Cuarteto en lengua de señas para la inclusión

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Un comedor de Las Varillas brinda talleres para aprender a comunicarse con personas con hipoacusia. Acerca al público a través de canciones populares.

Adriana vive en Las Varillas y es maestra jardinera e intérprete de lengua de señas Argentinas. Hace cuatro años, recibió la invitación de una amiga para colaborar en su comedor y ella decidió que su aporte tenía que ser desde el lado de la inclusión.

En «Lucesita» comen unos 20 niños con sus familias, que todos los días reciben su almuerzo y, para muchos, es su única comida fuerte del día. Todas las semanas, brinda un taller donde enseña a grandes y chicos a comunicarse con personas con hipoacusia en lengua de señas. Pero la enseñanza va más allá de hacer una simple traducción: «Yo trabajo con personas sordas y me contaban que a veces iban a los bailes a acompañar a otro y no sabían lo que estaban diciendo», cuenta.

Y desde esa necesidad transmitida surgió la idea de traducir canciones de cuarteto, como una manera de incentivar a sus alumnos para que sigan yendo: «Había que atraparlos de alguna manera, por el lado de la música se van acercando», explica.

«De esta forma hemos conseguido que mucha gente que no conocía el comedor Lucesita se acercara«, explica, ya que muchas personas que asisten ahí colaboran, no solo con la cuota mínima que se les cobra, sino dejando donaciones para la cocina. En pandemia, las clases siguieron de manera virtual.

Comenzó con «Si un día vuelves» de Q`Lokura y también hizo «Amuleto» de Ulises Bueno. Pero traducir una canción a la lengua madre de las personas sordas no es tan fácil, ya que las adaptaciones no deben hacerse literales porque no se comprenden. Se canta diferente a lo que estás escuchando y cambia el contexto donde ubicás las palabras. Es un proceso complejo que lleva un tiempo, pero Adri asegura que vale la pena: «Si lo que vos sentís, lo mostrás, a la gente le llega», concluye.

FUENTE: Cuarteteando