El Gobierno apuesta a recuperar la iniciativa política con las medidas de control del COVID-19 y la llegada de la vacuna china

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Santiago Cafiero
Alberto Fernández junto a su jefe de Gabinete, Santiago Cafiero (ESTEBAN COLLAZO/)

La segunda va a llegar tarde o temprano, pero va a llegar. En la Casa Rosada tienen en claro ese escenario y por eso durante la última semana los principales ministros del Gobierno elaboraron un plan de acción para amortiguar el impacto del rebrote de Covid-19.

El alza de casos de coronavirus en Chile, Brasil y Uruguay sobresaltó a las autoridades sanitarias del país y los puso en alerta de inmediato. La necesidad de coordinar un paquete de medidas restrictivas y de control se convirtieron en el principal eje de la gestión de la ministra de Salud, Carla Vizzotti, y de la agenda política de Alberto Fernández.

Después de tres semanas marcadas por la salida del Ministerio de Justicia de Marcela Losardo, el enfrentamiento entre los ministros de Seguridad, Sergio Berni y Sabina Frederic, y las tensiones internas que ambos hechos generaron en el oficialismo, el Gobierno volvió a poner en el centro de la agenda la gestión sanitaria. Lo hizo por voluntad propia y empujado por el contexto.

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En los últimos cinco días desde la casa de Gobierno lograron concretar la llegada de 800 mil dosis de la vacuna Sputnik V y cerrar el arribo, para la próxima semana, de 3 millones de dosis de la vacuna china desarrollada por el laboratorio Sinopharm. A ese paquete de dosis, que generaron alivio en Balcarce 50, se sumó la confirmación de la ANMAT para que la vacuna china pueda ser aplicada en mayores de 60 años.

Dentro del plan de acción sanitario, el Gobierno tiene un objetivo principal para cumplir en el corto plazo: la vacunación a los adultos mayores. El avance de la segunda ola y la escasez de vacunas, que impide vacunar a los 14,5 millones de personas de la población de riesgo antes de la llegada del otoño, obligaron a la gestión de Fernández a redireccionar el operativo y priorizar, con urgencia, la inoculación de los mayores de 60 años, que son siete millones y medio en todo el país.

El primer cargamento de Sinopharm, de un millón de dosis, llegó antes del inicio de las clases y el Gobierno decidió priorizar la vacunación de los docentes para no poner en riesgo la presencialidad. La vacuna solo se pudo aplicar en los menores de 60 años. Entonces también se utilizó para avanzar en la inoculación de las fuerzas de seguridad y las personas con enfermedades prexistentes.

Argentina recibirá 3 millones de dosis de la vacuna de Sinopharm la próxima semana (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)
Argentina recibirá 3 millones de dosis de la vacuna de Sinopharm la próxima semana (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni)
(Juan Ignacio Roncoroni/)

Frente a la necesidad de vacunas, Fernández ya había cerrado la compra de 3 millones de dosis más, aunque estas no pudieran ser utilizadas en adultos mayores. La aprobación de la ANMAT este jueves generó tranquilidad en la Casa Rosada y fue recibida con entusiasmo, ya que les permitirá dar un salto cuantitativo importante en la vacunación de ese grupo.

En los últimos días Fernández le pidió a sus colaboradores que avancen en la gestión para comprar más vacunas elaboradas en China. Fue antes de la aprobación de la ANMAT para los adultos mayores. El apuro por obtener vacunas lo empujó a tratar de conseguir las dosis que se puedan del laboratorio que se pueda. Más vacunas son más vacunados. Sencillo.

Además, está prevista la llegada en los próximos días de un envío del programa COVAX de 218 mil dosis nuevas producidas por AstraZeneca y para principios de abril también se concretaría la llegada de 580 mil dosis de esa vacuna, que son parte de un anticipo cerrado entre el Gobierno y el laboratorio por fuera de las 20 millones de dosis que ya están acordadas por contrato.

La llegada de vacunas le dio aire al Gobierno, que tuvo que ir corriendo los objetivos de vacunación por la falta de dosis, lo que le valió el cuestionamiento de la oposición y los obligó a elaborar un paquete de medidas para enfrentar el rebrote. El operativo de vacunación no solo pone en jaque la gestión sanitaria, sino que expone al Gobierno a un posible revés en las urnas en un año que también estará marcado por las elecciones de medio término.

En Argentina el plan de vacunación avanza lentamente debido a la escasez de vacunas (EFE/Enrique García Medina/Archivo)
En Argentina el plan de vacunación avanza lentamente debido a la escasez de vacunas (EFE/Enrique García Medina/Archivo) (EFEI0499/)

Esas medidas se discutieron durante la última semana en los despachos de la Casa Rosada y este jueves el borrador se convirtió en una decisión administrativa emitida por la Jefatura de Gabinete. La principal decisión oficial fue suspender los vuelos provenientes de Chile, Brasil y México.

En el caso de los dos primeros se debe a un aumento en la circulación de la cepa Manaos -la que el Gobierno quiere evitar tener dentro del país- mientras que la inclusión de México está vinculada a la gran cantidad de argentinos que volvieron contagiados en las últimas semanas, entre ellos un contingente de estudiantes que fueron de viaje de egresados a Cancún.

Además, el Gobierno decidió que cada persona que ingrese a la Argentina se tendrá que someter a una serie de testeos. Primero deberán testearse antes de subirse al avión de regreso, luego cuando desembarquen en el país y, finalmente, siete días después del arribo. Los tres testeos estarán a cargo del pasajero.

Santiago Cafiero junto a Carla Vizzotti  (REUTERS/Agustin Marcarian)
Santiago Cafiero junto a Carla Vizzotti (REUTERS/Agustin Marcarian) (AGUSTIN MARCARIAN/)

En el caso de dar negativo, la persona deberá cumplir con una cuarentena de 10 días en su domicilio y luego tendrá que volver a testearse cuando termine el confinamiento. Si, en cambio, el resultado del hisopado es positivo, entonces la autoridad nacional va a determinar dónde se prosigue con el aislamiento. La estadía en ese lugar estará a cargo del pasajero. En tanto, a los que den positivo les harán un estudio genómico para conocer con qué cepa está infectado.

Todas las medidas tomadas en las últimas horas pretenden evitar la restricción en la circulación y focalizar la contención del virus en la cuarentena de los viajantes y los controles fronterizos. El Gobierno tiene decidido no frenar la actividad económica ante la amenaza de la segunda ola. No hay margen para hacerlo y tampoco hay una decisión política. No existe la posibilidad de implementar una cuarentena similar a la que los argentinos cumplieron en la primera mitad del 2020.

El riesgo de la segunda ola de coronavirus puso en el centro de la agenda del Gobierno la gestión sanitaria. Las armas para combatirlo ya fueron publicadas en el Boletín Oficial. Las medidas se pueden profundizar con restricciones horarias pero, por ahora, no está en los planes.

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