verdad es que la conducción te da un oficio increíble. En mi caso fue Ricardo Ravanelli, el director de noticias de Artear, que consideró que había una conductora en mí. Por supuesto que esa conductora se tenía que formar, porque yo no tenía ningún tipo de experiencia en ese oficio, pero él creyó que había potencial. La verdad es que se lo agradeceré siempre, porque es mucho más que lo que yo pensé que podía llegar a ser.

—¿Cómo ve al periodismo actual?

—Bueno, hay tanto periodismo como periodistas. Hay muchas formas de ejercer el periodismo. Creo que es un momento fascinante, en el sentido de que las nuevas tecnologías abren muchas formas de contar y nos plantean desafíos para los periodistas profesionales a la hora de agregar valor, porque la primicia quizás está en Twitter mucho antes de lo que nosotros, con todo el circuito del chequeo, llegamos a convalidar, para luego poner al aire. Pero me parece que lo que valoriza este tiempo es justamente el ejercicio profesional del periodismo: la escuela clásica del chequeo de información, del contacto con las fuentes, del ir a los territorios. A mí esa es una de las cosas que me encantan de trabajar en TN. Eso tiene un valor y honra la tradición más pura del periodismo: ir donde está sucediendo lo que está sucediendo.

—¿Qué aprendió de la pandemia?

—A preguntar todo lo que no sé, aunque algunas preguntas parezcan obvias o ridículas, al aire incluso. A entender que, en este contexto, donde la información es súper sensible, hay muchísima gente mirando y tomando como referencia lo que se diga en nuestro espacio para entender la realidad. Yo tengo el honor y la suerte de trabajar con Nelson Castro, que es como nuestro gran referente ahí, y además imaginate que yo cuando entré a TN empecé co-conduciendo Bella tarde con él, con lo cual me siento en la confianza más absoluta para preguntarle la más obvia de las preguntas. Y bueno, eso es una suerte enorme, pero me parece que es muy importante entender los límites de nuestro conocimiento y entender el alcance de nuestro desconocimiento a la hora de comunicar en este momento.

Es muy importante entender los límites de nuestro conocimiento y el alcance de nuestro desconocimiento

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—¿Tiene contacto con Alberto Fernández?

—No.

—¿Lo entrevistó alguna vez?

—No (risas).

—¿Cómo lo ve a Alberto Fernández como presidente?

—Bueno, me parece que hay algo de origen que tiene que ver con lo gravitante que es la figura de la Vicepresidenta en el binomio presidencial. Leía una nota que le hiciste vos a Luciana Geuna, que decía que la figura del Presidente aparece por momentos muy esmerilada u opacada por la figura o el poder, el peso específico que tiene, no solo dentro de la coalición de gobierno, sino en general en el escenario político, Cristina Fernández de Kirchner. Y, por otro lado, también me parece que en el área de política exterior y la relación de la Argentina con el mundo que, casi diría me obsesiona, siento un desconcierto total y, francamente, en algún punto una gran tristeza de ver a la Argentina, o a esta administración, encolumnada detrás de referentes de nuestro continente que no han hecho más que causar una enorme tragedia en sus respectivos países. Por ejemplo, la posición con respecto a Venezuela. La tremenda ambivalencia que hay en eso. Pero que en definitiva allí hay un guiño al régimen de Maduro, yo no lo entiendo de otra manera. Y más recientemente la posición con respecto al régimen brutal de Daniel Ortega.

Carolina Amoroso
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—¿Qué le preguntaría al Presidente sobre este tema?

—Que si la Argentina entiende que en Venezuela se cometieron miles de ejecuciones extrajudiciales y si su administración entiende y valida los informes de las Naciones Unidas que establecen las miles de ejecuciones extrajudiciales, las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, los abusos por parte de las fuerzas del régimen, en especial las FAES. Si además se reconoce que ese éxodo de más de 5 millones y medio de venezolanos es un resultado de la criminalidad de ese régimen. La posición de no condenar enérgica y absolutamente a los represores ¿dónde deja parada a la Argentina? ¿Por qué no hay una condena enérgica y clara, sin ambivalencias? Son represores, eso son. Lo mismo con Daniel Ortega en Nicaragua.

—¿Este tema la emociona o la indigna?

—No es indignación, es dolor, muy profundo, porque Venezuela fue refugio de muchísimos argentinos en los años más oscuros que conoce nuestra historia reciente. Pero además yo vengo de una casa, mi madre, siempre me hablaba de Alfonsín, era como su gran referente, mi padre también, donde desde muy temprano se habló de la causa de los derechos humanos. Yo pienso que mi país representa y abraza esa bandera de la defensa irrestricta de los derechos fundamentales de las personas. No puede haber ningún tipo de excusa o cercanía ideológica que justifique avalar a represores. Ninguna. Y no entiendo la posición actual de la Argentina. Y además me duele porque conozco de cerca el dolor de esas personas, porque estuve en algunos de los lugares y conocí algunas de las historias donde se ve la parte más sangrante de la herida. Con lo cual me resulta inentendible y desolador, es lacerante, es sentir que tengo ganas de gritarle al mundo: “No, no, la Argentina no piensa esto, la Argentina no abraza esta posición ambivalente”.

