Sergio Federovisky, viceministro de Ambiente: “El Sistema Nacional del Fuego estaba devastado, estamos equipando a velocidad récord”

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Viceministro de ambiente Sergio Federovisky
El viceministro de Ambiente de la Nación, Sergio Federovisky, en un sobrevuelo por las zonas incendiadas de Chubut

Con los incendios devastadores que se desencadenaron en la Patagonia, el centro de la atención giró hacia las autoridades del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible que conduce Juan Cabandié. Ante la tragedia y las pérdidas directas sufridas por más de 300 familias, se renuevan las preguntas sobre las responsabilidades junto a las posibles medidas para prevenir los focos que se irradian en todo el país.

En diálogo con Infobae, el viceministro de Ambiente, Sergio Federovisky anticipó que el presupuesto destinado al Sistema Nacional de Manejo del Fuego (SMNF) se reforzó “en siete veces”, con un fondo específico que permitirá ampliar la inversión anual en 3.000 millones de pesos. Sobre la catástrofe ambiental en la Comarca Andina, consideró que la respuesta del Gobierno ante la emergencia no fue tardía y que está en marcha la instalación de sistemas de alerta temprana para anticipar focos. “Asumimos con un sistema devastado, desfinanciado y descuartizado por el macrismo”, apuntó.

– ¿Cómo está la situación en Chubut?

– Desde el punto de vista del fuego está controlada. Climáticamente, la situación está mejor después que llovió un poco, permitió aliviar. Pero el fuego no está extinguido de ninguna manera, hay algunos focos circunscriptos y otros están extinguidos. Esperamos que no haya un cambio de condiciones que empeore la situación y lo pueda reavivar. Estamos atentos.

– ¿El personal de Bomberos cuenta con los recursos e instrumentos necesarios para combatir esta emergencia?

– Hay que reconocer que recién en agosto asumimos el Sistema Nacional de Manejo del Fuego. Lo encontramos completamente devastado y desfinanciado. El macrismo decidió descuartizarlo: envió las funciones de “ataque” de los focos al Ministerio de Seguridad, mientras que el Ministerio de Ambiente se quedó con la parte de prevención sin financiación alguna. Nosotros nos encontramos con una situación muy precaria cuando tomamos el sistema de forma integral, tratamos de recuperar terreno en algunas inversiones concretas. En estos días estamos entregando 60 equipos con botines a los brigadistas de Chubut, y la semana pasada enviamos 50 equipos de borceguíes. Estamos equipando a velocidad récord y con una herencia de gran desinversión en el área.

– Según la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), hubo una reducción presupuestaria importante y una subejecución en el sistema de manejo del Fuego.

– Es cierto que la partida del Presupuesto del año pasado es de 282 millones de pesos, es casi la mitad a la correspondiente al año anterior. Pero hubo un cambio en el plan de manejo del fuego que es “revolucionario” y será determinante hacia adelante. Hay que remontarse un poco para atrás para entenderlo. En 2013 se vota la ley que crea el SMNF que establece la creación de un fondo para financiar el sistema. Ese fondo no se creó nunca; el área funcionó siempre con partidas asignadas por el Presupuesto Nacional. Pero este es el punto y lo histórico del cambio: a fines del año pasado, se votó junto con la ley de Presupuesto, una modificación de la Ley de Fuego que crea ese fondo.

¿En qué consiste? Lo que establece es una alícuota de 3 por mil de las pólizas de seguro que se emiten en la Argentina, a excepción de los seguros de vida. Existía un fondo similar equivalente al 5 por mil que iba a los Bomberos Voluntarios. Es decir, era algo ideológico: había un impuesto que financiaba el sistema que protege la propiedad privada de los incendios, pero no había un aporte para proteger el bien común, que es la naturaleza. Nosotros pedimos esta alícuota para el SMNF y el Congreso lo aprobó. Ese dinero, según lo estima la Superintendencia de Seguros de la Nación, en 2021 será aproximadamente será de 2600 millones. Ello se suma a los casi 300 millones que establece el Presupuesto, por lo que se acerca a los 3 mil millones de pesos. El dinero de las pólizas se deriva de manera directa a un fideicomiso en el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE).

En definitiva, este fondo no solamente supone un incremento de siete veces el monto que dispusimos de 2020, sino que además, como es permanente, todos los años vamos a recaudar lo de las pólizas. Nos va a permitir proyectar en el tiempo y hacer lo que nunca pudo hacer el SMNF, que es invertir, por ejemplo, en comprar medios aéreos a través de un leasing, equipar a los brigadistas y sus centros, comprar autobombas o materiales para las provincias. Creo que lo que dice la FARN y otros lo hacen en base al desconocimiento.

– ¿Este fondo ya está activo? ¿El Ministerio de Ambiente cuenta con ese flujo de recursos?

– El ritmo de liquidación del fondo es trimestral y el primer desembolso va a ser a fin de marzo. Esta semana, el ministro Juan Cabandié va a firmar una resolución conformando oficialmente ese fondo, después de tres meses de trabajo con el BICE. Es un mecanismo similar al Fondo Fiduciario para la protección de los Bosques Nativos (Fobosque). La particularidad que tiene este fondo es que no se puede utilizar para otra cosa. Y esto es muy trascendente porque, con las partidas presupuestarias convencionales, puede ocurrir que se reprogramen o redirijan los recursos a otra finalidad. En este caso esto ya no será posible, ni el ministro de Ambiente podrá utilizar ese dinero en otra cosa, está terminantemente prohibido.

