El presunto ladrón de un robo millonario en Santa Lucía que fue descubierto por sus huellas

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Es un sujeto que cuenta con 30 causas contravencionales y penales, algunas con condenas. Según la acusación, sus dedos quedaron marcados en los vehículos de la distribuidora que vaciaron en una madrugada de septiembre de 2020. Un juez lo procesó y confirmó su detención.

El robo fue casi perfecto porque se llevaron un botín millonario entre fiambres, lácteos y máquinas en plena madrugada y escaparon sin problemas. Y dicen que fue “casi”, porque no fue del todo perfecto por un detalle. Resulta que uno de los presuntos ladrones dejó impregnada sus huellas en el lugar. Esa pista después lo terminó hundiendo porque lo identificaron y lo metieron preso.

Aquel importante robo sucedió el 2 de septiembre de 2020 en la distribuidora “Chiche” en la calle Pueyrredón en Santa Lucía y el que a los días cayó preso fue Roberto Emanuel Soronello, informaron fuentes judiciales. Ese mismo joven, que carga con 30 causas penales y contravencional, ahora fue procesado por el juez Ricardo Grossi en la Unidad Conclusiva de Instrucción y le dictó la prisión preventiva.

Soronello es conocido en la Policía. Su planilla prontuarial cuenta con al menos 30 causas, algunas con condenas, por contravenciones y delitos por robos, hurtos, daños y resistencia a la autoridad, confirmaron fuentes judiciales y policiales. Fue apresado a fines de septiembre de 2020 tras una meticulosa tarea de los peritos de la Policía que lo identificaron a partir de las huellas dactilares que levantaron en la distribuidora «Chiche»

El juez. El doctor RicardoGrossi, fue el que dictó el procesamiento.

Ese robo se perpetró la madrugada del 2 de septiembre de 2020. Rompieron el portón e ingresaron tres sujetos que se cubrían los rostros. Las cámaras de seguridad, aunque luego fueron destruidas, alcanzaron a filmar el golpe. Los delincuentes también forzaron las cerraduras de las cajas de dos camiones y prácticamente las vaciaron.

Según la denuncia, sustrajeron 16 cajas de fiambres y lácteos de la marca Ramolac, yogures, queso cremoso, baldes de crema de leche de 5 litros, 5 cajas de fiambres varios marca Luz Blanca, y 3 cajas de lácteos y piezas de quesos de todo tipo de otra marca, entre otros productos comestibles. Además se llevaron una hidrolavadora y una báscula de acero inoxidable de 250 kilogramos. El golpe fue millonario.

Los ladrones huyeron sin problemas, se supone que tuvieron un vehículo de apoyo. En horas de la mañana llegó el dueño de la distribuidora, de apellido Cáceres, junto a sus empleados y descubrieron el vaciamiento de los vehículos. Lograron rescatar parte de las imágenes que registraron las cámaras de seguridad y, si bien se veía a los ladrones, no pudieron identificarlos.

Los peritos policiales luego encontraron huellas en las puertas de los camiones. Las muestras se llevaron a analizar a los laboratorios y se introdujeron al Sistema Automatizado Biométrico de Huellas Dactilares -un programa que registra las huellas dactilares de todos- para identificar a quiénes pertenecían. “La verificación de personas es 100% segura y veraz, ya que por medio de las técnicas profesionales y el cotejo realizado por el sistema informático, el resultado es preciso”, señala el fallo. Y el sistema arrojó los datos: se determinó que las huellas encontradas en la escena del robo eran las de Roberto Emanuel Soronello.

A partir de ese informe, los policías de Robos y Hurtos empezaron a buscar a Soronello hasta que lo detuvieron en su casa en el barrio Enoé Bravo, en Santa Lucía.

El sospechoso declaró. Aseguró que entre la noche de 1 y la madrugada del 2 de septiembre de 2020 compartió un asado con toda su familia en la casa de su padre. Su versión fue respaldada por sus parientes directos. Sin embargo, no le creyeron. El informe sobre sus huellas dactilares tuvo un grado de certeza que el juez Grossi dio por acreditado que Soronello fue uno de los tres ladrones que saquearon la distribuidora. Fue así que le dictó el procesamiento y ordenó que continúe preso en el penal de Chimbas.

Fuente: Tiempo de San Juan