El gobierno argentino repudió las actividades militares de Reino Unido en las Islas Malvinas y hará una denuncia ante la ONU

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HMS Tyne, barco patrulla de la Marina británica
HMS Tyne, barco patrulla de la Marina británica
(MINISTERIO DE DEFENSA/)

El Gobierno argentino rechazó la realización de ejercicios militares del Reino Unido en las Islas Malvinas y remitió una carta de protesta, luego de que las autoridades británicas informaran de estos movimientos al embajador argentino en Londres, Javier Figueroa. Las maniobras inglesas incluirán el lanzamiento de misiles Rapier.

La Cancillería argentina emitió un comunicado en el que expresa que el país “rechaza en los términos más contundentes la realización de maniobras militares y el lanzamiento de misiles en particular, en territorio argentino ilegítimamente ocupado por el Reino Unido, los que constituyen una injustificada demostración de fuerza y un deliberado apartamiento de los llamamientos de las numerosas resoluciones de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales, que instan tanto a la Argentina como al Reino Unido a reanudar las negociaciones, a fin de encontrar una solución pacífica y definitiva a la disputa de soberanía que involucra a ambos países en la Cuestión de las Islas Malvinas”.

Según la cartera que encabeza Felipe Solá, “el Ministerio de Relaciones Exteriores británico informó a nuestra Embajada en Reino Unido la realización por parte del Gobierno británico de ilegítimos ejercicios militares en el área de las Islas Malvinas, en los próximos días, los que incluirán el lanzamiento de misiles Rapier. Inmediatamente después de la recepción de la comunicación, el Gobierno argentino remitió al Gobierno británico una contundente nota de protesta”.

Los Rapier son misiles tierra-aire desarrollados para el ejército británico para reemplazar sus cañones antiaéreos Bofors 40 / L70 remolcados.

En su reclamo, el Gobierno argentino remarcó que “la persistencia del Reino Unido en la realización de ejercicios militares en el Atlántico Sur contraviene específicamente la resolución 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas que insta a ambas partes (la Argentina y el Reino Unido) a que se abstengan de adoptar decisiones unilaterales que entrañen la introducción de modificaciones en la situación mientras las Islas están atravesando por el proceso de negociación por ella recomendado”.

“La presencia militar, y el lanzamiento de misiles, contradice también la resolución 41/11 de la Asamblea General (Zona de Paz y Cooperación en el Atlántico Sur) que entre otras disposiciones, exhorta a los Estados de todas las demás regiones, en especial a los Estados militarmente importantes, a que respeten escrupulosamente la región del Atlántico Sur como zona de paz y cooperación, en particular mediante la reducción y eventual eliminación de su presencia militar en dicha región…”, continuó.

Se remarca además que “en ese sentido, la alegada condición defensiva de la base militar británica en el Atlántico Sur no sólo es totalmente injustificada sino también representa una amenaza para toda la región”.

“Una vez que se cuente con la información precisa sobre la fecha del referido lanzamiento, el Servicio de Hidrografía Naval emitirá un radioaviso náutico informando sobre el desarrollo del ejercicio. A su vez, el Gobierno argentino denunciará la situación al Secretario General de las Naciones Unidas y al Secretario General de la Organización Marítima Internacional”, se anticipa en la nota oficial.

Esta misma semana, el miércoles 7 de abril, el Gobierno argentino presentó una queja ante Uruguay porque un avión militar británico de transporte estratégico y reaprovisionamiento hizo escala en Montevideo para operar entre Gran Bretaña y la base militar de la ocupación en las Islas Malvinas.

El Poder Ejecutivo argentino le transmitió al Gobierno uruguayo de Luis Lacalle Pou una queja formal a través de la Cancillería por la colaboración prestada a las fuerzas de ocupación británica en las islas, situación que, dijeron, viene repitiéndose de manera regular en los últimos años bajo el argumento de la “asistencia humanitaria”.

Fue el vuelo del Airbus A330 MRTT inglés que tiene capacidad de transporte de tropas y que había despegado desde Malvinas y voló sobre aguas internacionales hasta Montevideo, donde hizo escala para reaprovisionarse en su regreso, una práctica que contradice los acuerdos alcanzados por Argentina con sus países limítrofes para que la asistencia a la ocupación británica se limite a “cuestiones humanitarias”.

Aunque no existe un tratado formal rubricado entre ambos gobiernos, se trata de cuestiones de políticas de cooperación en el marco del apoyo de Uruguay al reclamo argentino por Malvinas. Argentina reclama la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur por cuya posesión libró en 1982 una guerra con el Reino Unido que concluyó con la rendición de las fuerzas del dictador Leopoldo Galtieri y la muerte de 648 argentinos y 255 británicos.

A mediados de 2020 la cancillería argentina le había solicitado a su par de Uruguay información sobre los vuelos con destino a Malvinas que aterrizan en Montevideo. Durante 2019 “ha habido 13 vuelos militares desde Uruguay a las Islas Malvinas”, detalló en febrero de 2020 ante el Senado uruguayo el entonces embajador argentino Alberto Iribarne.