Carolina Amoroso
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— Hablando de posición, ¿qué opina del Gobierno con respecto a la situación actual de Cuba?

— La declaración del Presidente diciendo que desconoce la dimensión del problema, es muy poco creíble. En lo que refiere al reclamo por la libertad, hubo varias décadas para enterarse de cuál es la dimensión del problema. Por otro lado, significa, otra vez, darle la espalda a un pueblo oprimido. Nuevamente, una posición incomprensible que deja a la Argentina en el peor lugar posible.

—¿Qué opina del desempeño del canciller Felipe Solá?

—Yo creo que, en muchos casos, y por algunas declaraciones recientes, y lo digo con respeto por el Canciller, por su función, no es nada personal, pero sí lo veo con desconocimiento, incluso, de la materia. La política exterior no es cualquier cosa. La gestión pública, la función pública, no es cualquier cosa, pero la política exterior realmente es un ámbito donde debiera haber un nivel de conocimiento y de formación muy considerable. Deberíamos tener la vara muy alta para quienes estén en esas funciones.

— El papa Francisco.

— Un hombre político.

— Alberto Fernández.

— Un líder opacado.

— Cristina Kirchner.

— Una mujer con una ambición constante de poder.

— Horacio Rodríguez Larreta.

— Un hombre que lidera desde la gestión.

— Mauricio Macri.

— Un hombre al que todos suben al ring.

— Máximo Kirchner.

— Desconozco sus características como cuadro político.

— María Eugenia Vidal.

— Una mujer de la política que está dirimiendo todavía su lugar.

— Sergio Massa.

— Un hombre volátil.

— Felipe Solá.

— Un hombre en un cargo inadecuado para él.

— Carla Vizzotti.

— Un enigma.

—¿El funcionario que funciona?

—Es muy difícil contestar eso, porque creo que la gestión tiene problemas en la mayoría de las áreas clave. No es que crea que no funcionan, sino que como resultado la gestión se encuentra con muchas frustraciones y con muchas imposibilidades; en parte por malas decisiones. Entonces, me cuesta escindir a una parte de eso del resultado. Quizás te diría que para los objetivos de la coalición de gobierno y para, en algún momento, el diálogo con otros actores de la política, me parece que Wado de Pedro le facilitaba y le allanaba el camino para ese diálogo al presidente Alberto Fernández, pero te repito, para los objetivos de la coalición de gobierno.

Algo personal

—¿Cómo se lleva con las críticas en las redes sociales?

—Trato de ser bastante consciente de lo que escribo y de lo que digo, pero, en general, porque trabajo como comunicadora y lo primero que quiero es no devaluar mi palabra. Digo, me puede pasar que me equivoque, pero quiero comunicar con pericia, con un nivel de reflexión sobre lo que estoy diciendo. A veces me pasa que la emocionalidad me atraviesa, como a todos, pero intento ser lo más prudente posible. La verdad es que el feedback es muy bueno y eso lo tengo que agradecer mucho, porque es un estímulo lindo a nivel diario. Y sabés que la gente está del otro lado, que está vinculando con el contenido. Me parece que la crítica es parte de nuestro hacer y tenemos que amigarnos con esa idea.

—¿Qué hace cuando no trabaja?

—Trabajo los siete días de la semana (risas), porque estoy en Radio con Vos a las tres de la tarde los domingos y en Radio Rivadavia de 9 a 11, arrancamos hace poquito Tres hemisferios con Osvaldo Bazán y Adrián Amado.

—¿Qué prioriza en su tiempo libre?

—A mis sobrinas: Juana y Elena. Una tiene 5 y la otra tiene 2. Y son el mundo para mí. De hecho, el mundo de mis sobrinas, mi tiazgo, si existe tal cosa, para mí fue como un camino de ida. Me hace volver a mí, a un lugar que me gusta mucho, que es descubrir el mundo mientras ellas lo están descubriendo.

—¿Tiene pareja?

—No.

—¿El mejor día de su vida?

—Dejame pensarlo. Porque además no quiero ser injusta, tengo varios pasajes que me hicieron muy feliz. Recuerdo haber sido muy feliz en un viaje a Australia con mis amigas, esa naturaleza preciosa y estar con algunas de mis mejores amigas; alguna Navidad en Brandsen, yo soy de Brandsen, que es un pueblo que amo, es mi casa natal, y alguna Navidad en mi familia, con mi nona. Sí, lo simple. O sea, gente que quiero en un marco que se siente lindo, se siente abrigadito.

—¿Carolina Amoroso es igual a qué?

—Un work in progress (risas). Una persona en formación. Sí, me gustaría que Carolina Amoroso sea igual a una buena persona, una persona decente. Y me gustaría que piensen y sientan eso las personas que están cerca de mí, creo que merecer su confianza termina siendo como un objetivo de vida. Que la gente también, del otro lado, con la que comparto mi hacer, mi trabajo y ocupación pueda leer eso, que me mueve la intención de hacer mi aporte para que las cosas sean un poquito mejor, o al menos para visibilizar todo lo que me parece injusto.

Carolina Amoroso
@amorosocaro

Agradecimiento a Cervecería Cadillach por la locación.