Crisis climática y destrucción de ecosistemas: las medidas urgentes que propone un prestigioso investigador de Cambridge

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Deferestación en la selva colombiana
Deferestación en la selva colombiana (Mauricio Dueñas Castañeda/)

El planeta ha perdido el 40% del capital natural en los últimos treinta años. Desde la década del 70 la población de animales silvestres ha disminuido un 68%. Ecosistemas completos, como los bosques tropicales o las barreras coralinas están en riesgo de extinción. El modelo de producción y consumo actual requeriría de 1,6 planetas para poder sostenerse. Este reporte, que pide tomar medidas urgentes, no lleva la firma de ONGs ambientalistas ni de la joven sueca Greta Thunberg; se trata de la revisión de un informe dirigido por el economista de Cambridge Partha Dasgupta.

Dasgupta presentó esta semana el informe ante la Royal Society of Science y reclamó “un cambio urgente de dirección en la economía para evitar los riesgos extremos por el deterioro ambiental”.

“Durante décadas la economía ha excluido a la naturaleza de sus razonamientos y ha ignorado el hecho de que la naturaleza misma es un activo que está desapareciendo ante nuestros ojos”, advirtió el experto. “El cambio climático y el COVID-19 son dos ejemplos claros de que la naturaleza está perdiendo su resiliencia”, agregó.

El economista de Cambridge cree que es posible un cambio radical en la producción y el consumo: “Es necesaria una transformación global con un nivel de ambición, coordinación y voluntad política comparable o incluso mayor a la del Plan Marshall”.

En el estudio, que es una revisión de un reporte interdisciplinario trabajado durante años, vuelve a referirse a la necesidad, por ejemplo, de superar el PBI como medida comparativa entre países ya que no mide la destrucción de la naturaleza e incluso, según los científicos, puede acelerar el cambio de prácticas destructivas de la biodiversidad -como la deforestación o la agricultura intensiva- hacia otras que fomenten el desarrollo sostenible.

“Nuestra economía, nuestro sustento de vida y nuestro bienestar dependen del activo más preciado: la naturaleza”, puede leerse en el comienzo del informe Dasgupta. “Somos parte de la naturaleza y no podemos separarnos de ella”, afirma.

El informe sobre la economía de la biodiversidad hace un diagnóstico demoledor del “precio de la prosperidad” sobre los ecosistemas que proporcionan alimento, agua y aire limpio. Las actuales pautas de producción y consumo han provocado un bache creciente entre los recursos disponibles y la capacidad del planeta para regenerarse.

El informe estima que los subsidios a prácticas destructivas de la naturaleza equivalen a 5 billones de euros anuales. Dasgupta y su equipo reclaman una revisión a fondo de las ayudas estatales -de la extracción de combustibles fósiles a prácticas agrícolas o pesqueras no sostenibles- y el condicionamiento de paquetes de recuperación del COVID a la reducción de emisiones, acompañado de incentivos para el cambio en las pautas de consumo.

A nivel internacional propone la creación de instituciones para preservar como “bienes comunes” los últimos bosques tropicales o los océanos. “Los países menos favorecidos deberían ser pagados para proteger sus ecosistemas”, apunta el economista, que pone también sobre el tapete los estragos de las sobrepoblación y aboga por el papel central de la naturaleza en la educación.

Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, indicó: “El estudio no hace más que mostrar la realidad en la que nos encontramos. Estamos en una situación realmente grave; estamos en un límite en el que debemos reconfigurar la forma en que nos relacionamos con el entorno natural. En el caso de la relación entre América del Sur y Europa se está dando algo muy importante en el tópico respecto de la compra de soja o de carne por parte de los mercados europeos que es altísima. Se está evaluando legislar de alguna forma para evitar que ingrese este tipo de insumo si está vinculado a la deforestación”.

Giardini se refiere a la legislación que se debate en el parlamento británico respecto de la compra de commodities que provengan de zonas en donde esto provoca deforestación. “Ya es vieja la discusión de si es legal o ilegal. Por supuesto que si es ilegal es peor, pero hay un consenso generalizado en que la deforestación debe frenarse ya mismo”, explicó a Infobae.

El ambientalista también se refirió al extractivismo como supuesto modelo de desarrollo. “Hoy se piensa otra vez en el extractivismo como modelo y como salida de la crisis. Sin embargo, no se evalúa que fue el modelo que nos trajo hasta acá. Se trata de un modelo que no da lo que promete. Se han perdido 4 millones de hectáreas y 30 años después esas provincias siguen siendo las más pobres del país. El famoso progreso ha sido para un puñado de terratenientes y para el Estado que ha cobrado regalías por las exportaciones de soja y carne a Europa y China. Respecto de la población de esas provincias; la cercana ha sufrido los impactos y la que vive en las ciudades tampoco ha recibido tantos beneficios y sufre las potenciales consecuencias del clima extremo”.

El reporte sobre la economía de la biodiversidad tiene su historia: en la primavera de 2019, el Ministro de Hacienda del Reino Unido encargó una revisión global independiente sobre un reporte acerca de economía de la biodiversidad, que fue dirigida por el profesor Sir Partha Dasgupta, Frank Ramsey, Profesor Emérito de Economía de la Universidad de Cambridge.

El profesor Dasgupta para hacerlo contó con el apoyo de un grupo de asesores, procedentes de la política pública, la ciencia economía, finanzas y negocios.

Los tres pedidos centrales del informe:

-Cambiar las reglas para detener las inversiones y los préstamos en actividades, sectores e incentivos que destruyen los ecosistemas.

-Inversión en la protección y la restauración de la naturaleza para probar nuestras fortunas en el futuro.

-Cooperación internacional y acuerdos globales sólidos para que los gobiernos, las empresas y la comunidad financiera actúen con firmeza en favor de la naturaleza.

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