Despegan Gil y Mendoza, pero procesan otra vez al caucetero acusado de prostituir a su hija

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Es por el caso de la chica que acusa al padre de someterla sexualmente y entregarla a otras personas. Un juez sobreseyó en esa causa al ex intendente Julián Gil, a Emilio Mendoza (h) y otros dos cauceteros. A la vez, volvió al procesar al papá de la chica y uno de esos hombres por aborto.

El caso de la joven caucetera que acusa a su padre de someterla sexualmente y prostituirla, tiene un nuevo capítulo esta semana. El juez del Tercer Juzgado de Instrucción volvió a procesar al papá de la chica, esta vez por obligarla a abortar. También procesó a otro hombre por ese mismo delito, a la vez que sobreseyó a éste en la causa por facilitación y promoción de la prostitución, al igual que el exintendente Julián Gil, a Emilio Mendoza (h) y al puntero político Silvio Ibáñez.

Gil, Mendoza, Ibáñez y esa otra persona identificada como al Carlos Adrián Reinoso, apodado “Gallo”, zafaron de esta forma de la escandalosa causa en la que fueron imputados e indagados por el presunto delito de participación principal en la promoción de la corrupción de menores agravada por el vínculo y promoción a la prostitución agravada por ser menor de edad la víctima. Es que en principio se los señaló como “clientes” del padre de la chica, quien supuestamente entregaba a la joven a otros hombres para tener sexo a cambio de dinero o favores.

El principal acusado en esta escabrosa causa penal es el papá de la chica, un comerciante caucetero y ex funcionario municipal de Gil que se encuentra detenido desde noviembre de 2019. El caso comenzó a investigarse en el Primer Juzgado de Instrucción y meses después el entonces juez Alberto Benito Ortiz –ya fallecido- procesó al hombre por los delitos de abuso sexual con acceso carnal, promoción de la prostitución infantil y promoción a la corrupción de menores, todo esto agravado por el vínculo.

Es que la chica denunció que su padre la sometía sexualmente desde que ella tenía 13 años. Aseguró que esos vejámenes continuaron, que hasta la fotografió y posteriormente la obligó a que mantuviera encuentros con otros hombres. A partir de esto último, se amplió la causa y ahí terminaron salpicados el exintendente de Caucete Julián Gil, Emilio Mendoza –hijo de otro exintendente-, Silvio Ibáñez y Carlos Adrián Reinoso.

Ante la sospecha de que ellos mantuvieron encuentros sexuales con la chica, cuando estaba era menor, el fiscal Renato Roca pidió que los citaran a indagatoria. La jueza que reemplazó al juez Ortiz pidió su apartamiento, dado que conocía a la familia Mendoza, y fue así que la causa pasó al juez Guillermo Adárvez del Tercer Juzgado de Instrucción. El magistrado indagó a Gil, Mendoza, Ibáñez y Reinoso, mientras que volvió a tomar testimonio a la supuesta víctima, a las hermanas y otros testigos. En diciembre pasado, firmó un primer dictamen con la falta de mérito para los cuatro hombres en relación a su posible participación en delito de promoción a la corrupción de menores y prostitución.

Ahora bien, en el marco de la ampliación de la investigación surgió que el dato de que la chica abortó, obligada supuestamente por su padre y con ayuda de otras personas. Eso implicó la sospecha de otro delito.

Esta semana, el juez Adárvez firmó una nueva resolución en relación a ese tema. Por un lado, procesó con prisión preventiva al comerciante caucetero –el padre de la joven- por el delito de aborto, supuestamente porque él la obligó o la llevó a interrumpir su embarazo. Por el mismo delito también procesó, pero sin prisión preventiva y con un embargo de 1 millón de pesos, a Carlos “Gallo” Reinoso. Fuentes judiciales señalaron que fue porque éste supuestamente colaboró para que la joven abortara.

Por otro lado, dictó el sobreseimiento del propio Reinoso, el exintendente Gil, Emilio Mendoza (h) y Silvio Ibáñez por el presunto de promoción de la corrupción de menores agravada por el vínculo y promoción a la prostitución agravada por ser menor de edad la víctima.

El juez Adárvez también se expidió sobre la sospecha de que el comerciante caucetero abusó de sus otras tres hijas. Al respecto, lo sobreseyó en razón de que no encontró pruebas en su contra.

El dictamen igual no está firme y es de esperar que el abogado Nicolás Fiorentino, la defensa del comerciante caucetero, apele el fallo por este nuevo procesamiento. Es que desde un primer momento sostiene la inocencia de su cliente. El mismo acusado jura que todo es un invento de su hija y que es manipulada por el exintendente Gil. 

Fuente: Tiempo de San Juan