Viceministro de ambiente Sergio Federovisky

– El fuego avanzó muy rápido en Chubut y los daños son sumamente importantes. ¿Hacen alguna autocrítica sobre la intervención del Ministerio? ¿Se podría haber actuado antes?

– Pasaron poco menos de 24 horas desde el momento que intervenimos y tuvimos la primera información de parte de la provincia de Chubut. Por la reforma constitucional de 1994, las provincias detentan el dominio de los recursos naturales y les corresponde el primer ataque a los incendios, luego pueden solicitar ayuda a Nación. Y Nación acude en caso de la solicitud. Nosotros estuvimos allí con medios aéreos y más de 100 brigadistas. Si se hubiera podido acudir antes o no es un contra fáctico imposible de responder.

– ¿Habrá una mejora en los sistemas de alerta temprana?

– Una de las inversiones que estamos haciendo con el fondo es instalar en el Delta del Paraná cuatro torres con sistemas de detección temprana de incendios que son muy caras y de ultimísima generación. Tienen cámaras detectoras de humo y de calor que nos van a permitir tener un alerta temprana, casi inmediata, al momento posterior del inicio de un foco. Estamos comprometidos que, a lo largo de este año y durante todo 2022, instalaremos sistemas de este tipo en los lugares críticos de la Argentina, como el Delta, Córdoba y la Patagonia Andina. Esto nos va a permitir detectar con una precisión absoluta y de manera georreferenciada el sitio donde se genera un foco.

– Más allá de la intencionalidad o no del incendio, ¿Cuál es la razón de que se haya propagado tan rápido el fuego en la Patagonia?

– Es algo que está ocurriendo en muchos lugares del mundo. El cambio climático está provocando dos consecuencias muy palpables en los incendios forestales: la primera es la duración de las temporadas secas. En el centro y norte del país, la temporada seca es el invierno; mientras que en la Patagonia Andina ocurre en el verano. Esas temporadas están durando ahora mucho más y es lo que los científicos ya habían advertido como “agudización de los extremos”. Entonces las sequías son más prolongadas. Y el segundo aspecto es que , con el aumento sistemático de la temperatura promedio, la vegetación está sometida a un estrés hídrico que favorece y arda mas rápidamente el fuego.

En el caso de la Patagonia, a estos dos elementos hay que sumarle que muchas plantaciones históricas de coníferas han sido abandonadas a lo largo del tiempo por falta rentabilidad económica. Han crecido y desbordado, acumulando una gran cantidad de materia orgánica en el suelo. Esto es combustible cuando hablamos de fuego, favorece la propagación. En el incendio de El Bolsón, uno puede seguir la estela del fuego a través de esas plantaciones que han sido abandonadas y una cantidad de acumulación de materia orgánica gigantesca. Dado que no podemos combatir la sequía, porque no depende de nosotros hacer que llueva, tenemos que trabajar rápidamente para disminuirla.

Incendios-Chubut
El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Juan Cabandié recorrió los incendios de la comarca andina. (Telam)

– ¿Qué medidas se pueden tomar para reducir esa materia orgánica?

– Estamos trabajando para hacer un plan principalmente con las provincias de la Patagonia para atender progresivamente todas las áreas que quedaron desbordadas por la vegetación. Esto justifica que el Sistema de Manejo del Fuego dependa del Ministerio de Ambiente, porque se requiere una mirada integral, y no solo esté abocado al ataque del incendio.

– El ministro Cabandié está impulsando una ley que penalice a los autores de estos incendios. ¿Es un enfoque adecuado para resolver el problema?

– El problema no se resuelve con una medida sino con un abordaje integral porque inciden factores climáticos, económicos y productivos, como el manejo de las plantaciones. Por ejemplo, en el Delta, aún cuando se pretenda intervenir criteriosamente sobre el tema, muy probablemente la Justicia carezca de herramienta para distinguir una actitud criminal contra la naturaleza de los delitos comunes. Estoy de acuerdo con lo que dijo el ministro porque tenemos avanzar en la tipificación de los delitos contra la naturaleza, como el desmonte o el incendio, que son un ataque a los bienes comunes.

– El año pasado, Máximo Kirchner impulsó una ley para restringir el uso de las tierras afectadas por el fuego después de la crisis ambiental en las Islas del Delta. Parece que el sistema político en general, y el Frente de Todos en particular, llega tarde a las emergencias.

– Yo no creo que se esté llegando después. Creo que este fenómeno creció y se agudizó cada vez más en los últimos años en el cambio climático, y eso exige una adecuación de la normativa que no tenemos en su totalidad. Creo que la clase política y el Frente de Todos está respondiendo con mucha autoridad. El año pasado se aprobó la modificación de la Ley del Fuego para crear ese fondo; también se aprobó la modificación de la Ley para introducir los pedidos de restauración obligatoria y la prohibición de utilización lucrativa de las áreas quemadas intencionalmente para favorecer un cambio del uso de las pasturas. Estamos creando nuevas herramientas. Por ejemplo, lo que todo el mundo relata como la “quema de pastizales en el Delta” no fue tal. La quema de pastizales histórica, que algunos querían romantizar, se da a partir de septiembre cuando hay humedad en el suelo y eso permite el rebrote de la pastura. En junio no hay posibilidad de rebrote en un suelo seco. Lo que hubo fue un aprovechamiento de una bajante histórica del Río Paraná y Uruguay para avanzar sobre áreas normalmente inundadas y usadas por la ganadería. Lo que vimos en el Delta fue un desmonte con fuego para reemplazar la topadora y la motosierra en el avance de la frontera agropecuaria.

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